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Eclesiastés 6: Qué sentido tiene la vida

Eclesiastés 6:10 Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre, y se sabe cuál es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él.

Dios conoce y dirige todo lo que sucede. Dios tiene las riendas de nuestra vida, aunque a veces no lo parezca. Como seres creados, resulta muy tonto de nuestra parte discutir con nuestro Creador, quien nos conoce completamente y puede ver el futuro.

Eclesiastés 6:11 Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates; y nada se gana con eso.

Eclesiastés 6:12 De hecho, nadie sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de esta vana ilusión que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ha de ocurrir en este mundo después de su muerte?

Salomón está señalando la profunda verdad de que no podemos predecir lo que nos depara el futuro. El único que conoce lo que sucederá después de que nos hayamos ido es Dios. Ningún humano conoce el futuro, así que cada día debe vivirse por su propio valor. Salomón está rebatiendo la noción de que el hombre puede hacerse cargo de su propio destino. En todos nuestros planes debemos volver la vista a Dios, no sólo hacia el futuro.

En 6:1-8 el Predicador repite la enseñanza de la declaración anterior: supuesto que Dios, dueño de todos los bienes, si al mismo tiempo no da al hombre la facultad de gozar de cuanto le ha dado, esto es un mal muy gravoso sobre el hombre. El hombre puede tener bienes; honra; hijos; larga vida; pero Dios no le permite gozar de ello, por lo contrario, los extraños se lo comen, esto es vanidad y su condición es la de un abortivo. Los extraños se lo comen en este contexto, posiblemente porque no tenga hijos que hereden sus bienes. Cien hijos y vive muchos años, aquí son los hijos quienes aparentemente disfrutan. Los bienes, los hijos, la larga vida, eran las cosas apreciadas en la antigüedad, pero todas estas cosas, sin que Dios disponga que se goce de ellas, no sirven para alcanzar la felicidad.

Un abortivo es mejor que él, o sea, la muerte les espera a ambos: A aquel que no tuvo nada y se fue a las tinieblas porque no alcanzó a vivir; y al otro que lo tuvo todo pero fue como si no hubiese tenido nada. Mal por mal, el abortivo quedó en mejores condiciones, porque no tuvo la frustración de tener y no gozar. Las mejores condiciones para alcanzar la felicidad de nada sirven si no se gozan de ellas, y esto último depende de Dios. Y con todo eso, su alma no se sacia. Si el Predicador sigue con la comparación del abortivo y el que no disfruta de lo que posee, lo que dice ahora, es que el abortivo no deseó nada y por ello no hay frustración en su suerte, lo contrario del que se afanó por tener cosas que hacen a la felicidad y no disfrutó de ellas. El versículo 7 es probablemente un refrán popular que cita el sabio.

¿Qué ventaja tiene el sabio sobre el necio? Todo el versículo 8 es un tanto oscuro. La interpretación de Dios Habla Hoy: “¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacer frente a la vida?”

Midiendo los valores

La unidad de este pasaje está dada por una serie de proverbios de valoraciones comparativas un tanto abreviadas, pues el sentido completo sería: “Bueno es… pero mejor”. Tener en cuenta esto nos ayudará a entender con más exactitud el sentido de los proverbios. Por ejemplo: Bueno es el perfume fino, pero mejor es el buen nombre, bueno es el día del nacimiento pero mejor es el día de la muerte etc. Todos estos proverbios están calculados en manera de provocar el pensamiento. Algunos dan la razón, el porqué, del dicho enigmático, otros desafían a la sabiduría y la comprensión del oyente. Y es posible que haya más de un porqué para cada proverbio. Se ha dicho que lo bueno es enemigo de lo mejor, porque podemos conformarnos con lo bueno y no reflexionamos con el desafío de lo mejor. Si quieres ser perfecto… dijo Jesús al joven rico, y se puso de manifiesto que éste se conformaba con lo bueno y no procuraba lo mejor.

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