Antes de hacer todos los preparativos físicos para el viaje, Esdras se preparó espiritualmente. Sus oraciones y ayuno los prepararon espiritualmente al mostrar su dependencia en la protección de Dios, su fe de que El tenía el timón, y su afirmación de que no eran lo suficientemente fuertes como para realizar el viaje sin El. Cuando nos tomamos el tiempo para poner a Dios en primer lugar en cualquiera empresa, nos estamos preparando correctamente para cualquier cosa que surja más adelante.
Esdras conocía las promesas de Dios de proteger a su pueblo, pero no las dio por concedidas. También sabía que las bendiciones de Dios pueden hacerse propias mediante la oración, así que él y el pueblo se humillaron en ayuno y oración. Y sus oraciones fueron contestadas. El ayuno los humilló porque, el pasar tiempo sin comer, les recordó su completa dependencia de Dios. El ayuno también les dio tiempo extra para orar y meditar en Dios.
Muy a menudo oramos sin reflexionar y de manera superficial. La oración seria, por el contrario, requiere concentración. Nos pone en contacto con la voluntad de Dios y realmente nos puede cambiar. Sin este tipo de oración reducimos a Dios a una farmacia de servicio rápido con analgésicos para cada una de nuestras dolencias.
Esdras 8:24 Aparté luego a doce de los principales entre los sacerdotes, a Serebías y a Hasabías, y con ellos diez de sus hermanos;
Esdras 8:25 y les pesé la plata, el oro y los utensilios que para la casa de nuestro Dios habían ofrecido el rey, sus consejeros y sus jefes, y todos los israelitas que se encontraban allí.
Esdras 8:26 Pesé, pues, y puse en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, utensilios de plata por cien talentos,[k] y cien talentos de oro;
Un talento pesaba alrededor de 34 kg.
Seiscientos cincuenta talentos de plata serían aproximadamente 25 toneladas. Esta era una cantidad muy grande de tesoro para transportar con o sin un destacamento de soldados para protección.
Esdras 8:27 además, veinte tazones de oro de mil dracmas y dos vasos de bronce bruñido muy bueno, tan preciosos como el oro.
Esdras 8:28 Luego les dije: «Vosotros estáis consagrados a Jehová, y son santos los utensilios, la plata y el oro, ofrenda voluntaria a Jehová, Dios de nuestros padres.[l]
Esdras 8:29 Vigiladlos y guardadlos, hasta que los peséis delante de los principales sacerdotes y levitas, y de los cabezas de familia de Israel, en los aposentos de la casa de Jehová en Jerusalén».
Todos los objetos utilizados en el servicio del templo eran dedicados a Dios; cada uno era considerado un tesoro santo que debía ser guardado con cuidado y apartado para su uso específico. La mayordomía consiste en hacerse cargo con dedicación de todo lo que Dios le ha confiado. Hacerlo significa considerar que estas cosas provienen de Dios y son para El. ¿Qué es lo que Dios le ha confiado a su cuidado?
Esdras 8:30 Entonces los sacerdotes y levitas recibieron el peso de la plata, del oro y de los utensilios, para traerlo a Jerusalén a la casa de nuestro Dios.
Esdras 8:31 El doce del primer mes[m] partimos del río Ahava para ir a Jerusalén; la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros y nos libró de manos de enemigos y asaltantes en el camino.
