Éxo 10:16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
Éxo 10:17 Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.
Éxo 10:18 Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová.
Éxo 10:19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.
Éxo 10:20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.
La plaga de tinieblas
Éxo 10:21 Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas(B) sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.
El oscurecimiento del sol tenía un doble efecto. Primero, así demostraba Dios su poder sobre el sol, el más potente símbolo religioso de Egipto. Segundo, ello constituía un ataque frontal contra el mismo Faraón, ya que a éste se le consideraba la encarnación de Amón-Ra, el dios sol.
Éxo 10:22 Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
A medida que cada plaga descendía en Egipto, el pueblo egipcio se daba cuenta de cuán incapaces eran sus dioses para detenerlas. Apis, el «poderoso» dios del río Nilo, no pudo evitar que las aguas se convirtieran en sangre. Hator, la diosa-vaca, se vio indefensa cuando el ganado egipcio murió en manadas. Amón-Ra, el dios sol y jefe de los dioses egipcios, no pudo detener la misteriosa oscuridad que cubrió la tierra durante tres días completos. Los dioses egipcios eran:
(1) imágenes impersonales como el sol y el río,
(2) numerosos, y
(3) adorados junto con muchos otros dioses.
Al contrario, el Dios de los hebreos era:
(1) un Ser personal viviente,
(2) el único Dios verdadero y
(3) el único Dios al que debían adorar. Dios les estaba probando, tanto a los hebreos como a los egipcios, que El sólo era el Dios viviente y todopoderoso.
Éxo 10:23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
Éxo 10:24 Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros.
Éxo 10:25 Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.
Éxo 10:26 Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.
Éxo 10:27 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
