Éxo 18:27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.
La fe probada por una organización deficiente.
Después de los acontecimientos tumultuosos de los capítulos anteriores, la visita de Jetro al campamento israelita ofrece un intervalo agradable. Por medio del arreglo literario, el autor aclara que no todas las tribus de la península de Sinaí se oponían a Israel como lo hizo Amalec, y refleja la gracia oriental al sellar un pacto entre dos pueblos, Israel y Madián. A la vez, el intervalo prepara al pueblo, y al lector, para la constitución formal de la nación con la entrega de su ley mora. Mientras tanto, se ve el desarrollo de la jurisprudencia civil y moral por medio de la actividad legislativa de Moisés, y se ofrece una mirada íntima a la persona de éste. El capítulo se divide en dos partes: La visita de Jetro y la institución de un sistema judicial.
La visita de Jetro.
Jetro oyó lo que estaba pasando a favor del pueblo de Dios; entonces, tomó a Séfora, la esposa de Moisés, y a los dos hijos de ellos, y fue a verle al campamento cerca del monte de Dios.
El texto dice que Moisés había enviado a su mujer. Por el uso de la frase, algunos comentaristas piensan que se había divorciado de ella; sin embargo, parece mejor considerar que Moisés envió a la familia de vuelta a Madián para su protección. Ahora, con el cambio en la situación política, Jetro sabía que no había peligro en que ellos estuvieran juntos otra vez. La tradición judía lo explica indicando que Aarón, al encontrar a Moisés antes de volver a Egipto, lo persuadió para que enviara a su familia de regreso a Madián para no aumentar el número de los desafortunados en Egipto.
El relato del encuentro de Moisés y Jetro refleja bien las costumbres orientales. Jetro mandó a decir a Moisés de la visita. Moisés salió a recibirlo y expresó su afecto familiar al estilo oriental clásico; se postró ante él y lo besó. Hubiera sido impropio que Moisés besara a su esposa en público. La frase no significa homenaje de un inferior a un superior, sino refleja la manera de indicar el respeto para uno que servía como sacerdote, que era jefe de una tribu importante, y además, era su amo y suegro.
La cultura y la cortesía también están bien presentadas: después de inquirir del bienestar mutuo, Moisés invitó a Jetro a su tienda y le contó con entusiasmo todas las cosas que Jehová había hecho desde su regreso a Egipto hasta el momento del encuentro. A pesar de ser instrumento de Dios, todavía Moisés era siervo de Jetro y había recibido permiso de él para ir a Egipto. Para continuar su tarea con Israel, sería necesario tener la aprobación de su suegro. Al contárselo todo, le dio los informes correspondientes.
Jetro tuvo tres reacciones al testimonio de su yerno:
Alabanza: Se alegró Jetro de todo… y dijo: ¡Bendito sea Jehová , que os libró de mano de los egipcios…. Bendecir significa más que una simple alabanza. El verbo indica arrodillarse o postrarse ante el Señor; indica reconocer con gratitud el cuidado y la dirección divina.
Confesión: Ahora reconozco que Jehová es más grande que todos los dioses… Algunos comentaristas sostienen que Moisés llegó a conocer la fe jehovista por medio de su contacto con Jetro y los madianitas (o queneos). Así que, para ellos, estas palabras de Jetro se interpretan como un reconocimiento de que Jehová era más grande aun de lo que había pensado previamente. Otros consideran que la confesión significa su conversión a la fe jehovista. Por lo menos, Jetro tuvo un entendimiento nuevo de Dios por el testimonio de Moisés.
Es posible que, como descendiente de Abram, este fuera el momento en el que llegó a conocer a Dios como el Señor Jehovah. Su reconocimiento de otros dioses refleja el concepto común entre la gente de su época. No implica que los adoraba, ni quita el valor tremendo de la entrega de su vida totalmente a Jehová. El hecho de ofrecer inmediatamente un sacrificio a Jehová da fuerza a la interpretación de la confesión como una de conversión a la fe jehovista.
Sacrificio: son dos partes del culto ofrecido: holocausto y sacrificios a Dios. Jetro identificó su nueva fe jehovista con la revelación antigua de ‘elohim; en vez de ser un culto de iniciación de Aarón y los ancianos en la adoración de Jehová , parece más bien la aceptación formal de Jetro de la fe jehovista sin rechazar las verdades de la revelación de ‘elohim.
El holocausto era una ofrenda totalmente quemada sobre el altar dedicado a Dios. El sacrificio, en contraste, tenía dos partes; una parte del animal se quemaba y con la otra se hacía una comida sagrada o comunal que se celebraba en la presencia de Dios, como un medio de establecer comunión entre dos grupos. Aarón y los ancianos participaron en lo que evidentemente era una comida de pacto, un pacto entre iguales. No hay mención de la presencia de Moisés, pues no había necesidad de que estuviera (aunque pudo haber estado) porque ya había participado previamente en una comida de pacto con Jetro. En la presencia de Dios, los dos pueblos sellaron solemnemente sus relaciones amistosas.
