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Éxodo 5: Moisés y Aarón ante Faraón

Éxo 5:18 Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo.

Éxo 5:19 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.

Éxo 5:20 Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón,

Éxo 5:21 les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.

Los capataces estaban entre dos fuegos. Primero trataron de hacer que la gente no disminuyera la producción, después se quejaron a Faraón, y por último se volvieron contra Moisés. Quizás alguna vez usted se ha visto entre dos fuegos en el trabajo, en sus relaciones familiares o en la iglesia. Quejarse o volverse contra los líderes no resuelve el problema. En el caso de estos supervisores, Dios tenía un propósito mayor en mente, como quizás lo tenga en su caso. Así que en vez de volverse contra los líderes cuando se sienta presionado por los dos lados, vuelvase a Dios a ver qué otra cosa se puede hacer.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

Éxo 5:22 Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?

Éxo 5:23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

Faraón acababa de incrementar la carga de trabajo de los hebreos. Moisés protestó a Dios porque pensaba que estaba maltratando a su pueblo al no liberarlos. Esperaba resultados más rápidos y menos problemas. Sin embargo, cuando Dios está obrando, pueden seguir las penurias, el sufrimiento y los problemas. Somos animados a estar contentos cuando llegan las dificultades. Los problemas desarrollan nuestra paciencia y carácter al enseñarnos a

(1) confiar en que Dios hará lo que es mejor para nosotros,

(2) buscar las formas de honrar a Dios en nuestra situación presente,

(3) recordar que Dios nunca nos abandonará, y

(4) mantenernos atentos al plan de Dios para nosotros.

Jehová contra el faraón: La fe probada

La primera entrevista de Moisés con el faraón se encuentra aquí. El fondo histórico egipcio se refleja bien en el ambiente, las costumbres, el conflicto y la psicología del Medio Oriente. El marco geográfico es el propio del delta egipcio, y parece que la corte faraónica estaba cerca del sitio donde trabajaban los hebreos.

La negativa del faraón al pedido de Moisés produjo el conflicto entre Jehová y el faraón, que se consideraba una deidad y cuya palabra era la ley de su país. El faraón tenía el poder de la vida o la muerte sobre todo el territorio de Egipto. Consecuentemente, las plagas le demuestran que la palabra del faraón no era final y que Jehová era Señor sobre toda la creación y sobre la historia.

La Biblia presenta el éxodo como un rescate divino y no como una revuelta o escape de parte del pueblo. Sin el poder de Jehová la gente esclava nunca podría haber salido de Egipto. En aquel entonces Moisés estuvo reticente para asumir el papel de caudillo; el faraón no quería perder una fuente de labor de tanto valor y el pueblo estaba desanimado por no creer que Moisés pudiera guiarlo a la tierra prometida por Dios. En medio de todo, la fe de Moisés fue probada seriamente al iniciar su ministerio, tanto con la reacción del faraón como con la del pueblo.

El pedido rechazado

Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón, y con la fórmula profética característica de un mensajero dijeron: Jehová , el Dios de Israel, dice así: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre una fiesta en el desierto“. El mensaje fue claro y específico.

Debido a que los egipcios consideraban al faraón una deidad, la práctica de cualquier otra religión en su territorio era considerada una blasfemia y estaba prohibida. Así pues, Moisés pidió permiso para tener una fiesta fuera del territorio egipcio, a tres días de camino, para ofrecer sacrificios a Jehová. Si el faraón se negaba, sería una declaración de muerte espiritual para el primogénito de Dios. Así se establecía paso a paso la justicia de la última plaga venidera: por la decisión del faraón, Dios finalmente apartaría los primogénitos de los egipcios de su tierra y de su dios por medio de la muerte. En todo se ve la lógica y rectitud del pedido divino y la justicia de las medidas usadas en lograr la libertad del pueblo.

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