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Gálatas 6: Sobrellevando las cargas

El Evangelio nunca suprime los peligros de la vida. Los griegos creían en Némesis; creían que, cuando una persona hacía algo que estaba mal, inmediatamente tenía a Némesis a sus talones, y más tarde o más temprano la alcanzaría. Todas las tragedias griegas son un sermón sobre el texto: «El que la hace, la paga.» Lo que nunca recordamos suficientemente es que -si es benditamente cierto que Dios puede perdonar y perdona a las personas sus pecados, también es verdad que ni siquiera Él puede borrar las consecuencias del pecado. Si una persona peca contra su cuerpo, más tarde o más temprano lo pagará con una salud quebrantada-, aunque se le perdone. Si una persona peca contra sus seres queridos, más tarde o más temprano les destrozará el corazón -aunque se le perdone. John B. Gough, el gran defensor de la abstinencia, que había vivido antes una vida desmadrada, solía advertir: «Quedan las cicatrices.» Y Orígenes, el gran erudito cristiano, que era universalista, creía que, aunque todas las personas se salvaran al final, hasta entonces quedarían las huellas del pecado. No podemos tomar a la ligera el perdón de Dios. Hay una ley moral en el universo. Si uno la quebranta, puede que se le perdone; pero no puede evitar las consecuencias.

Pablo termina recordando a sus amigos que el deber de la generosidad puede que nos resulte molesto, pero el que haya echado su pan sobre las aguas lo hallará a su debido tiempo (Eclesiastés 11:1).

Palabras finales

Fijaos qué letras tan grandes hago cuando os escribo de mi puño y letra. Los que quieren hacer alarde desde un punto de vista meramente humano están tratando de empujaros para que os circuncidéis, pero lo que se proponen de veras es evitar la persecución por causa de la Cruz de Cristo. Porque los que defienden la circuncisión a capa y espada tampoco cumplen ellos la Ley; lo que quieren es que os circuncidéis para presumir de la manera en que os han hecho cumplir los ritualés externos y humanos. ¡No permita Dios que yo presuma sino de la Cruz de nuestro Señor Jesucristo; por medio de Quien el mundo está crucificado para mi; y yo para el mundo! El estar circuncidado no tiene la menor importancia, y el estar sin circuncidar no hace ninguna diferencia. Lo que de veras importa es haber sido creados de nuevo. ¡Que la paz y la misericordia sean sobre todos los que se conduzcan de acuerdo con estos parámetros, y sobre el Israel de Dios! Y desde ahora, que nadie me venga con rollos; porque yo llevo en el cuerpo la divisa de Jesús.

Hermanos, que la gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Así sea. Por lo general, Pablo añadía solamente la firma a las cartas que le había dictado a un amanuense; pero en este caso, el corazón se le sale del pecho con tal amor y preocupación por los gálatas, que les escribe este último párrafo: «Fijaos qué letras tan grandes hago cuando os escribo de mi puño y letra.» Las letras grandes pueden ser debidas a tres cosas.

a) Este párrafo puede que se escribiera en letra grande a causa de su importancia, como cuando imprimimos unas palabras en negrita.

(b) Puede que lo escribiera en letras grandes porque Pablo no tenía costumbre de manejar la pluma, y así era como le salía.

(c) Puede que Pablo estuviera mal de la vista, o que tuviera entonces uno de los horribles dolores de cabeza que padecía, y solo podía hacer la escritura grande y desgarbada de una persona que casi no veía.

Vuelve al centro del asunto. Los que querían que los gálatas se circuncidaran tenían tres motivos.

(a) Eso los salvaría de la persecución. Los romanos permitían a los judíos practicar su religión. La circuncisión era la prueba infalible de que se era judío; así es que esas personas veían en ella un pasaporte para no sufrir persecución por causa de la religión. La circuncisión los mantendría a salvo del odio de los judíos y de la ley romana juntamente.

(b) En último análisis, por la circuncisión y la observancia de las reglas y normas de la Ley, esos estaban tratando de montar un espectáculo que obtuviera la aprobación de Dios. Pablo, sin embargo, está totalmente seguro de que nada que uno pudiera hacer podría merecer la salvación; así que, una vez más, señalándoles la Cruz, los invita a dejar de tratar de ganar la salvación, y confiar en la Gracia de un amor así.

(c) Los que deseaban que los gálatas se circuncidaran, tampoco cumplían ellos la Ley. No hay ser humano que pueda cumplirla; pero lo que querían era presumir de que habían hecho a los gálatas sus prosélitos. Querían presumir del poder que tenían sobre la gente que habían sometido a su esclavitud legalista. Así es que Pablo, una vez más, establece con toda la intensidad de que es capaz que ni la circuncisión ni la incircuncisión importan lo más mínimo; que lo único que importa supremamente es el actuar de la fe en Cristo que le abre a la persona una nueva vida.

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3 comentarios

  • Termino con una sonrisa en mis labios Hno. Valentin Calderon Lionel después de concluir el capitulo 6 de Galatas ! Admiro su sistema de enseñanza, pues usa Ud. palabras que yo no usaría, claro yo no soy mas que una simple servidora del Señor y por supuesto muy ignorante de la Palabra. (me refiero a la palabra «desmadre», la cual me hizo reír ). Ahora seguimos con Efesios. Dios por delante. Lety

    • Valentin Calderon Lionel gracias por si respuesta. Estoy muy consiente de nuestras diferentes idiosincrasias. Yo nací y me crié en Mexico y American ahora por elección! Me agradan mucho sus términos cualquiera que sean, el aprender de la Palabra es mi gozo completo ! Bendiciones

    • Harmana recuerde que nuestra idiosincracia es diferente. Países diferentes, culturas diferentes. Estoy seguro de que lo único que no es diferente entre nosotros es el profundo amor y agradecimiento que tenemos por Nuestro Señor Jesucristo. Bendiciones

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