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Habacuc 3: Oración de Habacuc por Dios responder a sus preguntas

Habacuc 3:11 El sol y la luna se pararon en su lugar; A la luz de tus saetas anduvieron, Y al resplandor de tu fulgente lanza.

Habacuc 3:12 Con ira hollaste la tierra, Con furor trillaste las naciones.

Habacuc 3:13 Saliste para socorrer a tu pueblo, Para socorrer a tu ungido.

Traspasaste la cabeza de la casa del impío, Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah

Tu ungido es en hebreo una manera de decir «Mesías». Aquí representa al rey del linaje de David ungido por Dios (véase la introducción a Habacuc: «Cristo revelado»). Traspasaste la cabeza de la casa del impío : Alude a la destrucción total de la dinastía babilónica.

Habacuc 3:14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros, Que como tempestad acometieron para dispersarme, Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.

Los enemigos son como los bandidos que se emboscan para asaltar traicioneramente a sus víctimas.

Habacuc 3:15 Caminaste en el mar con tus caballos, Sobre la mole de las grandes aguas.

Habacuc 3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

Aunque los juicios de Dios son justos y necesarios, dejan una sensación de temor en quienes los presencian.

Habacuc 3:17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;

El fracaso de la cosecha y la muerte de los rebaños devastarían a Judá. Sin embargo, Habacuc afirmó que aun en medio de la hambruna se regocijaría en el Señor. Las circunstancias no controlaban los sentimientos de Habacuc, sino la fe en la capacidad de Dios para darle fortaleza. Cuando nada tenga sentido para nosotros y cuando los problemas parezcan ser más grandes de lo que podemos soportar, recordemos que Dios nos fortalece. Aparte los ojos de sus dificultades y mire a Dios.

Habacuc 3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Las consecuencias destructoras de la invasión babilónica se sentirán en toda la tierra, pero el profeta debe su gozo a Dios y no a las circunstancias. Véase la introducción a Habacuc: «Contenido».

gozaré, gil: Regocijarse, estar feliz o alegre. Gil encierra la idea de «danzar o saltar de gozo», ya que el verbo originalmente significaba: «dar vueltas rápidamente». Esto refleja exactamente lo opuesto a la teoría de que el concepto bíblico del gozo constituye solamente un sentimiento interno de quietud y bienestar. Dios baila de alegría por Jerusalén y su pueblo. El justo Mesías se alegrará en la salvación divina con tal intensidad que el salmista no encuentra palabras con que describirla. A su vez, los hijos redimidos se alegran por su Rey; le adoran con danzas, instrumentos y cantos.

Habacuc 3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas,(A) Y en mis alturas me hace andar. d Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

Gracias a la fortaleza de Dios el profeta puede moverse como los ciervos. Al jefe de los cantores , sobre mis instrumentos de cuerdas : Esta es la misma fórmula que se utiliza al comienzo de algunos salmos («Al músico principal; sobre Neginot»

Dios dará a sus seguidores una confianza plena en los tiempos difíciles. Correrán como ciervos a través de terrenos escabrosos y peligrosos. Dios ejercerá su justicia y terminará completamente con el mal en a su debido tiempo. Mientras tanto, el pueblo de Dios necesita vivir en la fortaleza de su Espíritu, confiando en la victoria final sobre el mal.

La nota para el director musical se utilizaba cuando este pasaje se cantara como salmo en la adoración del templo.

Habacuc preguntó a Dios por qué los malos prosperan mientras que los justos sufren. La respuesta de Dios fue: No es así, a la larga no es así. Habacuc vio sus limitaciones en contraste con el control ilimitado de Dios sobre los acontecimientos del mundo. Dios está vivo y tiene el control del mundo y lo que en él ocurre. No podemos ver todo lo que Dios hace ni todo lo que hará. Pero debemos estar seguros de que El es Dios y que hará lo que es bueno. Saber esto nos da confianza y esperanza en medio de un mundo confuso.

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