Emancipación
Así es que esta es la apelación de Pablo. Muchas personas se han sorprendido de que Pablo no dijera nada en esta carta en contra de la esclavitud. No la condena; ni siquiera le dice a Filemón que le dé la libertad a Onésimo; quiere que le reciba como a un esclavo. Hay algunos que han criticado a Pablo por no aprovechar la oportunidad para condenar la esclavitud sobre la que estaba construido el mundo antiguo. Lightfoot dice:
« Parece que tiene la palabra emancipación en la punta de la lengua, pero no llega a pronunciarla.» Había razones para guardar silencio.
La esclavitud era una parte integral del mundo antiguo; toda la sociedad estaba construida sobre ella. Aristóteles mantenía que era natural el que ciertos hombres fueran esclavos, leñadores y aguadores, para servir a las clases superiores de la sociedad. Bien puede ser que Pablo aceptara la institución de la esclavitud, porque entonces no se podía imaginar una sociedad sin ella. Además, si el Cristianismo hubiera animado a los esclavos a revelarse o a abandonar a sus amos, la única consecuencia previsible habría sido la tragedia. Cualquier revolución sería aplastada salvajemente; cualquier esclavo que se buscara la libertad sería castigado sin misericordia; y el Cristianismo habría sentado cátedra de revolucionario y subversivo. Dada la fe cristiana, era inevitable que llegara la emancipación -pero el tiempo no estaba maduro; y el haber animado a los esclavos a esperarla, o a asirla, habría producido más mal que bien. Hay ciertas cosas que no se pueden obtener de pronto, que el mundo tendrá que esperar, dándole tiempo a la levadura para hacer su obra en la masa.
La nueva relación
Lo que hizo el Cristianismo fue introducir una nueva relación entre hombre y hombre en la que se abolen todas las diferencias externas. Los cristianos somos un cuerpo, judíos o gentiles, siervos o libres (1 Corintios 12:13). En Cristo no hay judíos ni griegos, ni esclavos ni libres, varones o mujeres (Gálatas 3:28). En Cristo no hay griegos ni judíos, circuncisión ni incircuncisión, bárbaros ni escitas, esclavos ni libres (Colosenses 3:11). Fue como esclavo como se escapó Onésimo, y como esclavo como volvió; pero ya no era sólo un esclavo, sino además un amado hermano en el Señor.
Cuando entra en la vida una relación así, los grados y las castas dejan de importar. Los mismos nombres como esclavos y amos se convierten en irrelevantes. Si el amo trata al esclavo como Cristo le habría tratado; si el esclavo sirve al amo como serviría a Cristo, entonces no importa llamar al uno amo y al otro esclavo, porque su relación no depende de ninguna clasificación humana, sino de que ambos están en Cristo.
El Cristianismo no atacó la esclavitud en sus primeros tiempos; el haberlo hecho habría sido desastroso. Hizo más que eso: introdujo una nueva relación en la que los grados humanos dejaron de importar. Se ha de notar que esta nueva relación no le dio nunca al esclavo la oportunidad de aprovecharse: le convertía en un esclavo mejor y más eficaz, porque ahora debía hacer las cosas de tal manera que se las pudiera ofrecer a Cristo. Ni tampoco quería decir que el amo tuviera que ser suave y tolerante y complaciente, dispuesto a aceptar un trabajo mal hecho y de calidad inferior; sino quería decir que ya no trataría al esclavo como una cosa, sino como una persona y como hermano en Cristo.
Hay dos pasajes en los que Pablo establece los deberes de esclavos y amos Efesios 6: S-9 y Colosenses 3:22 – 4:1. Pablo los escribió cuando estaba preso en Roma, y es muy probable que fuera cuando Onésimo estaba con él, y que reflejen mucho de las largas conversaciones que Pablo tuvo con el esclavo fugitivo que se había convertido a Cristo.
Según este parecer, Filemón es una carta privada, enviada por Pablo a Filemón cuando le devolvió a su esclavo fugitivo; y la escribió para exhortar a Filemón a recibir a Onésimo, no como recibiría un amo pagano a un esclavo fugitivo, sino como un cristiano recibe a otro.
Arquipo
Pasemos ahora a considerar la otra teoría sobre esta carta. Podemos empezar considerando el lugar de Arquipo. Se le menciona en Colosenses y en Filemón. En Filemón se mandan saludos a Arquipo, nuestro compañero de milicia (versículo 2); y ese título hace suponer que Arquipo era el pastor de la comunidad cristiana en cuestión. También se le menciona en Colosenses 4:17: « Decidle a Arquipo: «Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor».» Ahora bien, esa advertencia viene después de una serie completa de referencias muy definidas, no a Colosas, sino a Laodicea (Colosenses 4:13,1 Ss). ¿Podría ser que el hecho de que aparezca entre pasajes relativos a Laodicea implicara que Arquipo fuera también de Laodicea? ¿Por qué había de recibir él este mensaje personal? Si estaba en Colosas, oiría la carta cuando se leyera cuando todos los demás de allí. ¿Por qué había de enviársele esta advertencia personal? Sin duda es posible que la respuesta sea que no estaba en Colosas sino en Laodicea.
