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Isaías 18: Castigo sobre Etiopía

Isaías 18:1  Profecía contra Etiopía[a] ¡Ay de la tierra del zumbido de alas,[b] la que está tras los ríos de Etiopía,[c]

Etiopía : Nombre con que se designaba también la región de Cus, localizada al sur de Egipto. Se dice que Cam fue su padre. Etiopía era un poderoso país, capaz de dominar a Egipto durante 60 años, desde el 715 a.C. en adelante. Ofreció concertar una alianza a Ezequías contra Asiria, pero el Señor había advertido contra cualquier pacto con Etiopía o Egipto. Ambos fueron derrotados por Asiria.

Quizás esta profecía data de los días de Ezequías. La tierra que «hace sombras con las alas» se refiere a langostas y probablemente ilustra los ejércitos de Etiopía. El rey etíope escuchó que el gran ejército asirio marchaba hacia el sur, es decir hacia ellos. Envió mensajeros a las cabeceras del Nilo para pedir a las naciones circunvecinas que formaran una alianza. A Judá se le pidió lo mismo, pero Isaías dijo al mensajero que regresara a casa porque Judá solo necesitaba la ayuda de Dios para repeler a los asirios. Isaías profetizó que la destrucción de Asiria ocurriría en el tiempo oportuno.

Que hace sombra con las alas : Se refiere a la mosca tsetse del Alto Nilo, o a embarcaciones de vela.

Isaías 18:2  la que envía mensajeros por el mar,[d] en naves de junco sobre las aguas![e] Id,[f] mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y piel brillante, al pueblo siempre temible, de gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.

El motivo del oráculo es el arribo de los mensajeros de Etiopía alrededor del 715 a.C. con una oferta de alianza, quienes se encuentran con mensajeros de Judá que se dirigen a Etiopía.

Isaías 18:3  Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad,

Esta es una señal de la caída de Etiopía y la victoria de Asiria sobre los etíopes

Isaías 18:4  porque Jehová me dijo así: «Me estaré quieto y los miraré desde mi morada, como el sol claro después de la lluvia, como la nube de rocío en el calor de la siega.

Isaías 18:5  Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto y pasada la flor, se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.

Isaías 18:6  Y serán dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra».[g]

Dios le advierte a Ezequías que no tiene intenciones de intervenir en el ataque contra Asiria, por lo que éste no debe aliarse con Etiopía. De hecho, Etiopía se encamina hacia un desastre.

Isaías 18:7  En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, de parte del pueblo de elevada estatura y piel brillante, del pueblo siempre temible, de gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.[h] Será traída al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte Sión.

Los asirios ofrecerían a los etíopes como una ofrenda a Jehová .

Etiopía

Pero es a la lejana y legendaria Etiopía, que constituía el otro extremo del mundo antiguo, a donde llegarían las noticias de la victoria de Jehová. Y también los etíopes, según la expectativa profética, reconocerían a Jehová de los Ejércitos como Soberano.

La palabra ¡Ay! con que empieza 18:1 puede dirigir equivocadamente nuestra exégesis. Esta palabra no siempre introduce una acusación y sentencia. A veces sólo sirve como una interjección para llamar la atención del lector o decir «escucha». De modo que la profecía que sigue no es contra Etiopía, ni la descripción de su tierra y de su gente es peyorativa. Al contrario, alaba su talla y su valentía.

La profecía presenta a Etiopía enviando mensajeros a todos los rincones bajo su dominio, y quizás también a Judá, a fin de movilizarlos contra los asirios. Pero el profeta vislumbra que ello no sería necesario y les dice: Vosotros, todos los habitantes del mundo y moradores de la tierra, veréis cuando se levante la bandera sobre las montañas, y escucharéis cuando se toque la corneta. La ocasión sería la intervención del mismo Jehová de los Ejércitos, el Dios de Israel, para abatir por completo a los asirios, sin que fuera necesaria la movilización y la intervención de los ejércitos de Etiopía.

Tras estos acontecimientos, también los etíopes, así como los habitantes de Judá contemplarán al Santo de Israel. Dice 18:7: En aquel tiempo será traído presente a Jehová de los Ejércitos, de parte del pueblo de alta estatura… cuya tierra dividen los ríos… al lugar dedicado al nombre de Jehová de los Ejércitos, al monte Sion.

Castigo sobre Etiopía

Etiopía, conocido también como Abisinia, es un estado del noreste de Africa, que limita con el mar Rojo, las Somalias, Kenia y el Sudán angloegipcio. Este país está constituido por una alta meseta, surcada por cortaduras profundas y con elevados picos. El río más importante es el Abai o Nilo Azul, que es emisario del lado Tana.

Los pobladores principales son los abisinios, de tronco camita muy mezclados. Axun es la capital más   ntigua de este antiguo reino. En la Biblia se le menciona con el nombre de Cush, que significa «Negro». También debemos notar que Cush fue el hijo mayor de Cam. Los países poblados por los descendientes de Cush se llaman generalmente, aunque no siempre, en la Biblia como Etiopía. Comúnmente Cush significa la Etiopía propiamente dicha que queda al sur y al sudeste de Egipto.

Referencias bíblicas sobre Etiopía:

1.     Numeros 12:1 habla de una mujer cusita (etíope). Lo que no se ha precisado es si esta mujer es Séfora o una segunda mujer de Moisés, aunque esto último es improbable.

2.     Job 68:31 «. . . Etiopía extenderá sus manos hacia Dios.»

3.     Ezequiel 30:5 «Etiopía, Libia, Lidia, y toda Arabia …. caerán a espada juntamente con ellos.»

La historia de Etiopía está muy ligada a Egipto, siendo con frecuencia mencionados juntos estos dos países en la Biblia.

Será el «etíope» que invadió Judá en el reinado de Asa, en 944 de a. de J.C., algunos creen que fue un rey egipcio de la dinastía de Etíope. Otros creen que fue un rey de Etiopía que reinaba para los dos lados del mar Rojo.

Los etíopes son descritos por Isaías como gente de alta estatura, piel brillante y de carácter agresivo. Por su agresividad los pueblos de ese entonces le temían.

Una nota interesante que encontramos en el capítulo 18 es que no se emite ningún juicio adverso contra Etiopía.

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