El versículo 2 anuncia la llegada de los ejércitos del rey de Asiria, alguien que es fuerte y poderoso, para poner asedio contra Samaria y tomarla. Como Amos 6:6, también Isaías describe la vida placentera e indolente de los dirigentes de Israel. Los llama los borrachos de Efraín o los aturdidos por el vino. Pero el juicio divino se manifestará como una tormenta de granizo que echaría por los suelos sus coronas de gloria. Este granizo no es otra cosa que los pies del enemigo: Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los borrachos de Efraín.
Para los asirios el anhelo de tomar por fin la fortificada ciudad de Samaria sería semejante al deseo de tragarse una fruta temprana en la alborada del verano. Esta profecía habría sido pronunciada en los días de Salmanasar V, el rey de Asiria que iniciaría el sitio de Samaria.
Verdades prácticas Preciosa piedra angular Sabemos que la piedra angular era una piedra especial que se utilizaba para juntar los arcos en las puertas, ventanas y otras aberturas en las construcciones. Esta piedra servía para reforzar estos elementos en el edificio.
Bajo esta figura podemos ver que Dios ha utilizado a la nación de Israel para dar estabilidad a las civilizaciones. Han contribuido en gran manera a la cultura antigua tanto como moderna.
Pedro en el Nuevo Testamento utiliza esta misma figura para referirse a Cristo como la piedra angular y preciosa. Cristo da estabilidad a a vida de uno. Ayuda para tener la permanencia y madurez que son necesarias para vivir en el mundo hoy.
Amonestación a los dirigentes
En la manera característica de Isaías, al lamento por la ruina de Samaria sigue una profecía de aliento expresada en pocas palabras en los versículos 5 y 6. En aquel día con que comienza no coincide con el día de la ruina de Samaria, que el profeta ve avecinarse. Se trata de un día en el futuro más distante, una época de gloria para el remanente de Israel. En estos versículos se nos aclara el concepto de Isaías acerca del remanente. Al expresar su esperanza inmediatamente después de la profecía de la ruina de Samaria, es evidente que el profeta ve a parte del remanente levantarse de entre los escombros. Sus palabras en el versículo 5 expresan un contraste con lo dicho en los versículos 3 y 4 sobre las coronas de los dirigentes de Samaria: En aquel día Jehová de los Ejércitos será corona de hermosura y diadema de gloria para el remanente de su pueblo. El sitial de preferencia que ocupará Jehová en la vida del remanente se reflejará en el espíritu de justicia de los que presiden en el juicio y en el valor de los que sean capaces de desterrar los conflictos internos que provocan la guerra civil. Se requiere del Espíritu de Jehová para tener tal valor y capacidad.
Sin embargo, por lo que se dice a partir del versículo 7 es más claro que Judá estaba en la mente del profeta como el remanente del pueblo de Dios: Pero también éstos… Así como los de Efraín, también los de Judá han errado a causa del vino. Isaías se refiere a los sacerdotes, a los profetas y a los gobernantes. Con ellos el profeta se confronta a diario tratando insistentemente de influir en ellos a fin de librar a Judá del destino de Samaria.
