Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Isaías 42: El Elegido de Dios

Isaías 42:1 He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo, mi escogido, en quien mi alma se complace. He puesto mi Espíritu sobre El; El traerá justicia a las naciones.

He aquí mi siervo : Israel fue previamente proclamado siervo de Dios. El siervo parece ser aquí alguien diferente. El uso que hace el NT de este versículo lo convierte en un texto claramente profético, que se cumple en Cristo. Como tal, es el primero de los cuatro «cánticos del siervo» que evoca a Cristo. Hechos 3:13 dice: «El Dios de Abraham… ha glorificado a su hijo Jesús». Desde un punto de vista histórico, algunos especialistas consideran que Ciro era el siervo a que se refería Isaías, desempeñando el papel de un prototipo de Cristo. Isaías profetiza que Cristo traerá justicia a las naciones sin violencia; alentará a los quebrantados; y no se detendrá hasta terminar su obra. He puesto sobre él mi Espíritu : El Siervo cumplirá la misión que se le ha encomendado a través del poder del Espíritu Santo.

Isaías 42:2 No clamará ni alzará su voz, ni hará oír su voz en la calle.

Isaías 42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo mortecino; con fidelidad traerá justicia.

Isaías 42:4 No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su ley esperarán las costas.

Estos versículos se citaron en Mateo 12:18-21 en referencia a Cristo. El siervo escogido revela un carácter de mansedumbre, aliento, justicia y verdad. Cuando se sienta herido y quebrantado, o consumido en su vida espiritual, Dios no lo aplastará ni lo echará a un lado como algo inútil, sino que con amor lo levantará. La humanidad actual necesita con desesperación los atributos amorosos de Dios. Podemos mostrar dicha sensibilidad mediante su Espíritu a la gente que nos rodea, reflejando la bondad y la sinceridad de Dios hacia ellos.

Isaías 42:5 Así dice Dios el Señor, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan:

Yo Jehová te he llamado : Considerable controversia rodea la interpretación de esta sección. Muchos especialistas creen que no tiene nada que ver con versículos 1-4 y se refiere a Ciro. Otros lo ven como una descripción del ministerio del Mesías que da continuidad a versículos 1-4. Lo último es lo más probable, donde el pueblo representaría a la humanidad. Se cumplieron las cosas primeras : Se refiere a los acontecimientos que condujeron al decreto por medio del cual Ciro autorizaba el regreso de Israel a Jerusalén.

Isaías 42:6 Yo soy el Señor, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones,

Isaías 42:7 para que abras los ojos a los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de la prisión a los que moran en tinieblas.

Parte de la misión de Cristo en la tierra era demostrar la justicia de Dios y ser luz para los gentiles (todas las naciones). A través de Cristo, toda la gente tiene la oportunidad de abrazar su misión. Dios nos llama a ser siervos de su Hijo, demostrando la justicia de Dios y llevando su luz. ¡Qué privilegio tan extraordinario ayudar al Mesías a cumplir su misión! Sin embargo, debemos buscar su justicia antes de demostrarla a los demás y permitir que su luz brille en nosotros antes de que podamos ser luz.

Isaías 42:8 Yo soy el Señor, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes talladas.

Isaías 42:9 He aquí, las cosas anteriores se han cumplido, y yo anuncio cosas nuevas; antes que sucedan, os las anuncio.

Estos versículos, algunas veces llamados el cántico del Siervo, hablan acerca del Siervo-Mesías, no del siervo Ciro. Tanto a Israel como al Mesías se les llama a menudo Siervo. Israel, como siervo de Dios, tenía que ayudar al mundo a conocer a Dios. El Mesías, Jesús, cumpliría esta tarea y mostraría al mundo a Dios mismo.

Isaías 42:10 Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad su alabanza desde los confines de la tierra, los que descendéis al mar y cuanto hay en él, las islas y sus moradores.

Los logros del Siervo convocan a un nuevo cántico de alabanza a Jehová. Cedar es una tribu del área septentrional del desierto de Arabia. Sela parece ser Petra.

Mire todo lo que el Señor hará para nosotros y a través de nosotros. Obras majestuosas provocan respuestas majestuosas. ¿Agradece en verdad el bien que Dios hace en medio de usted y por medio de usted? Si es así, deje que su alabanza a El refleje lo que realmente siente.

Isaías 42:11 Levanten la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar. Canten de júbilo los habitantes de Sela, desde las cimas de los montes griten de alegría.

Isaías 42:12 Den gloria al Señor, y proclamen en las costas su alabanza.

Isaías 42:13 El Señor como guerrero saldrá, como hombre de guerra despertará su celo; gritará, sí, lanzará un grito de guerra, contra sus enemigos prevalecerá.

Isaías 42:14 Por mucho tiempo he guardado silencio, he estado callado y me he contenido. Pero ahora grito como mujer de parto, resuello y jadeo a la vez.

Isaías pasa ahora a otro tema. Mi siervo (v. 19) es aquí Israel/Judá; esta sección contiene un lamento sobre la desobediencia que dio lugar a la ira de Dios. La cuestión fundamental que condujo al juicio divino fue el confiar en imágenes de fundición.

Isaías 42:15 Asolaré montes y collados, y secaré toda su vegetación; convertiré los ríos en islas, y las lagunas secaré.

Isaías 42:16 Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen, por sendas que no conocen los guiaré; cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura. Estas cosas haré, y no las dejaré sin hacer .

Isaías 42:17 Serán vueltos atrás y completamente avergonzados, los que confían en ídolos, los que dicen a las imágenes fundidas: Vosotros sois nuestros dioses.

Isaías 42:18 Sordos, oíd; ciegos, mirad y ved.

Isaías 42:19 ¿Quién es ciego sino mi siervo, tan sordo como el mensajero a quien envío? ¿Quién es tan ciego como el que está en paz conmigo, tan ciego como el siervo del Señor?

Isaías 42:20 Tú has visto muchas cosas, pero no las observas; los oídos están abiertos, pero nadie oye.

¿Cómo Israel y Judá pudieron ser siervos de Dios y aún así seguir tan ciegos? ¿Cómo pudieron estar tan cerca de Dios y ver tan poco? Jesús condenó a los líderes religiosos de sus días por la misma negligencia. ¿Acaso no fallamos nosotros de la misma manera? Algunas veces la ceguera limitada (ver pero no comprender, o saber lo que es bueno pero no hacerlo), quizás sea peor que no ver nada.

Isaías 42:21 El Señor se complació por causa de su justicia en hacer la ley grande y gloriosa.

ley, torah: Instrucción, enseñanza, dirección, ley, precepto. Este sustantivo aparece 217 veces en el Antiguo Testamento. Usualmente torah se refiere a la Ley de Moisés o a una porción de la Ley. En algunas ocasiones torah alude a las reglas o instrucciones de un progenitor humano o a alguna otra persona sabia. La raíz de torah es yarah, que significa «tirar, lanzar directamente, dirigir, llover». La idea consiste en que las instrucciones divinas a Israel (la Torá) fueron dadas de manera directa. El Nuevo Pacto hará que la Torá, por el poder del Espíritu de Dios, sea escrita en los corazones de Israel

Isaías 42:22 Mas este es un pueblo saqueado y despojado, todos atrapados en cuevas, o escondidos en prisiones; se han convertido en presa sin que nadie los libre y en despojo sin que nadie diga: Devuélvelos.

Isaías 42:23 ¿Quién de vosotros prestará oído a esto? ¿Quién pondrá atención y escuchará en el futuro?

Podemos condenar a nuestros predecesores por sus fracasos, pero nosotros somos doblemente culpables si repetimos los mismas errores después que los reconocimos como tal. A menudo estamos tan listos para dirigir el mensaje de Dios a otros, que no vemos cómo ese mensaje toca nuestras vidas. Asegúrese de estar dispuesto a seguir su propio consejo cuando enseñe o guíe a alguien.

Isaías 42:24 ¿Quién entregó a Jacob al despojo, y a Israel a los saqueadores? ¿No fue el Señor, contra quien pecamos? En sus caminos no quisieron andar, ni obedecieron su ley.

Isaías 42:25 Por eso derramó sobre él el ardor de su ira y la violencia de la batalla; le prendió fuego por todos lados, pero él no se dio cuenta; lo consumió, pero él no hizo caso.

El siervo en Isaias: Se llama siervo a la nación de Israel:

Se llama Siervo al Mesías: A la nación se le ha dado la misión de servir a Dios, ser guardas de su Palabra y luz a las naciones gentiles. A causa del pecado y la rebelión, fallaron. Dios envió a su Hijo, Cristo, como Mesías para cumplir su misión en la tierra.

Misión mundial del siervo de Jehová

A partir del capítulo 41 se empieza a presentar el carácter de Israel como “siervo de Jehová” en la historia mundial, el cual se introdujo en 41:8. Se presenta a Israel como personificado en un solo individuo, razón por la cual la hermenéutica cristiana ha visto en estas profecías exclusivamente una referencia a la persona de Jesús. Este es un extremo de la interpretación. El otro extremo es la hermenéutica judía que ve en estas referencias exclusivamente alusiones a la misión del pueblo de Israel en medio de las naciones del mundo y no alusiones de carácter mesiánico. La posición hermenéutica centrada nos la muestra Jesús mismo en el Evangelio de Lucas, cuando al referirse a Isaias 61:1-2; Isaias 58:6 dijo: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros oídos. No dijo que aquel pasaje se refería exclusivamente a su persona, negando su clara referencia al pueblo de Israel. Dijo que los aspectos de la misión del siervo de Jehová llegaban a su plenitud en su propia misión. Este es el sentido básico que comunica el verbo griego peplérotai en Lucas 4:21.

A continuación consideraremos la hermenéutica judía, pues expone el significado básico de este pasaje en la mente del profeta. Israel, como siervo de Jehová, tiene la misión de traer justicia a las naciones. El verbo traducido traerá (yotsí), significa literalmente “sacará”, y la palabra justicia (mishpat) también significa “derecho”, ya que la justicia es el resultado de la práctica del derecho. Puesto que traducir literalmente sacar derecho no expresa adecuadamente el sentido original en castellano, se ha traducido traer justicia. Esto significa que Israel está destinado a exteriorizar la ética y el derecho atesorados en la ley de Jehová y hacerla también el patrimonio de las demás naciones de la tierra. Esta maravillosa profecía o designio divino, está también expresado en 2:3: Muchos pueblos vendrán… Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

Esta misión cumpliría Israel sin imponerse sobre las demás naciones con el poderío tiránico y prepotente que era corriente en los imperios mundiales. No tendría que recurrir a los medios de la propaganda política ni religiosa ni al recurso del lavado cerebral. Tampoco impondría sus criterios en las tribunas de las naciones.

Básicamente, Israel ha cumplido su misión en la historia. Negarlo sería poner el dedo señalador en la persona misma que tuvo el designio: el Dios Jehová. Jehová, quien extiende la tierra y preserva la vida sobre ella ha comprometido su propia gloria en este designio. Por tanto, su pacto con Israel le compromete a preservarlo en medio de las naciones: … Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones. La palabra pueblo, tanto en este versículo como en el anterior tiene un sentido especial: Se refiere a toda la raza humana, como conformando un solo pueblo sobre la superficie de la tierra.

¿En qué sentido Israel ha cumplido su misión? En el sentido de su poderosa influencia espiritual en el mundo. Los designios expresados en el versículo 7 tienen que ver con la liberación de la idolatría, que hace que los pueblos moren en las tinieblas como presos y sean ciegos a la realidad de Dios y a la irrealidad de los ídolos.

Israel ha cumplido este designio divino no mediante la imposición de su religión por medio de la guerra santa o por la inquisición, sino mediante la fiel transmisión de la Torah, las Sagradas Escrituras, que aunque todavía no hayan llegado a ser el patrimonio de todas las naciones, han logrado revolucionar la mentalidad de los habitantes del planeta, tanto en lo que concierne a la naturaleza y las metas de la historia humana, como en el hecho de que el camino ha sido abierto para todo ser humano para conocer a Jehová como lo conocieron los profetas de Israel.

Esta profecía es una cosa nueva, no en el sentido de la expectativa profética en sí, sino en cuanto al procedimiento expuesto en los versículos 1-4.

Las palabras que el profeta acaba de exponer arriba le llevan a prorrumpir en un cántico de alabanza en los versículos 10-13. El versículo 13 constituye también una transición a la sección siguiente que empieza en el versículo 14. El celo de Jehová le conducirá a poner fin a sus enemigos. El profeta tiene en mente en especial a Babilonia, como se aclara en la sección siguiente.

El Siervo de Jehová

Si la hermenéutica judía relaciona al siervo de Jehová con el pueblo de Israel, como algunos afirman, nos preguntamos: ¿En qué manera ha contribuido el pueblo de Israel
a la humanidad? ¿Cuáles son sus alcances? He aquí algunos de suma importancia:

La religión judía y su concepto de Dios, supremo y santo.
Las Sagradas Escrituras, especialmente el AT.
Su importancia a los deberes religiosos del hombre para con los hombres.
Su hincapié a la obediencia de la ley mosaica.
Su interés en la pureza de la vida doméstica.
Su firmeza y cohesión en la desgracia.
Su unidad racial.
Su esperanza en un futuro mejor.
Su defensa de los preceptos de justicia, libertad y paz que enseñaron los profetas hebreos.
Su vocación por la libertad de conciencia, de culto, de educación y cultura.

Los hebreos nunca han impuesto por la fuerza su religión, su cultura o costumbres, como lo han hecho otras religiones. En el campo de la cultura han contribuido en medicina, música, educación, literatura, en las ciencias y en grandes descubrimientos. Han recibido desde 1905 hasta 1965, 52 premios Nobel. Johan Carlsen, en su libro «Israel» dice: «En cada lugar característico de la cultura occidental, los inventores e inspiradores del monoteísmo, humanismo, liberalismo, socialismo, marxismo, filosofía, psicología, ética, literatura, etc, son judíos».

La mayor contribución que han hecho al mundo se encuentra en el libro de Genesis 12:1 y siguientes.

Un aspecto central de la actividad preservadora de Dios para con su pueblo Israel es su intervención para redirmirlo del poder asimilador y destructor de los grandes imperios, y en este caso particular, del imperio babilónico.

Israel ha estado en el cautiverio, lejos de su tierra y en contacto con los centros más grandes del poder idolátrico vinculado con el poder imperial. Sin embargo, de una manera admirable, Israel ha sido purificado en el crisol de Babilonia y despojado de sus escorias de idolatría. Inclusive la historia nos muestra que muchos babilonios pudieron valorar este gran portento que es la fe de Israel como para optar por su Dios.

Sin embargo, esto no quiere decir que Israel fuera del todo consciente de lo que estaba ocurriendo en la historia universal, como para que los méritos le pertenecieran a él y no al Dios de la historia universal. Así como en los tiempos de Isaías hijo de Amoz, el pueblo en general no asimila la luz profética y permanece sordo y ciego, no obstante que es el siervo y el mensajero enviado de Jehová. El pasaje Deuteronomio 42:20 puede también ser traducido en tercera persona: Ha visto (es decir, Israel) muchas cosas, pero no las ha guardado; tiene oídos abiertos, pero no escucha. Esto es exactamente lo que se indica en 6:10 acerca de la falta de conciencia profética de Israel como pueblo. Pero esto no escapa de los planes de Dios, quien por su propia gloria, y a pesar de las limitaciones espirituales de su siervo Israel se ha complacido en hacer grande y gloriosa la ley, a causa de su justicia. La ley (torah) tiene aquí un sentido muy especial: Se refiere a la enseñanza profética o torah haneviim.

Un aspecto cardinal de la torah profética tiene que ver con la disciplina a que ha sido sometido Israel como nación, con el propósito de que cumpla los propósitos divinos. Esta disciplina no ha excluido a Israel de la pérdida de su reino, de su capital, de su templo y de ir lejos de su tierra en cautiverio. Ningún otro Dios ha hecho jamás tal cosa con su pueblo: Sentar una trayectoria ética. Es que Jehová actúa a causa de su justicia. Es por eso que Jehová ha entregado a Israel en manos de saqueadores, porque ellos no quisieron andar en sus caminos, ni obedecieron su ley. Jehová derramó sobre Israel el furor de su ira y la violencia de la guerra, pero Israel no entendió, es decir, no se daba cuenta que era Jehová mismo el que hacía esto.

Ahora el profeta pregunta con inquietud si acaso Israel se podrá dar cuenta de la naturaleza misma de los acontecimientos que están a punto de suceder después de haber llegado el fin del cautiverio babilónico. Se ha acercado la redención de Israel, la cual es expresión del celo mismo de Jehová para sacar a luz sus propósitos en la historia universal. El pueblo de Israel va a ser conducido de regreso a su tierra, y Jehová va a preparar el camino. Delante de ellos él transformará las tinieblas en luz y los lugares escabrosos en llanuras. Este acontecimiento constituirá una gran bofetada para los idólatras, tanto de las demás naciones como los que de entre Israel han optado por otros dioses aparte de Jehová.

Sin embargo, la visión profética del desarrollo de los acontecimientos históricos desencadenados por el surgimiento de Ciro no es entendida por el pueblo, quien tiene temor de sus consecuencias. Después de todo, ¿por qué no podría constituir el imperio persa el factor más poderoso para la asimilación y la destrucción de Israel? Es así como se hace necesaria la palabra profética, la torah, la cual anuncia Israel que aunque ha de pasar por las aguas, Jehová estará con él y los ríos no lo inundarán, y cuando ande por fuego no se quemará ni la llama lo abrasará. Estas palabras aluden al enorme poderío desplegado por el pueblo persa para conquistar el mundo, como lo revela el versículo 3 en que se dice a Israel: A Egipto he entregado por tu rescate; a Etiopía y a Seba he dado por ti. Con estas palabras se alude a la conquista de Egipto, que sería consumada por Cambises, el sucesor del rey Ciro. En medio de estos acontecimientos, la voz profética tiene un mensaje de consolación y de esperanza para el pueblo de Israel. En 43:1b dice Jehová: No temas, porque yo te he redimido… considerando la redención decretada de Israel como si ya fuera un hecho consumado. Y en el versículo 5 repite: No temas, porque yo estoy contigo…

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar