Jeremías 17:9 »Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;[i] ¿quién lo conocerá?
El corazón es el ser interior, que piensa, siente y actúa; la esencia del ser humano (véase Pro_4:23), pero es a la vez engañoso y perverso.
Dios aclara por qué pecamos: es un asunto del corazón. Nuestros corazones han estado inclinados hacia el pecado desde el momento en que nacimos. Es fácil caer en la rutina de olvidar y abandonar a Dios. Pero aún podemos decidir si continuamos o no en pecado. Podemos ceder a una tentación específica, o podemos pedir ayuda a Dios para resistir la tentación cuando esta llegue.
Jeremías 17:10 ¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón,[j] para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras!».[k]
Jeremías 17:11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas:[l] en la mitad de sus días las dejará, y en su final será un insensato.
Un proverbio que expresa la locura de adquirir riquezas a través de medios deshonestos. Jeremías continúa exponiendo su decepción.
Hay un buen camino y un mal camino para realizar cualquier tarea. Jeremías dice que el hombre que se enriquece mediante el engaño terminará insensato y pobre. Ya sea en el trabajo, en la escuela o en el juego, debemos luchar por ser honestos en nuestros tratos. Obtener un ascenso, pasar un examen o ganar prestigio con injusticia nunca traerá bendición de Dios ni felicidad duradera.
Jeremías 17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.[m]
Jeremías 17:13 ¡Jehová, esperanza de Israel!, todos los que te dejan serán avergonzados, y los que se apartan de ti serán inscritos en el polvo,[n] porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.[ñ]
Escritos en el polvo : Quizás Jesús tenía estos versículos en mente cuando se detuvo y escribió sobre la tierra. Manantial de aguas vivas.
Jeremías 17:14 [o]Sáname, Jehová, y quedaré sano; sálvame, y seré salvo, porque tú eres mi alabanza.
Cuarto lamento de Jeremías. Afligido por las burlas de sus oponentes, Jeremías implora a Dios sanidad. Sálvame, yasha: Rescatar, salvar, defender, liberar, preservar, vengar, ayudar. El verbo, que se encuentra más de 200 veces en el Antiguo Testamento, encierra en una palabra la respuesta divina a las necesidades de la humanidad. Dios escoge una forma de este verbo para que sea el nombre de su Hijo: Yeshua, que significa «él salvará». El sentido original de yasha era «liberar», «abrir de par en par». Nuestro Libertador nos liberó, rescató, nos defiende y preserva de continuo; abrió de par en par las puertas de nuestro cautiverio.
Jeremías 17:15 La gente me dice: «¿Dónde está la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!».
Se le acusa de falso profeta porque sus palabras no se han cumplido.
Jeremías 17:16 Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a castigarlos,[p] ni deseé el día de la calamidad; tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fue en tu presencia.
