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Isaías 10: Injusticia

Isaías 10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía,

No podrá ser obviado el juicio de Dios. El pecado y la injusticia social son demasiado grandes.

Dios juzgará a los jueces corruptos y a los que dictan leyes injustas. Los que oprimen a otros serán oprimidos. No basta con vivir en una tierra fundada en la justicia, cada individuo debe tratar con justicia al pobre y al indefenso. No delegue su responsabilidad a su nación ni a su iglesia. Usted es responsable de sus actos ante Dios.

Isaías 10:2 para apartar del juicio a los pobres y para privar de su derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas y robar a los huérfanos!

Isaías 10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude cuando llegue de lejos el desastre? ¿En dónde dejaréis vuestras riquezas?

Isaías 10:4 Sin mí se inclinarán entre los presos y caerán entre los muertos. Pero ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.[a]

Isaías 10:5 Asiria, instrumento de Dios[b] ¡Ay de Asiria! Vara y bastón de mi furor, en su mano he puesto mi ira.[c]

Cuando el pueblo de Dios se transformó en un pueblo incurablemente corrupto, el Señor utilizó frecuentemente a Asiria y a otras naciones paganas para ejecutar el juicio divino. Esto no las libraba, sin embargo, de su propio castigo.

Isaías 10:6 La mandaré contra una nación pérfida;[d] contra el pueblo de mi ira la enviaré, para que quite los despojos y arrebate la presa, y lo ponga para ser pisoteado como lodo de las calles;

Isaías 10:7 pero él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y arrasar una nación tras otra.

A pesar de que Asiria no sabía que era parte del plan de Dios, El la usó para juzgar a su pueblo. Dios lleva a cabo sus planes en la historia a pesar de la gente o de las naciones que lo rechazan. ¡No solo estableció el mundo y lo dejó que se las arreglara por su cuenta! Debido a que nuestro Dios todopoderoso y soberano sigue hoy con el dominio de todo, nos sentimos seguros incluso en un mundo tan cambiante.

Isaías 10:8 Porque él dice: «Mis príncipes, ¿no son todos reyes?

Asiria, sin saber que estaba siendo usada por Jehová, actuó de forma egoísta y empleó excesiva violencia.

Isaías 10:9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad,[e] y Samaria como Damasco?[f]

Calno . . . Arfad : Se refiere a las victorias en los territorios sirios. Samaria : Alude a su invasión del 733 a.C., en la cual fue muerto Peka.

Calno, Carquemis, Hamat, Arfad, Samaria y Damasco fueron ciudades que Asiria conquistó. Con la seguridad de grandes victorias que ensancharían su imperio, el rey de Asiria dio su arrogante discurso. Ya Asiria había conquistado varias ciudades y pensó que derrotarían a Judá al igual que las demás. Muy poco sabía el rey que estaba bajo la mano poderosa de Dios.

Isaías 10:10 Como mi mano alcanzó los reinos de los ídolos, cuyas imágenes eran más que las de Jerusalén y de Samaria;[g]

Los asirios consideraban a los ídolos (dioses) sirios mayores al Dios de los hebreos.

Samaria y Jerusalén tenían tantos ídolos que eran impotentes ante la máquina militar asiria. Solo el Dios del universo podía derrotar a Asiria, pero no sin antes usar a los asirios para sus propósitos.

Isaías 10:11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos?».

Isaías 10:12 Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte Sión[h] y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria y la arrogante altivez de sus ojos.

Pronto se cumplió la profecía sobre el juicio de los asirios. En el año 710 a.C., el ángel de Jehová mató a ciento ochenta y cinco mil soldados asirios. Más tarde, el Imperio Asirio cayó ante Babilonia para nunca volverse a levantar como potencia mundial.

Los asirios fueron soberbios. Pensaron que todo lo lograron gracias a su poder. Los logros pueden distorsionar nuestra perspectiva si no reconocemos que Dios es el que cumple sus propósitos a través de nosotros. Cuando pensamos que somos lo bastante fuertes para hacer cualquier cosa, estamos condenados al fracaso ya que la soberbia nos ha cegado a la realidad de que Dios tiene el control supremo.

Isaías 10:13 Porque dijo: «Lo he hecho con el poder de mi mano y con mi sabiduría, porque he sido inteligente. Quité los territorios de los pueblos, saqueé sus tesoros y derribé como un valiente a los que estaban sentados.

Isaías 10:14 Mi mano halló, como si fueran un nido, las riquezas de los pueblos. Como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra, y no hubo quien moviera un ala ni abriera el pico para graznar».

Isaías 10:15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el bastón levantara al que lo levanta! ¡Como si levantara la vara al que no es un leño![i]

Ningún instrumento ni herramienta lleva a cabo su propósito sin una gran fuerza. Los asirios fueron instrumentos en las manos de Dios, pero fracasaron en reconocerlo. Cuando una herramienta se envanece por tener más poder que el que la usa, está en peligro de ser desechada. Solo somos útiles en el grado que permitamos que Dios nos utilice.

Isaías 10:16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.

Isaías 10:17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos.

La caída de Asiria aconteció en 612 a.C. con la destrucción de Nínive, la ciudad capital. Asiria fue el instrumento que Dios usó para castigar a Israel, pero también la juzgaría por su maldad. Nadie escapa al castigo de Dios por el pecado, ni siquiera la nación más poderosa

Isaías 10:18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá por completo, en cuerpo y alma, y vendrá a ser como abanderado en derrota.[j]

Isaías 10:19 Y los árboles que queden en su bosque serán en número tan escaso que hasta un niño los pueda contar.

El arrogante espíritu de Asiria ha sido confirmado por descubrimientos arqueológicos de tabletas en que se habla precisamente de estas conquistas.

Isaías 10:20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel.

Isaías 10:21 Un resto volverá, el resto de Jacob volverá al Dios fuerte.[k]

Luego que el ejército de Asiria fue destruido, un grupo pequeño del pueblo de Dios dejaría de depender de Asiria y comenzaría a confiar en Dios. Este remanente sería solo una fracción de la población anterior de Israel.

A los que permanecieron fieles a Dios a pesar de los horrores de la invasión se les llama el remanente. La clave para ser parte del remanente era la fe. No basta con ser un descendiente de Abraham, vivir en la tierra prometida y confiar en Dios en su tiempo. ¿Confía usted en su herencia cristiana, en los rituales de adoración o en experiencias pasadas para estar a bien con Dios? La clave de estar separado para Dios es la fe en El.

Isaías 10:22 Porque aunque tu pueblo, Israel, sea como las arenas del mar,[l] el resto de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.

Isaías 10:23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, consumará el exterminio ya determinado en medio de la tierra.

Remanente : A pesar del juicio de Dios contra su pueblo desobediente, éste nunca sería completamente destruido; un remanente fiel siempre sería preservado para mantener vivo el testimonio de la verdad divina y la esperanza sobre la venida del Mesías.

Isaías 10:24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: «Pueblo mío, morador de Sión,[m] no temas de Asiria.[n] Con vara te herirá y contra ti alzará su bastón, a la manera de Egipto;

Isaías 10:25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos.

Isaías 10:26 Y Jehová de los ejércitos levantará el látigo contra él, como en la matanza de Madián en la peña de Oreb,[ñ] y alzará su vara sobre el mar[o] como lo hizo en el camino de Egipto.

Isaías 10:27 [p]Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá por cuanto tú eres mi ungido».[q]

Aquí Dios está alentando al remanente de Israel para que no tema a Asiria , porque a su debido tiempo liberará a sus fieles, tal cual hizo cuando Moisés y Gedeón. Unción : Profetas, sacerdotes y reyes eran iniciados por medio de la unción, lo cual simbolizaba la acción invisible del Espíritu Santo. Como las bendiciones de Dios se derraman sobre el pueblo cuando los reyes, sacerdotes y profetas desempeñan fielmente sus funciones, las profecías de Isaías en aquel tiempo en que cesen las penas se cumplirán y, en medio de un avivamiento, esas funciones serán de nuevo ejercidas con propiedad.

Isaías 10:28 Vino hasta Ajat,[r] pasó hasta Migrón y en Micmas contará su ejército.

Isaías 10:29 Pasaron el vado, se alojaron en Geba, Ramá tembló y Gabaa de Saúl huyó.

Isaías 10:30 ¡Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecita[s] Anatot!

Isaías 10:31 Madmena se alborotó y los moradores de Gebim huyen.

Isaías 10:32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob y alzará su mano al monte de la hija de Sión, al collado de Jerusalén.

Estos versículos mencionan una serie de ciudades situadas en el camino de la invasión asiria.

Isaías 10:33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia;[t] los árboles de gran altura serán cortados, los altos serán derribados.

Isaías 10:34 Cortará con hierro la espesura del bosque y el Líbano caerá con estruendo.[u]

Alude a un territorio en las laderas del monte Hermón al norte de Israel.

El orden en que se nombraron estas ciudades nos da una idea aproximada de la ruta que tomarían los asirios en su invasión contra Judá en 701 a.C. Partirían de Ajat (tal vez Hai) en la frontera norte con Nob (a solo 3 km de Jerusalén).

Injusticia

Isaías habla de los decretos opresivos que dictan los oficiales, y que traen pobreza y sufrimiento a los desafortunados. Hoy día, en algunos lugares, las leyes favorecen a los ricos y perjudican a los que menos pueden llenar los requisitos para tener un negocio o recibir los beneficios de la ley. En Colombia, a cada rato salen ordenanzas que limitan a los vendedores ambulantes con relación al lugar de sus actividades comerciales, o exigiendo patentes de salud que son casi imposibles de lograr, y que tienen como consecuencia, aumentar el sufrimiento del pobre comerciante y su familia. Hay varias familias evangélicas que se sostienen por medio de estos negocios ambulantes, y constantemente sufren el temor y la amenaza de una legislación que podría cerrar su negocio.

La legislación se manifiesta hoy día en muchas maneras:

• legislación que favorece al grande y perjudica al pequeño,

• guerras de precios en que las compañías grandes ahorcan a la competencia, y

• el establecimiento de requisitos que traen como consecuencia precios más altos o que no permiten la fabricación y comercialización de tales productos.

Isaías condenaba tal conducta. Por eso su mensaje es pertinente para el día de hoy.

Profecía del fracaso de Asiria a las puertas de Jerusalén

En esta sección tenemos un ejemplo de las profecías de Isaías, con anticipación al avance de las tropas de Senaquerib hacia Jerusalén. Bien podría esta profecía pertenecer a los primeros años del reinado de Ezequías, pero podría también haber sido pronunciada por primera vez en los días de Acaz, poco después de la ruina de Samaria.

Para quienes a cada instante están viendo en las profecías de la Biblia historia narrada en estilo profético, es decir, falsificación, tenemos en esta sección la gran oportunidad de evaluar al profeta y al alcance de su visión, con toda honestidad. En los versículos 28 al 32 el profeta presenta el avance de las tropas asirias hacia Jerusalén por la vía del norte: Ayat (o Hai), Migrón, Micmas, Geba, Ramá, Gabaa, Galim, Lais, Anatot, Madmena, Gebim, y finalmente Nob, casi a las puertas de Jerusalén, y desde donde agita su mano contra la colina de Jerusalén, dando la señal de combatirla hasta tomarla.

Note el orden de los nombres de estos lugares por la vía del norte: Ayat (o Hai), Migrón, Micmas, Geba, Ramá, Gabaa, Galim, Lais, Anatot, Madmena, Gebim, y finalmente Nob, casi a las puertas de Jerusalén, y desde donde agita su mano contra la colina de Jerusalén, dando la señal de combatirla hasta tomarla.

El orden de los nombres de estos lugares, la mayoría de los cuales pueden ser ubicados en el mapa, muestra el avance de norte a sur, a través de los pasos en la región central del territorio de Benjamín. Pero no ocurrió así, porque Senaquerib movilizó sus tropas desde Laquis, por el lado sur occidental.

Sin embargo, los asirios avanzaron contra Judá, como el profeta siempre dijo que ocurriría, y también capturaron la mayoría de sus ciudades fortificadas hacia el occidente de Jerusalén. Y también llegaron a las puertas de Jerusalén; pero entonces ocurrió algo milagroso, y hay que reconocer en ello la directa intervención divina contra el campamento asirio.

Aunque no sea necesariamente objeto de profecía, también el concepto que el rey de Asiria tenía de sí mismo, de su imperio, de su dios y de sus conquistas concuerda en esta profecía con las palabras que dijo Rabsaces en nombre de Senaquerib.

Pero a partir de este trasfondo enmarañado de las concepciones politeístas de aquellos pueblos y de aquellos hombres, y de la mayor parte de Israel y de Judá, el profeta nos confronta con una revolucionaria concepción de la historia universal. El imperio asirio sólo constituye la vara de la ira de Dios, para lograr su propósito justiciero. Dios lo envía contra una nación impía, un pueblo que es objeto de mi indignación. Pero esa nación, ese pueblo, no es otra cosa que su propio pueblo, y Jehová es su Dios. ¡Ningún otro dios de ningún otro pueblo hizo algo semejante contra su pueblo, a fin de corregirlo y capacitarlo para llevar a cabo sus más altos objetivos en la historia!

El versículo 12 dice: Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado su obra en el monte Sion y en Jerusalén, castigará también el fruto del corazón soberbio del rey de Asiria y la gloria de sus ojos altivos. Los versículos 13 y 14 describen claramente los conceptos sobre cuya base los reyes de Asiria elaboraron su política de conquista y todo su aparato imperial. En medio de todos ellos destaca el factor de una jactancia, de una arrogancia extrema, a la cual ridiculiza el profeta diciendo: ¿Se jactará el hacha contra el que corta con ella?

A continuación, el profeta pasa a describir al ejército asirio como un gran bosque que en lugar de árboles está constituido por hombres robustos. Y el juicio divino contra Asiria será prenderle fuego a este su bosque: … debajo de su gloria encenderá una hoguera como fuego abrasador, el cual consumirá desde el alma hasta la carne… y vendrá a ser como cuando desfallece un enfermo. Los árboles que queden en su bosque serán tan pocos que hasta un niño los podrá contar. Lo sorprendente es que esto ocurriría justo cuando los ejércitos de Asiria estarían a las puertas de la capital de Judá, a corta distancia de la colina de Jerusalén.

No sería especular demasiado si, a partir de esta profecía dicha con tanta anticipación a los acontecimientos narrados en 37:36, 37, pensamos con más detenimiento en aquel extraño suceso que los comentaristas llaman en términos generales “epidemia”. ¿Sería una poderosa fiebre, como el fuego abrasador? Se ha conjeturado algo como fiebre tifoidea.

Detrás de estos acontecimientos el profeta ve con esperanza que un remanente de Israel escarmentará y nunca más volverá a apoyarse en el poder de ninguna potencia mundial, como Asiria en esta ocasión, sino que verdaderamente se apoyarán en Jehová, el Santo de Israel. Como si Israel, a pesar de su insignificancia territorial y numérica en medio de las naciones del mundo, hubiera sido plantado en el centro del planeta para probar que si son fieles a su Dios, sobrevivirán a todos los cataclismos de la historia universal.

El profeta no disimula su gran alegría cuando exclama en el versículo 21: ¡Un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios fuerte! Jehová es Dios fuerte; el desenlace de la confrontación de Jehová con Senaquerib lo dejó demostrado. Jamás podría caber en la concepción profética una confrontación con Asur, el dios de los asirios, o con otro dios de otra nación, porque los dioses no son nada.

Ningún profeta como Isaías ha transmitido con tanto sentimiento el amor de Jehová por su pueblo, zarandeado siempre entre las potencias mundiales: “Pueblo mío, habitante de Sion, no temas a Asiria… Porque de aquí a muy poco tiempo se acabará mi ira, y mi furor será para su destrucción.

Algunos investigadores dicen que el versículo 34 no es el final de esta profecía, y que continúa en 14:24-27.

Sobre el Mesías Isaías haciendo uso de una figura, habla del Mesías como tronco o vástago de raíces. La figura que usa el profeta tiene que ver con una familia, la familia de Isaí. ¿Quién fue Isaí? Fue nieto de Booz y Rut la moabita, padre del rey David y nativo de la ciudad de Belén. Isaí tuvo ocho hijos, siendo David el último. La actividad de Isaí era la posesión de ganado, principalmente rebaños que David cuidaba juntamente con sus demás hermanos. Isaí no fue un hombre de gran renombre, Isaías menciona que el Mesías es una «vara del tronco de Isaí» y también dice que es «la raíz de Isaí».

Algunas versiones católicas, por ejemplo la versión de Nácar y Colunga, mencionan a Isaí, con el nombre de Jesé.

Imperio asirio En el siglo XI Asiria se transforma en una potencia y en su vertiginosa carrera arruinó al imperio hitita, alcanzando en su punto más alto en los siglos VIII y VII, bajo los reyes Senaquerib y Asurbanipal.

El ejército asirio era el más poderoso y organizado de ese tiempo en Oriente. Además era el mejor ejercitado en el arte de la guerra y el que trataba con mayor crueldad a los vencidos. En sus continuas conquistas, sometieron a Babilonia, Caldea y se apoderaron de Fenicia, de Palestina y hasta de Egipto, conservando a éste por corto tiempo. En cada conquista que hacían se limitaban a exigir fuertes tributos, por esa razón tuvieron que soportar muchas rebeliones.

Los babilonios y los medos unidos derrotaron a los asirios en 612 a. de. J.C. haciendo desaparecer este poderoso imperio, que fundó su éxito en la violencia y el terror.

Soberanos asirios importantes:

bull; Tiglatpileser III, (746-727 a. de J.C.)

bull; Salmanazar (727-722), destruyó el reino de Israel.

bull; Sargón II (722-705) fue sucesor de Salmanazar. Afirmó su dominio en Babilonia y Samaria.

bull; Senaquerib (S. VII), fue hijo de Sargón II, destruyó Babilonia, rival de Nínive.

bull; Asurbanipal (669-627 a. de J.C.). Fue famoso por su biblioteca, una de las más famosas de su tiempo.

Técnica militar de los asirios A los asirios, pueblo militar y belicoso por excelencia, se les atribuye los siguientes inventos: Caballería de guerra que era arma de exploración, combate y devastación; el carro de combate conducido por caballos; la infantería acorazada, cuyos componentes usaban indumentaria de cuero escamadas de metal; el casco de acero; los flotadores para cruzar los ríos. Fueron también expertos en construcciones de fortificaciones, así como en la técnica de ataque y destrucción de las mismas. Se distinguieron también por el extraordinario uso de los metales, especialmente el hierro, el plomo y el oro, lo que delata la existencia de una técnica metalúrgica avanzada.

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