Jeremías 37:10 porque aun cuando derrotarais a todo el ejército de los caldeos que pelean contra vosotros, y solamente quedaran de ellos algunos hombres heridos, cada uno se levantaría de su tienda para prender fuego a esta ciudad”».
Jeremías 37:11 Aconteció que cuando el ejército de los caldeos se retiró de Jerusalén a causa del ejército del faraón,
Mientras trataba de abandonar Jerusalén para irse a tierra de Benjamín , durante un breve levantamiento del sitio, Jeremías fue apresado, y puesto en prisión
Jeremías 37:12 Jeremías salía de Jerusalén para irse a tierra de Benjamín, para apartarse de en medio del pueblo.[g]
Jeremías 37:13 Y cuando llegó a la puerta de Benjamín,[h] estaba allí un capitán que se llamaba Irías hijo de Selemías hijo de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías, diciendo: «¡Tú te pasas a los caldeos!».
Tú te pasas a los caldeos : La acusación de Irías estaba justificada porque Jeremías había invocado la rendición ante los babilonios y muchos ya habían desertado
Jeremías 37:14 Jeremías dijo: «¡Falso, no me paso a los caldeos!». Pero él no le escuchó, sino que prendió Irías a Jeremías y lo llevó delante de sus jefes.
Jeremías 37:15 Los jefes se airaron contra Jeremías. Lo azotaron y lo pusieron en prisión en la casa del escriba Jonatán,[i] la cual habían convertido en cárcel.
Jeremías 37:16 Entró, pues, Jeremías en la casa de la cisterna[j] y en las bóvedas. Y habiendo estado allá Jeremías por muchos días,
En la casa de la cisterna , y en las bóvedas : El lugar de confinamiento solitario, probablemente una cisterna acondicionada para ese uso.
Jeremías 37:17 el rey Sedequías envió y lo sacó; y le preguntó el rey secretamente en su casa, diciendo:[k] «¿Hay palabra de Jehová?». Jeremías dijo: «Hay»; y agregó: «En manos del rey de Babilonia serás entregado».
El rey entrevistó secretamente a Jeremías a fin de recabar apoyo para su revuelta, pero quedó desilusionado (véase 21.1). Sin embargo, cambió el lugar de confinamiento de Jeremías y le proveyó de comida hasta la caída de la ciudad.
Sedequías titubeaba entre la rendición y la resistencia. Demasiado asustado y débil para ejercer autoridad, pidió a Jeremías que fuera en secreto al palacio, esperando quizás que llegaran algunas buenas noticias de Dios. Sedequías estaba desesperado, quería escuchar la Palabra de Dios, pero temía que surgieran problemas políticos si descubrían que hablaba con Jeremías.
Jeremías 37:18 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: «¿En qué pequé contra ti, contra tus siervos y contra este pueblo, para que me pusierais en la cárcel?
Jeremías 37:19 ¿Dónde están vuestros profetas que os profetizaban diciendo: “No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra”?
