Los profetas utilizan a menudo los juegos de palabras; aquí aparecen dos de ellos. Merataim («Tierra de la doble rebelión»): Un lugar al sur de Babilonia que procede del verbo hebreo «rebelarse». Pecod (castigo): Nombre de una tribu que procede del verbo hebreo «castigar». Merataim estaba localizada al sur de Babilonia y Pecod al este.
Jeremías 50:22 ¡Estruendo de guerra en el país, y gran destrucción!
Jeremías 50:23 ¡Cómo ha sido cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡Cómo se ha convertido Babilonia en objeto de horror entre las naciones!
Jeremías 50:24 Babilonia, te puse lazo, y fuiste atrapada, y tú no te diste cuenta; has sido sorprendida y apresada porque te pusiste a provocar al Señor.
Jeremías 50:25 El Señor ha abierto su arsenal y ha sacado las armas de su indignación, porque esta es obra del Señor, Dios de los ejércitos, en la tierra de los caldeos.
Jeremías 50:26 Venid contra ella desde los últimos confines; abrid sus graneros, convertidla en montones y destruidla por completo; que no le quede nada.
Jeremías 50:27 Pasad a espada todos sus novillos; que desciendan al matadero. ¡Ay de ellos, porque ha llegado su día, la hora de su castigo!
Jeremías 50:28 Se oye la voz de los fugitivos y evadidos de la tierra de Babilonia anunciando en Sion la venganza del Señor nuestro Dios, la venganza de su templo.
Jeremías 50:29 Reclutad arqueros contra Babilonia, a todos los que entesan el arco; acampad contra ella por todos lados, que no haya escape. Dadle el pago conforme a su obra; conforme a todo lo que ha hecho, así haced con ella; porque se ha vuelto insolente contra el Señor, contra el Santo de Israel.
Jeremías 50:30 Por tanto sus jóvenes caerán en sus calles, y todos sus hombres de guerra serán silenciados en aquel día–declara el Señor.
Jeremías 50:31 He aquí, estoy contra ti, arrogante, –declara el Señor, Dios de los ejércitos– porque ha llegado tu día, la hora en que te castigaré.
Jeremías 50:32 Y la arrogante tropezará y caerá sin que nadie la levante; y prenderé fuego a sus ciudades, el cual devorará todos sus alrededores.
El orgullo (soberbia) era un pecado característico de Babilonia. Surge cuando nos sentimos autosuficientes, o cuando pensamos que no necesitamos a Dios. Naciones o personas soberbias, sin embargo, fracasarán a la larga debido a que se niegan a reconocer a Dios como el poder supremo. Deshacerse del orgullo no es fácil, pero podemos admitirlo y pedir a Dios que nos perdone y ayude a luchar en contra de él. Para el orgullo, el mejor antídoto es centrar la atención en la grandeza y bondad de Dios.
