Job 16:11 Dios me ha entregado al mentiroso, en las manos de los impíos me ha hecho caer.
Job 16:12 Yo vivía en prosperidad, y me desmenuzó; me arrebató por la cerviz, me despedazó y me puso por blanco suyo.
Job 16:13 Me rodearon sus flecheros, y él partió mis riñones sin compasión y derramó mi hiel por tierra.
Job 16:14 Me quebrantó de quebranto en quebranto; corrió contra mí como un gigante.
Job 16:15 Entonces cosí sobre mi piel tejidos ásperos y puse mi cabeza en el polvo.
Job 16:16 Mi rostro está hinchado por el llanto y mis párpados entenebrecidos,
Job 16:17 a pesar de no haber iniquidad en mis manos y de ser pura mi oración.
Job 16:18 »¡Tierra, no cubras mi sangre ni haya en ti lugar para mi clamor![c]
Job 16:19 En los cielos está mi testigo y mi testimonio en las alturas.
Job tenía miedo de que Dios lo hubiese abandonado. Aun así, apeló directamente a Dios (su testigo) ya que Dios conocía su inocencia. Un testigo es aquel que ha visto lo que sucedió, y mi testimonio es como un abogado que habla a nombre del querellante. Al usar estos términos, Job mostró que él había depositado en el Dios de los cielos toda su esperanza de una defensa justa, porque probablemente moriría antes de que sucediera en la tierra. En el Nuevo Testamento aprendemos que Jesucristo intercede a nuestro favor (Heb_7:25, 1Jo_2:1), por lo tanto, no tenemos nada que temer.
Job 16:20 Disputadores son mis amigos, mas ante Dios derramaré mis lágrimas.
Job 16:21 ¡Ojalá pudiera disputar el hombre con Dios como con su prójimo![d]
Job 16:22 Mas vienen los años, que están contados, y yo me iré por el camino sin regreso.[e]
- Páginas:
- 1
- 2
