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Job 42: Confesión y justificación de JobJob 42

Cree que El Señor examina todo cuanto hacemos.

Conoce que las obras de Dios son a menudo incomprensibles para la mente humana.

Comprende que Cristo es nuestro abogado ante el Padre (véase 1Jo_2:1). Comprende, además, que sin Dios nuestro caso es desesperado.

Comprende que Dios es el Creador de todos los seres humanos.

Comprende también que Dios es absolutamente justo en sus relaciones con las personas.

Conoce y comprende que Dios es el creador y sustentador del universo. No olvides que es él y no tú quien determina lo que es correcto.

Orientaciones para crecer en piedad La piedad es fruto del verdadero conocimiento de Dios. La vida santa no da cabida a las malas actitudes y busca a Dios en todas las circunstancias.

Evita El resentimiento, la ingratitud y la envidia. Piensa que estas son actitudes autodestructivas.

Acepta la corrección del Señor. Considérala una bendición. Conoce que ella pone en evidencia el amor de Dios por ti.

Pasos para alcanzar la humildad El verdadero conocimiento de Dios conduce a la humildad. La humildad no equivale a la falta de autoestima que muchos de nosotros conocemos. Más bien, constituye un rechazo a la autosuficiencia y una expresión de nuestra dependencia de Dios.

Comprende que justificarse a sí mismo es unavana esperanza. Cree que solamente la justicia que Cristo nos imputa hace posible que permanezcamos en pie delante de Dios.

Evita diligentemente toda manifestación deautosuficiencia. Comprende que ella impide que seamos educados y formados por la mano de Dios.

Humíllate con frecuencia en la presencia de Dios. No te atrevas a replicarle.

Claves para una vida sabia El sabio vive de acuerdo con las verdades que conoce sobre Dios, el mundo y sí mismo. Se acerca a Dios humilde y sinceramente, negándose a culparlo de cualquier error o adversidad de que sea víctima. Por tanto, el sabio está en condiciones de enfrentar y soportar el sufrimiento, en el conocimiento de que la mano amorosa de Dios prevalecerá al final. También el sabio conoce que aun cuando busquemos vivir rectamente, nuestra rectitud no puede ganarnos el favor de Dios: la gracia es un regalo, no una concesión.

Comprende que acusar a Dios es blasfemar. No cuestiones ninguna de las acciones del Señor.

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