Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Juan 13: La realeza del servicio

(ii) Jesús sabía que Pedro Le amaba. Hiciera Pedro lo que hiciera, Jesús sabía que Le amaba. Ojalá nosotros nos diéramos cuenta de que, a menudo, cuando alguien nos desilusiona, nos falla, nos ofende o nos hiere, no es la misma persona que nos ama la que lo hace. La verdadera persona no es la que nos falla o nos ofende, sino la que nos ama. Lo auténtico no es su fallo, sino su amor. Jesús lo sabía de Pedro, porque le amaba. Nos ahorraríamos muchas desilusiones desgarradoras y muchos rompimientos trágicos si recordáramos el amor soterraño y perdonáramos el fallo de un momento.

(iii) Jesús conocía, no sólo al Pedro que era, sino al que podría llegar a ser. Sabía que, de momento, Pedro no podría seguirle; pero estaba seguro de que llegaría el día en que él también seguiría el mismo camino rojo hacia el martirio. La grandeza de Jesús está en que Él ve al héroe cuando no es más que un cobarde; Él tiene el amor de ver lo que podemos ser, y el poder para ayudarnos a alcanzarlo.

Juan 13:1-38

13.1 Jesús sabía que uno de sus discípulos lo traicionaría, otro le negaría y todos lo abandonarían durante un tiempo. Aun así, «a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin». Dios nos conoce completamente, así como Jesús conocía a sus discípulos (2.24, 25; 6.64). Conoce los pecados que hemos cometido y los que nos faltan por cometer. A pesar de eso, nos ama. ¿Cómo responde usted ante esta clase de amor?

13.1ss Los capítulos 13-17 nos cuentan lo que dijo Jesús a sus discípulos la noche antes de su muerte. Todas estas palabras las expresó una noche en la que, contando únicamente con la presencia de los discípulos, les dio las últimas instrucciones a fin de prepararlos para su muerte y resurrección, sucesos que cambiarían sus vidas para siempre.

13.1-3 Si desea más información acerca de Judas Iscariote, véase su perfil en Marcos 14.

13.1-17 Jesús fue el siervo modelo y mostró su disposición de servicio a sus discípulos. Lavar los pies de los huéspedes era una tarea que debía llevar a cabo un sirviente de la casa cuando llegaban los invitados. Pero Jesús se colocó una toalla a la cintura, del modo que lo haría el más humilde de los esclavos, para luego lavar y secar los pies de sus discípulos. Si incluso El, Dios hecho carne, está dispuesto a servir, nosotros sus seguidores también debemos ser siervos, dispuestos a servir de cualquier modo que glorifique a Dios. ¿Está usted dispuesto a seguir el ejemplo de servicio de Cristo? ¿A quién puede servir hoy? Hay una bendición especial para los que no solo están de acuerdo en que el servicio humilde es característico de Cristo, sino que también van más allá y lo cumplen (13.17).

13.6, 7 Imagínese que usted es Pedro que observa a Jesús lavar los pies de los demás, y que este va acercándosele cada vez más. A Pedro debe haberle confundido que su Maestro estuviera realizando tareas de esclavo. Todavía no comprendía la enseñanza de Jesús de que para ser un líder, debía ser un siervo. Este no es un pasaje agradable para los líderes a los que les cuesta servir a los que están bajo su dirección. ¿Cómo trata a los que trabajan bajo sus órdenes, sean estos hijos, empleados o voluntarios?

13.12ss Jesús no lavó los pies de sus discípulos con el único fin de promover la amabilidad entre ellos. Tenía una meta mucho mayor que era extender su misión sobre la tierra después que El se marchara. Estos hombres tendrían a su cargo la tarea de ir por el mundo sirviendo a Dios, sirviéndose los unos a los otros y a todas las personas a las que llevasen el mensaje de salvación.

13.22 Judas no era un traidor obvio. Al fin y al cabo, era a quien los discípulos le confiaban el dinero (12.6; 13.29).

13.26 A menudo se señalaba de esta manera al que era el invitado de honor en una comida.

13.27 La parte que le tocó a Satanás en la traición a Jesús no elimina la responsabilidad de Judas. Desilusionado porque Jesús hablaba de morir y no de establecer su Reino, es posible que Judas haya tenido la intención de obligar a Jesús a usar su poder para probar que era el Mesías. O quizás Judas, al no entender la misión de Jesús, ya no creía que este fuese el escogido de Dios. Sea cual fuere el pensamiento de Judas, Satanás imaginó que la muerte de Jesús acabaría con su misión y obstaculizaría el plan de Dios. Al igual que Judas, no sabía que la muerte de Jesús, desde un principio, era la parte más importante del plan de Dios.

13.27-38 Juan describe estos pocos momentos de manera clara y detallada. Vemos que Jesús sabía con exactitud lo que acontecería. Sabía lo que pasaría con Judas y con Pedro, pero no cambió la situación, ni dejó de amarlos. Asimismo, Jesús sabe muy bien lo que hará usted con el fin de lastimarlo. Pero aun así lo ama incondicionalmente y le perdonará cuando usted se lo pida. Judas no entendió esto y su vida acabó de manera trágica. Pedro lo comprendió y, a pesar de sus faltas, su vida acabó de manera victoriosa porque nunca disminuyó su fe en Aquel que lo amaba.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar