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Números 31: Venganza de Israel contra Madián

Esta campaña militar sirve para Israel como un ensayo para la guerra de conquistar la tierra prometida, porque se aplican los mismos principios de una guerra santa. Por la obediencia al mandamiento de Dios, Israel reafirma su entrega a Jehová como su Rey divino. La victoria ganada es como las primicias de las victorias que Jehová promete dar al pueblo si obedece sus mandamientos.

Las mujeres madianitas

Los israelitas llevan presas a las mujeres como botín. Moisés se enoja y manda que todas las que no son vírgenes deben ser muertas. Esto es porque las mujeres llevan la culpa por haber seducido a Israel a participar en la inmoralidad y la idolatría con Baal de Peor. Solamente las muchachas vírgenes se salvan.

Purificación ceremonial de los soldados y del botín

Aunque la guerra contra Madián fue una guerra santa, los soldados todavía están inmundos por el contacto con la muerte. Deben quedarse fuera del campamento por siete días hasta purificarse. Esto se hace por rociar a los hombres, sus cautivos, sus ropas, y todo artículo de cuero, de pelo, o de madera, con el agua para la purificación. Todo el botín tiene que purificarse también. Todo artículo hecho de metal tiene que pasar por el fuego y después por el agua de la purificación. Los vestidos tienen que lavarse el séptimo día.

Repartición del botín

Se dan las instrucciones para la repartición. La mitad del botín es para los soldados, y la mitad para el pueblo. De la porción de los soldados, hay que pagar uno de cada 500 animales como tributo a Jehová. Esto se presenta como una ofrenda alzada, que después queda con los sacerdotes. De la porción de la congregación, hay que pagar uno de cada 50 animales a los levitas. Esto concuerda con la mayor cantidad de levitas en relación con los sacerdotes.

La cantidad total del botín se da, al igual que la cantidad que corresponde a los soldados, con la cantidad pagada como tributo a Jehová. Después, la cantidad que corresponde a la congregación.

El oro de la porción de los jefes militares es presentado a Dios como ofrenda especial. Al contar, los jefes se dan cuenta de que no han sufrido ninguna baja. Por eso, presentan todos los objetos de oro que encontraron en ofrenda a Jehovah. Puede ser una expresión de gratitud por la protección divina sobre las vidas de ellos y sus hombres, pero dicen que la ofrenda es para hacer expiación (o como rescate) por ellos mismos. Algunos han sugerido que los jefes sintieron la culpa por haber tomado un censo (pasar revista de los hombres) o por haber participado en la guerra, o por haber cometido errores en tomar el botín. Creen que por eso sintieron la necesidad de hacer expiación. Pero puede ser que se dieron cuenta de la protección especial de Dios sobre ellos y sus hombres, y por eso sintieron que sus vidas pertenecían completamente a Dios (como las vidas de los primogénitos pertenecían a Dios a causa de su protección cuando pasó el ángel destructor en Egipto). Como pertenecían a Dios, tenían que dedicarse enteramente al servicio de Jehová o pagar un rescate antes de poder volver a sus tareas comunes. De todos modos, la cantidad de oro presentada fue grande (unos 184 kg.). Después de presentarse ritualmente a Dios, el oro quedaba en el tabernáculo.

La atención prestada a los detalles de la repartición del botín después de la batalla demuestra que este es un tema importante. En compartir con los sacerdotes y levitas, Israel reafirma su constitución como una teocracia sacerdotal. El pueblo demuestra una vez más su apoyo de los sacerdotes y levitas en su papel especial como mediadores entre el pueblo y Dios.

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