Desde Cades hasta los campos de Moab
Aarón murió en el monte Hor en el año 40. Comparando, parece que Israel pasó unos 38 años en y alrededor de Cades. Puede ser que salió de Cades, pero aparentemente volvió al oasis allí varias veces. De todos modos, Israel está en Cade, antes de salir por última vez rumbo al monte Hor. Hay una tradición que identifica este monte con Jebel harun cerca de Petra, pero el monte Hor estaba en la frontera de Edom. Como Petra (Sela en tiempos antiguos) era una ciudad principal de los edomitas, es difícil creer que un monte cerca de esa ciudad podría describirse como estando en la frontera de Edom. Zalmona y Punón, no se mencionan en la narración. Punón era una ciudad edomita a unos 50 km. al sur del mar Muerto. Obot e Iyeabarim se mencionan, pero no estamos seguros de su ubicación. De allí, Israel rodeó Moab, pero es difícil identificar lugares específicos. Dibóngad y Almóndiblataim no se mencionan, pero Beer, Mataná, Najaliel y Bamot, mencionados no aparecen en la lista. Pisga aparentemente era un monte entre los montes de Abarim, al noreste del mar Muerto. Al fin, Israel llega a las llanuras de Moab, frente a Jericó. Estos campos están dentro del valle del Jordán, en la ribera oriental del río. Según 33:49, los israelitas acamparon entre BetJesimot y Abelsitim en esas llanuras al norte del mar Muerto, pero no podemos ubicar con certeza estos lugares.
Leyes acerca de la tierra
En contra de la opinión de algunos eruditos, esta sección no es un mero apéndice añadido al libro de Números por un redactor que no sabía dónde ponerlo. Sirve como una función integral en el plan del libro. Como mira atrás para resumir o dar la resolución de algunos asuntos antes de la entrada de Israel en la tierra prometida, esta última unidad del libro mira adelante, más allá de la entrada en la tierra. Esta ha sido la meta final de Israel desde el éxodo de Egipto, y la buena tierra que Jehová ha prometido entregar a su pueblo es uno de los temas centrales en el libro de Números. Estas leyes acerca de la división y organización de la tierra subrayan otra vez las promesas divinas. Las promesas están por cumplirse ahora; entonces el pueblo necesita saber cómo debe vivir dentro de la tierra.
La conquista de la tierra
Al entrar en la tierra, habrá que echar fuera a los cananeos y destruir sus ídolos y sus lugares altos (lugares de adoración pagana). Si el pueblo obedece este mandato, Jehová promete darle la victoria sobre todos sus enemigos y entregarle la tierra. Aunque la idea de aniquilar (o por lo menos echar fuera) a todos los habitantes de Canaán es repugnante a la mente moderna, el AT insiste en que es necesario por dos razones. Primera, la cultura cananea es totalmente corrupta y una abominación ante Dios. La arqueología ha confirmado esto, demostrando que el sacrificio de los hijos, la prostitución sagrada y la homosexualidad eran partes integrales de la religión cananea. Jehová está usando a Israel como el instrumento de su juicio sobre los cananeos. Segunda, Israel debe eliminar totalmente a la cultura y religión cananeas para evitar caer en las mismas prácticas abominables. Israel debe ser un pueblo santo para poder servir como el instrumento divino de bendecir a todas las naciones. Por eso, el pueblo debe protegerse contra la tentación de contaminarse con la idolatría y la inmoralidad de los otros pueblos. Debe ser un pueblo santo que vive en una tierra santa.
Sabemos que Israel no cumplió estas demandas, y así se contaminó con la religión pagana dentro de Canaán. Sufrió por eso graves consecuencias espirituales y sociales. Sobre la distribución de la tierra por sorteo. Vemos que las promesas de bendecir a Israel y darle la tierra como su posesión perpetua son promesas condicionales. La condición es la obediencia del pueblo a los mandatos de Dios. Si no obedece, será objeto de la ira de Jehová en vez de tener su bendición. Este tema se desarrolla más en otros lugares.
