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1 de Crónicas 3: Los descendientes de David

Comenzando con el versículo 10, el Cronista nos da en forma telegráfica una lista de los reyes de Judá que fueron descendientes de David y éstos solamente por medio de uno de sus hijos, Salomón. La lista de los reyes mas conocidos incluye los que estuvieron en el trono de Judá antes del exilio babilónico en el siglo VI a. de J.C. Los nombres que figuran después del exilio son menos conocidos o totalmente desconocidos. El desfile de los reyes preexílicos parece ser de descendencia casi directa; es decir, de padre a hijo tal y como se ve en los libros de los Reyes. Debe señalarse, no obstante, que el Cronista omite adrede a Atalía quien usurpó el trono de Judá durante un período de seis años (2 de Reyes 11). Por no ser descendiente de David, se la ignora.

A partir del versículo 14, y con la mención de Josías, se nota que la sucesión cambia y no es el primogénito (Joahanan) el que asume el mando de la nación. (Puede ser que éste muriera antes de su padre.) También, se nota que empieza a agregarse material de otras fuentes propias y empiezan a agregarse, y se interrumpe el hilo que se encuentra en Reyes. Respecto al versículo 16 y la mención de Sedequías, Clarke comenta: “Si este nombre hace referencia al último de los reyes de Judá, antes del cautiverio, la palabra ‘hijo’ aquí debe significar ‘sucesor’; porque es seguro que Sedequías tuvo ese lugar con respecto a Jeconías, y que el rey mencionado en el texto era hijo de Josías y no de Joacim.”

Entre los versículos 17-24 se encuentran los nombres de los reyes postexílicos en Judá. Joaquín es una forma variante de Jeconías, pero es una y la misma persona. La expresión su hijo después del nombre de Salatiel (versículo 17) probablemente debe leerse “su primogénito”. De otro modo no tiene mucho sentido.

De todos los nombres de reyes postexílicos, el de Zorobabel es el más conocido. Los datos sobre los demás son muy escasos. Según nuestro texto (versículo 19), Zorobabel era hijo de Pedaías. Esto es problemático, ya que varios textos bíblicos afirman que Zorobabel era hijo de Salatiel. Varios autores parecen aceptar una explicación lógica pero no comprobada, la de la aplicación de la ley del levirato. Según esta teoría, Pedaías se habría casado con la esposa de Salatiel después de la muerte de éste. De acuerdo a la ley del AT, pues, legítimamente se podría llamar a Zorobabel “el hijo de Salatiel”.

La pugna por el poder Lo sucedido con Absalón y Adonías nos hace recapacitar sobre la pugna por el poder. Todo individuo tiene, ya sea consciente o inconscientemente, un ideal de triunfo en su interior. Buscar las posiciones más elevadas es un síntoma de la búsqueda del éxito. «Lo importante es llegar, no importa cómo» puede ser el lema de la edad actual. Esto conlleva en forma inherente trastornos sociales y desequilibrios en los individuos. Estos conflictos aún pueden hacer creer a las personas que han alcanzado el éxito, cuando lo único que consiguieron fue rebajar su propia posición social y humana. Absalón y Adonías debilitaron su calidad de seres humanos, de hijos y aun el valor de la familia. Y todo fue por un deseo de poder.

Este ideal de poder, común a toda persona y movimiento, puede llegar a desvirtuar los propósitos originales aun de la iglesia cristiana. La alternativa más viable, para reducir los efectos negativos en la pugna de poderes que se da en las instituciones sociales llamadas iglesias cristianas, puede ser representada por la superación sugerida por Hegel. Este pensador habla de sobrepasar y dejar sin efecto la jerarquización sociopolítica que se infiltró en estos grupos tan tempranamente ya como en la comunidad de los doce. La tarea es árdua y a veces desalentadora, ya que no es posible extirpar completamente este tipo de conflictos, pues siempre habrán opiniones diversas en tanto que hayan seres humanos. Sin embargo, debe haber un esfuerzo consciente de parte de los integrantes de nuestras iglesias para encausar energías, y luchar por hacernos de los tesoros prometidos en el reino de los cielos.

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