La derrota de los amalequitas, el enemigo más antiguo de Israel se ve como la garantía o las primicias de la derrota de todos los enemigos de Israel. Dios peleará a favor de su pueblo con poder como el del toro salvaje. Le ayudará a destruir completamente a sus enemigos. Israel será fuerte como león. Benditos sean los que bendicen a Israel y malditos los que le maldicen. Esta es una clara reafirmación de las promesas divinas a Abraham.
Balac expresa su enojo y Balaam le responde. Balac le dice a Balaam que se vaya y que Jehová le ha privado de honores. Por anunciar la palabra de Jehovah, Balaam ha perdido la recompensa que Balac le iba a dar por maldecir a Israel. Pero Balaam repite que no puede decir nada sino lo que Jehová le diga.
Esta vez Balaam no busca a Dios a través de encantamientos como antes; simplemente espera a Dios. Esta vez el espíritu de Dios viene sobre él. Aunque Dios había puesto una palabra profética en la boca de Balaam antes, aparentemente hay algo más involucrado aquí. Parece que Balaac aquí entra en un estado de trance en que ve una visión dada por el Espíritu de Dios. Las primeras líneas de su oráculo apoyan esta interpretación.
Balaam pronuncia su tercera profecía en los. Empieza declarado que su ojo está abierto. Parece que se refiere al ojo espiritual, que ha sido abierto por el Espíritu de Dios para que vea las realidades espirituales. Afirma que no sólo escucha los dichos de Dios, sino que también percibe la visión dada por el Dios Todopoderoso. En las visiones anteriores, Balaam afirmó la relación especial entre Jehová e Israel y enfatizó lo que Dios ya ha hecho por su pueblo. Esta vez, por la revelación del Espíritu, hace predicciones de lo que Jehová ha de hacer por su pueblo en el futuro.
El cuarto oráculo de Balaam.
Aunque Balac no le paga, antes de irse Balaam le da otra profecía gratis de lo que Israel hará al pueblo de Moab en los últimos días. Esta frase puede significar “en el futuro lejano” o lit. “en la última época de la historia”. Balaam recibe esta profecía, como la anterior, en una visión extática. En realidad, esta visión desarrolla más la anterior, especialmente en cuanto al rey de Israel que ha de venir; o inmediatamente, pero en el futuro, saldrá la estrella de Jacob. Una estrella puede ser el símbolo de un rey. Este significado es confirmado aquí por la segunda línea, que habla de un cetro (símbolo del poder real; de Israel. Este rey futuro conquistará a los pueblos en derredor, incluso Moab y Edom también.
La traducción hijos de Set sigue el texto hebreo masorético. No obstante, varios intérpretes encuentran un problema aquí, porque los hijos de Set incluiría toda la raza humana. Por eso, proponen cambiar el texto para decir los hijos de Sut. Los sutu se mencionan en los textos de execración en Egipto (c. 1900 a. de J.C.) como un pueblo que vive en la región de Palestina. La mención de esta tribu antigua que después desapareció sería una indicación de una fecha temprana para este oráculo de Balaam. El significado queda claro: Israel y su rey dominarán sobre todos sus enemigos. Balac había llamado a Balaam para maldecir a Israel para que Moab pudiera derrotar a Israel. En contraste, Balaam predice que un día Israel y su rey conquistarán a Moab.
En un sentido, esta profecía se cumplió en el reinado de David, quien conquistó a Moab y Edom, pero los judíos la interpretaron como una profecía de rey ideal, el Hijo de David (o sea, el Mesías). Los rabinos judíos posteriores ciertamente se daban cuenta de las conquistas de David, pero todavía esperaban un cumplimiento más completo. Esta profecía, como los salmos mesiánicos del AT, se mueve en dos niveles a la vez. En un nivel, encuentran un cumplimiento limitado en un rey histórico justo y bueno. Pero a la vez señalan el rey ideal, el Mesías, quien es el único que puede cumplir plenamente la esperanza expresada.
Los Rollos del Mar Muerto (siglo I a. de J.C.) revelan una interpretación mesiánica de la estrella y del cetro en este pasaje. El rabino Akiba, quien creyó que el líder de la segunda rebelión judía contra Roma en 132-135 d. de J.C. era el Mesías, le dio el título BarCocheba, ese es, Hijo de la Estrella. Los magos probablemente conocían esta profecía antigua, pronunciada por un hombre fuera del pueblo de Israel. Por eso, interpretaron la apariencia de la estrella como señal de que el verdadero Rey de Israel había nacido. Notar también la referencia a Jesús como la Estrella de la mañana.
