Rut 3:6 Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.
Rut se subordinó completamente y se mostró obediente a las indicaciones de Noemí. El mismo espíritu se necesita en todos aquellos que desean recibir los máximos beneficios que les promete la obra redentora de Cristo.
La era consistía en un lugar descubierto donde se trillaban las mieses. Las espigas de trigo se desmenuzaban, ya sea con la mano o mediante bueyes y se separaba el valioso grano (semilla) de la paja inútil (cáscara). El piso era de roca o tierra y se localizaba fuera de la aldea, por lo general en un lugar elevado donde los vientos soplaban y separaban la paja ligera cuando el trigo golpeado se lanzaba al aire (o aventaba). Booz pasó la noche junto a la era por dos razones:
(1) evitar el robo, y
(2) esperar su turno para trillar el grano. (A menudo, se trillaba en la noche porque el día se ocupaba en la siega.)
Rut 3:7 Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descubrió los pies y se acostó.
Rut 3:8 Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer estaba acostada a sus pies.
Le descubrió los pies : El propósito obvio era que la frialdad de la noche lo despertara para que pudiera descubrirla a sus pies. Se estremeció alude a la reacción que experimentó al sentir el frío de la noche.
Rut 3:9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.
Este es el momento más tierno del relato y el que más se presta a falsas interpretaciones. La cultura de los pueblos del antiguo Medio Oriente incluía la costumbre de extender el borde de una capa sobre la persona a quien se proponía matrimonio, una tradición a la cual Rut claramente alude. El incidente no tiene nada que ver con algo tan inapropiado como una cita de medianoche.
Como viudas, Rut y Noemí solo podían esperar tiempos difíciles. Sin embargo, cuando Noemí escuchó las nuevas acerca de Booz, renovó su esperanza para el futuro. Típico de su carácter, pensó primero en Rut, animándola a ver si Booz asumía la responsabilidad de «pariente redentor» para ella.
Un redentor era un pariente varón que voluntariamente asumía la responsabilidad de su familia extendida. Cuando el esposo de una mujer fallecía, la Ley establecía que ella podía casarse con un hermano del esposo muerto. Pero Noemí no tenía más hijos. En ese caso, el familiar más cercano al esposo podía ser el pariente redentor y podía casarse con la viuda. El familiar más cercano no tenía que casarse con la viuda. Si elegía no hacerlo, el siguiente pariente más cercano podía ocupar su lugar. Si nadie decidía ayudar a la viuda, esta quizás viviría en la miseria el resto de su vida porque en la sociedad israelita la herencia se transfería al hijo o al pariente varón más cercano, no a la esposa. Para sacar la espina de estas leyes de herencia, estaban las leyes de la siega y de los parientes redentores.
