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Rut 4: Booz se casa con Rut

Rut 4:1 Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.

Numerosos textos del AT muestran la puerta de la ciudad como un lugar para realizar transacciones legales o tratar asuntos de orden civil.

Booz sabía que podía encontrar a su pariente en la puerta de la ciudad. Este era el centro de actividad. Nadie podía entrar ni salir sin pasar por esa puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas temporales junto a la puerta que servía como «ayuntamiento». Aquí se reunían los funcionarios de la ciudad para negociar. Debido a que había demasiada actividad, era un buen lugar para encontrar testigos y para que Booz hiciera su transacción.

Rut 4:2 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

Los ancianos de la comunidad eran dotados de autoridad para ratificar transacciones legales y ejercer el papel de jueces en asuntos civiles.

Rut 4:3 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.

Booz presentó astutamente su caso al pariente. Primero, dio información nueva que aún no se ha mencionado en la historia: Elimelec, el finado esposo de Noemí, todavía tenía cierta propiedad en el área que ahora estaba a la venta. Como su pariente más cercano, este hombre tenía el derecho a comprar primero, lo cual aceptó. Pero luego, Booz dijo que de acuerdo con la Ley, si el pariente compraba la tierra, también tenía que casarse con la viuda (quizás porque Mahlón, el finado esposo de Rut e hijo de Elimelec, heredó la propiedad). Con esta estipulación, el pariente se echó para atrás. No quería complicar la herencia que iba a dejar para sus hijos. A lo mejor tuvo miedo de que si tenía un hijo con Rut, algunos de sus bienes se transferirían de su familia a la familia de Elimelec. Cualquiera que haya sido la razón, el camino estaba despejado para que Booz se casara con Rut.

Rut 4:4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.

Rut 4:5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.

Rut 4:6 Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

No sea que dañe mi heredad : Como la propiedad pasaría a manos de cualquier hijo que tuviese Rut, el pariente se refiere a obligaciones que ya tenía con su propia familia. Ellas podrían quedar comprometidas con cualquier convenio que potencialmente alterara los procedimientos en marcha. También es posible que no estuviese en condiciones de resistir el impacto financiero de encargarse de la heredad y tomar una esposa al mismo tiempo. También puede que su reacción refleje un prejuicio racial debido a que Rut era moabita.

Rut 4:7 Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.

Rut 4:8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato.(A)

Rut 4:9 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón.

Rut 4:10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.

El autor explica la tradición cultural, la cual ya no se practicaba en el tiempo cuando se escribió el libro. Sin embargo, el uso de quitarse el zapato no era algo fuera de lo común cuando se quería mostrar autoridad o posesión. La entrega del zapato simbolizaba la renuncia a todos los derechos que le correspondían a su dueño, en este caso la propiedad y la mano de Rut.

Rut 4:11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel;(B) y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén.

Rut 4:12 Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá,(C) por la descendencia que de esa joven te dé Jehová.

Los testigos de la transacción también estuvieron de acuerdo. De hecho, estaban congratulando a Booz por su propuesta de matrimonio.

La referencia a Tamar nos recuerda a otra mujer desventurada cuya situación cambió gracias a la providencia divina y que también entró a formar parte de la genealogía del Mesías.

Rut 4:13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

Y Jehová le dio : Constituye más que una referencia piadosa a Dios como el dador de la vida; puede que aluda a una eventual esterilidad de Rut cuando estaba casada con Mahlón. Y se llegó a ella es el término que usualmente se utiliza en el Antiguo Testamento para hablar de las relaciones íntimas.

Rut 4:14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;

Rut 4:15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.

restaurador, shub: Retornar; volverse, regresar, restaurar, devolver, revertir, sacar. Shub aparece más de mil veces en el Antiguo Testamento. Existe una variedad de traducciones de este término en los idiomas occidentales. Su sentido más común es «volverse» o «regresar», es decir, regresar al punto de partida. En sentido espiritual puede significar «negarse a seguir a Dios» o «arrepentirse», o sea, volverse del pecado hacia Dios.

El amor de Rut por su suegra se conocía y admiraba en todo el pueblo. Desde el principio hasta el final del libro de Rut, su amabilidad hacia otros se mantiene inalterable.

Dios convirtió la tragedia de Noemí en grandes bendiciones, aun mayores que «siete hijos» o abundantes herederos. A lo largo de esos tiempos difíciles, Noemí no dejó de confiar en Dios. Y Dios, a su tiempo, la bendijo en gran manera. Aun en nuestro dolor y en la calamidad, Dios puede darnos grandes bendiciones. Sea como Noemí y no le dé la espalda a Dios cuando la tragedia golpea. En lugar de preguntar: «¿Cómo pudo Dios permitir que me sucediera esto?», confíe en El. El estará con usted en los tiempos difíciles.

Rut 4:16 Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya.

Rut 4:17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.

El autor describe lo que probablemente fue el día de la presentación del niño y el cántico de bendición entonado por las mujeres de la comunidad que conocían a Noemí desde antes de su viudez y la pérdida de sus hijos.

Obed significa «siervo».

Para algunos, el libro de Rut no es más que una historia bonita sobre una muchacha que tuvo suerte. Pero en la realidad, toda la serie de hechos narrados en Rut son parte de los preparativos de Dios para el nacimiento del rey David y de Jesús, el Mesías prometido. De la misma manera que Rut no se percató de este gran propósito de su vida, tampoco nosotros sabremos el propósito completo y la importancia de nuestras vidas hasta que miremos atrás desde la perspectiva de la eternidad. Debemos hacer nuestras decisiones teniendo en mente los valores eternos de Dios. Tomar atajos morales y vivir para los placeres inmediatos no es buena forma de avanzar. Gracias a la fiel obediencia de Rut, su vida y legado fueron importantes aun cuando ella no pudo ver el resultado final. Viva fiel a Dios, sabiendo que el valor de su vida se extenderá más allá del tiempo que viva. Las recompensas superarán a cualquier sacrificio que tenga que hacer.

Rut 4:18 Estas son las generaciones de Fares:(D) Fares engendró a Hezrón,

Rut 4:19 Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab,

Rut 4:20 Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,

Rut 4:21 Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed,

Rut 4:22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

Como esta genealogía cubre un período mayor de 600 años, es posible que algunos nombres hayan quedado omitidos, algo no inusual en la tradición bíblica. Que el libro concluya con una genealogía en lugar de una escena dramática no debe molestarnos. Sirve para demostrar que el propósito fundamental del libro de Rut es proveer el fundamento histórico para la genealogía de David, de quien descendería el Mesías-Redentor.

Verdad que Rut enseña y Acción a que Rut invita

1 ) Claves para relaciones piadosas El libro de Rut está repleto de principios relacionados con la justicia y la piedad en las relaciones humanas. Rut nos ofrece un ejemplo supremo de alguien que prioriza las relaciones personales. Ella ejemplifica la lealtad, la obediencia, la diligencia y la rectitud moral. Muchas penas podemos ahorrarnos si aprendemos a relacionarnos con los demás sobre la base del amor y comprendemos lo que esto implica para nuestros vínculos con otras personas.

No hagas compromisos apresuradamente. Espera hasta que conozcas todas las implicaciones de cualquier compromiso que contraigas ante otra persona.

Practica la lealtad, y comprende que una persona leal sitúa sus relaciones personales por encima de las ventajas o la comodidad. No te retractes de un compromiso que hayas contraído con un amigo, aun si ello representa algún sacrificio personal para ti.

Aprende a servir. Conoce que Dios nos llama a servir a aquellos que amamos. Cree que Dios honrará a los que tienen un corazón humilde.

2 ) Orientaciones para crecer en piedad La hospitalidad supone ser amables y generosos con los extraños. La mayoría de la gente trata bien a los amigos, pero los creyentes piadosos tratan a los extraños como a las personas amigas.

Practica la hospitalidad con los extraños. No seas remiso a la hora de bendecir a aquellos con quienes no estás familiarizado.

Conoce que Dios recompensa y honra el desinterés.

3 ) Claves para relacionarnos con quienes tienen autoridad . Relacionarse correctamente con la autoridad es una característica de los creyentes. La lealtad y la obediencia son una clave de tal actitud frente a la autoridad. Obedece a las autoridades legítimas. Cree en que Dios bendecirá tal actitud por vías que no esperas.

Boaz adquiere los derechos y se casa con Rut

El capítulo abre confirmando: que Boaz no tardó nada en iniciar sus esfuerzos para arreglar cuentas con “el otro pariente redentor más cercano”. Había que encontrarle, presentarle el caso (según un plan tan sagaz como el que Noemí había confeccionado para Rut y el episodio de la era), y conseguir su decisión. El lugar para hacerlo sería la puerta de la ciudad. Se refería a un lugar junto a la muralla de la ciudad, que servía de sitial para resolver toda clase de cuestiones legales y donde se atendían también otros negocios de la ciudad. Era de suponer que el pariente que Boaz buscaba pasara por allí. Y así sucedió: pasó el hombre, y Boaz le invitó a conversar. La redacción que el autor usa para expresar la invitación y el comienzo de la conversación (!Eh, Fulano! !Ven acá, y siéntate!) da a entender que Boaz lo llamó por nombre pero que no nos importa saberlo; no implica falta de respeto por parte de Boaz. Para el tiempo de la redacción del libro de Rut, el nombre puede haber quedado en el olvido; o puede ser que la familia no quería divulgarlo. El pariente accedió a la invitación de Boaz, acto que da base para que Boaz convocara un grupo de “diez concejales” como “testigos”; también tenían poderes juiciales y notariales. Una vez reunido el grupo, Boaz hace su presentación del asunto al pariente, delante del grupo de ancianos de la ciudad: Noemí ha vuelto (lo que es de conocimiento público); las circunstancias le obligan a vender un terreno (o los derechos a recuperarlo), cuyo dueño había sido nuestro hermano Elimelec (habla por supuesto en el sentido amplio de familia, clan o raza); es tiempo que el remanente de la familia actúe, mediante la costumbre de “pariente redentor”; por lo tanto él (Boaz) ha buscado esta oportunidad de informar al pariente Fulano, siendo éste el más cercano, y presentarle el caso, con el propósito de saber si actuará o no. Si lo hace, bien; si no, Boaz mismo entrará en el cuadro, siendo el próximo en la línea familiar.

La ley del levirato

La ley del levirato estipulaba que si un hombre muriera sin tener prole, entonces el hermano tenía que tener relaciones con la viuda y tener hijos. El primer hijo llevaría el nombre del difunto. También heredaría los bienes dejados por el difunto. En caso de no haber hermanos, se aplicaba el concepto del redentor, un pariente cercano que podría asumir la obligación. Pero si no quería, la viuda tenía que quitar el zapato en presencia de los jueces y escupir en la cara. Por consiguiente, otro pariente podría asumir la obligación de tomar la viuda. Así Boaz logró tomar a Rut como esposa.

El pariente Fulano acepta: Yo redimiré. Es hasta este momento que Boaz menciona a Rut: Ahora aclara que (por ley o por costumbre ampliamente apoyada) el mismo día que adquieras el campo… deberás también adquirir a Rut la moabita, mujer del difunto [la referencia es a Majlón, aunque la muerte aludida fue la de Elimelec] para restaRurar a su heredad el nombre del difunto ( aquí parece que la referencia es a Elimelec, y a la esperanza justa de que él tenga un heredero vivo, ya que su nuera aún vive). Algunos eruditos consideran que en el sentido más estricto, el caso de Rut no representaba un matrimonio levirático, según las pertinentes leyes del Pentateuco. De todos modos ha habido alusiones a las vigentes costumbres (o leyes) como la esperanza de estas mujeres viudas.

En este párrafo encontramos los tres problemas más serios en la interpretación del libro de Rut:

(1) La naturaleza del “pariente redentor” y sus responsabilidades,

(2) el derecho de Noemí de vender, y

(3) la naturaleza e implicaciones del matrimonio levirático, y sus relaciones con la historia de Rut. Un cuarto problema, pero de menos importancia, tiene que ver con el uso de la sandalia. Frederic Bush, en lo que probablemente será el comentario evangélico más completo sobre Rut en nuestra generación (¡268 páginas de tipo relativamente pequeño!), analiza estas dificultades en exhaustivo detalle. Analiza, como base, los criterios y principios de literatura narrativa en la antigüedad:

(1) Tenía que ser coherente e inteligible;

(2) tenía que incluir suficiente información para que sus oyentes (o lectores) entendieran qué sucedía y por qué, y

(3) tenía que ser creíble (esto es, sin crear situaciones que sus oyentes o lectores bien sabrían eran ilegales o inverosímiles). Bush alega que la narrativa de Rut responde a estos criterios. También basa su exposición sobre la postura de que lo que sabemos de las leyes y costumbres de Israel (y de todo el Medio Oriente antiguo) es incompleto, que los códigos que tenemos (específicamente en el Pentateuco) no son exhaustivos. Casos y circunstancias podrían traer ciertas modificaciones sin que siempre éstas consten en los documentos existentes. Este concepto es especialmente pertinente a Rut. Luego y después de análisis largos, técnicos y detallados, Bush llega a concluir, sobre los problemas mencionados que:

(1) “Pariente redentor” (goel) no es siempre usado en Rut en un sentido técnico y legal. Interpreta que tanto Noemí como Rut usan el término en el sentido genérico en vez de técnico, refiriéndose así a uno que, por cuanto existen vínculos de familia, es responsable para rescatar, de la familia, a otro que se encuentra en el momento enredado por males como la pobreza, la injusticia o la opresión. Esto hace que tanto lo que propone Noemíx como lo que pide Rut esa noche en la era sea algo más relacionado con Rut y su futuro que con propiedades, herencias o herederos.

(2) Noemí tenía algo que vender. Bush concluye que la historia tiene sentido solo si, a pesar de, o por encima de, lo que entendemos en otras partes del Pentateuco sobre herencias y sucesión de herederos, intuimos que las leyes y costumbres habían evolucionado lo suficiente en los tiempos del autor del Libro de Rut para permitir que Noemí, esposa del ya finado Elimelec, tuviera ciertos derechos al usufructo del campo que antes pertenecía a su esposo y por lo tanto el derecho de redimir el campo (esto es, comprarlo de quien ahora lo tenga) y que son estos derechos los que están siendo ofrecidos al pariente redentor.

(3) La naturaleza y obligaciones del matrimonio levirático son pertinentes a la historia de Rut, aunque técnicamente presentan sus diferencias también. Sobre el matrimonio levirático, Bush concluye:

(1) que técnicamente era una obligación, no una opción,

(2) que era limitada a hermanos,

(3) que daba a la viuda tanto obligaciones legales como también prerrogativas valiosas para conseguir sus derechos y

(4) que, en el caso de hermanos que rehusaban aceptar sus obligaciones, había serias penalidades sociales. Bush no encuentra estos elementos en la historia de Rut. Encuentra, más bien, una concepción similar en su propósito. Lo que vemos en Rut, según Bush, no es una historia de cuestiones legales sino obligaciones morales, claramente entendidas y apoyadas por la comunidad. Su aceptación era voluntaria, y aun podían ser renunciadas, sin grandes problemas sociales. Consistían en que el pariente más cercano se casara con la esposa de un familiar que había fallecido, con el propósito de procrear heredero(s) para el difunto, quien(es) heredaría(n) sus propiedades. Bush prefiere llamarla una responsabilidad “de tipo levirato” y reservar el término “levirático” a los casos que estrictamente encajan en las definiciones de Génesis, Levítico y Deuteronomio.

(4) El uso de la sandalia y la necesidad de explicar esta costumbre no es algo que determina automáticamente una fecha posexílica del libro. El adverbio heb. que aquí es traducida desde antaño podría referirse a un período tan corto como una generación o períodos más largos. No debe darnos mayores problemas.

Adoptamos estas posturas de Bush para casi concluir nuestra exposición de esta sección. Sólo cabe resumir lo acontecido: Boaz hace su presentación al pariente Fulano; “Fulano” acepta redimir, hasta que Boaz explica, con el evidente apoyo del consejo de ancianos convocado, que el paquete de obligaciones familiares incluye a Rut. El pariente “Fulano” desiste, alegando que no quiere perjudicar su propia heredad (v. 6a; porque sus hijos —que posiblemente ya tenía— no heredarían lo que él compraría); cede sus derechos a Boaz, negocio que es luego verificado con la sandalia, y todo consigue cierto sello notarial de los ancianos convocados por Boaz. Boaz recibe una bendición de todos los del pueblo que estaban presentes… con los ancianos, de la cual hemos tomado la nota tónica de nuestro bosquejo: Jehová haga [de Rut] como a Raquel y a Lea, ya que ambas edificaron la casa de Israel. La contribución de estas mujeres al pueblo de Israel venía en buena parte a través de sus tareas maternas. Rut (y Noemí) también harían esa clase de aporte, pero edificarían de otras maneras también con sus vidas ejemplares. Otros elementos de la bendición pronunciada por el pueblo juntamente con los ancianos tiene que ver con Boaz mismo y con los descendientes que Jehová le diera por medio de esta joven. Hay otra alusión al pasar al asunto de matrimonio levirático, con la referencia a Tamar, Judá y su hijo Fares.

La sección termina con un breve anuncio nupcial: Boaz tomó a Rut, y ella fue su mujer.

La letra de la ley

Boaz insistió en cumplir con la ley en forma exacta. No quería reclamos posteriores de un pariente más cercano. Vale la pena hacer las cosas en forma legal.

1. Las leyes son para la protección de la mayoría. Aunque a veces no conviene a uno, es lo mejor para todos.

2. Las leyes dan legitimidad a los asuntos. Los arreglos entre hermanos a veces se vuelven amargos, y si no hay arreglo legal, puede crear problemas graves.

3. La legalización de las relaciones da seguridad, tranquilidad y permanencia a la relación. Es importante para el matrimonio, para la adopción de hijos y para contratos de negocios.

Una herencia agradable

1. Para Boaz: la felicidad del matrimonio y el hogar.

2. Para Rut: la seguridad y la oportunidad de tener prole.

3. Para Noemí: la tranquilidad de ver que su nuera estaba en buenas manos.

Nace un hijo y Noemí es restaurada a plenitud

El anuncio del primogénito de Boaz y Rut es acompañado de un reconocimiento: Si bien es cierto que la procreación requiere la unión sexual de un hombre y una mujer, es realmente Jehová quien permite la concepción y quien protege y provee durante el embarazo para que al fin de los nueve meses la mujer dé a luz. Y aunque, físicamente hablando, el nacimiento de este niño no tenía nada que ver con Noemí, legalmente llega a ser considerado su nieto, hijo del primer marido de Rut. El autor en estos versículos cumple su propósito de mostrar la resolución a la problemática de la muerte y la desolación que Noemí había experimentado en Moab. Ahora, en vez de muerte, hay un nacimiento; en vez de la sepultura, una cuna; en vez de callejón sin salida, un nuevo camino, con todas las posibilidades imaginables. Y las mujeres del pueblo, que habían escuchado, y seguramente se habían unido al lamento de Noemí cuando volvió a Belén con las manos vacías, ahora prorrumpen en alabanzas y profecías de bienestar:

(1) Alaban (esto es, dan gracias) a Jehová Dios porque le ha dado a Noemí un “pariente redentor” (la referencia podría ser a Boaz, pero probablemente es al niño recién nacido).

(2) Piden a Dios un lindo futuro en Israel para el bebé (efectivamente llega a ser el abuelo del rey David).

(3) Profetizan que el niño será una bendición para Noemí, especialmente en su vejez (él será el canal que Dios usará para la completa restauración de Noemí a plenitud de vida; seguramente lo fue).

(4) Reconocen que el “nieto” viene a Noemí, cortesía de Rut, como podemos decir, y que el amor que Rut ha tenido para con Noemí equivale por siete hijos.

(5) Lo aceptan como hijo legítimo de Noemí (!Un hijo le ha nacido a Noemí!).

(6) Y le ponen nombre: Obed. (Extraña, tal vez, que las vecinas le dieron nombre; y algunos críticos procuran encontrar aquí evidencia de trabajo editorial en el texto; pero no tiene que ser así, y ganamos más aceptando el texto como está.

La familia llega a conectar con el linaje real

La historia de Noemí y Rut, como mujeres que también edificaron la casa de Israel, está completa: No sabemos más de Rut y Boaz, de ninguna otra fuente; pero lo más probable es que hayan realizado sus vidas con la plenitud que las mujeres profetizaron para Noemí con su “nieto” Obed. Los nombres de Boaz y Rut aparecen en la genealogía que Mateo da de Jesucristo, y el de Boaz aparece en la que Lucas da del Salvador como también en la genealogía de Judá hasta David.

El libro termina donde el autor quería llegar: a David. La familia de Noemí, Rut y Boaz llega a conectar con el linaje real del segundo rey de Israel, David.

Y cualquier lector cristiano fácilmente hace el salto al “Hijo de David” que llegó “cuando vino la plenitud del tiempo” para ser no sólo el Goel (Redentor) de una familia ni de una nación sino de toda la humanidad.

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