No hagas compromisos apresuradamente. Espera hasta que conozcas todas las implicaciones de cualquier compromiso que contraigas ante otra persona.
Practica la lealtad, y comprende que una persona leal sitúa sus relaciones personales por encima de las ventajas o la comodidad. No te retractes de un compromiso que hayas contraído con un amigo, aun si ello representa algún sacrificio personal para ti.
Aprende a servir. Conoce que Dios nos llama a servir a aquellos que amamos. Cree que Dios honrará a los que tienen un corazón humilde.
2 ) Orientaciones para crecer en piedad La hospitalidad supone ser amables y generosos con los extraños. La mayoría de la gente trata bien a los amigos, pero los creyentes piadosos tratan a los extraños como a las personas amigas.
Practica la hospitalidad con los extraños. No seas remiso a la hora de bendecir a aquellos con quienes no estás familiarizado.
Conoce que Dios recompensa y honra el desinterés.
3 ) Claves para relacionarnos con quienes tienen autoridad . Relacionarse correctamente con la autoridad es una característica de los creyentes. La lealtad y la obediencia son una clave de tal actitud frente a la autoridad. Obedece a las autoridades legítimas. Cree en que Dios bendecirá tal actitud por vías que no esperas.
Boaz adquiere los derechos y se casa con Rut
El capítulo abre confirmando: que Boaz no tardó nada en iniciar sus esfuerzos para arreglar cuentas con “el otro pariente redentor más cercano”. Había que encontrarle, presentarle el caso (según un plan tan sagaz como el que Noemí había confeccionado para Rut y el episodio de la era), y conseguir su decisión. El lugar para hacerlo sería la puerta de la ciudad. Se refería a un lugar junto a la muralla de la ciudad, que servía de sitial para resolver toda clase de cuestiones legales y donde se atendían también otros negocios de la ciudad. Era de suponer que el pariente que Boaz buscaba pasara por allí. Y así sucedió: pasó el hombre, y Boaz le invitó a conversar. La redacción que el autor usa para expresar la invitación y el comienzo de la conversación (!Eh, Fulano! !Ven acá, y siéntate!) da a entender que Boaz lo llamó por nombre pero que no nos importa saberlo; no implica falta de respeto por parte de Boaz. Para el tiempo de la redacción del libro de Rut, el nombre puede haber quedado en el olvido; o puede ser que la familia no quería divulgarlo. El pariente accedió a la invitación de Boaz, acto que da base para que Boaz convocara un grupo de “diez concejales” como “testigos”; también tenían poderes juiciales y notariales. Una vez reunido el grupo, Boaz hace su presentación del asunto al pariente, delante del grupo de ancianos de la ciudad: Noemí ha vuelto (lo que es de conocimiento público); las circunstancias le obligan a vender un terreno (o los derechos a recuperarlo), cuyo dueño había sido nuestro hermano Elimelec (habla por supuesto en el sentido amplio de familia, clan o raza); es tiempo que el remanente de la familia actúe, mediante la costumbre de “pariente redentor”; por lo tanto él (Boaz) ha buscado esta oportunidad de informar al pariente Fulano, siendo éste el más cercano, y presentarle el caso, con el propósito de saber si actuará o no. Si lo hace, bien; si no, Boaz mismo entrará en el cuadro, siendo el próximo en la línea familiar.
