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Rut 2: Rut recoge espigas en el campo de Booz

Rut 2:1 Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.

Booz significa «rapidez», «prontitud». Noemí estaba emparentada con Booz a través de su esposo Elimelec , algo importante para el papel de redentor que desempeñó más tarde. Rico : En hebreo representa algo más que prosperidad económica; alude al poder y a la posición social del individuo en la comunidad. También indica que Booz fue probablemente un guerrero en una etapa anterior de su vida.

Rut 2:2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas(A) en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

Recogeré : La ley requería que los agricultores dejaran las esquinas de sus sembrados para que fueran cosechados por los pobres.

Cuando el trigo y la cebada estaban listos para la siega, se contrataban segadores para cortar y atar las espigas en manojos. La Ley israelita establecía que no se segara hasta el último rincón de los campos. Además, cualquier espiga que se cayera debía dejarse para que la gente pobre lo recogiese (a esto se le llamaba espigar) y usara para comer. El propósito de esta ley era alimentar a los pobres e impedir que los dueños lo acapararan. Esta ley servía como una especie de programa de bienestar social en Israel. Debido a que era una viuda sin medios para mantenerse sola, Rut fue a los campos a espigar.

Rut 2:3 Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.

Y aconteció : Aquí la divina providencia favorece a Rut; lo que parecía una casualidad era de hecho la bendición que Dios reservaba para su vida. Parte del campo : La escena no tiene lugar en un grupo de fincas de los alrededores de Jerusalén, sino en un campo comunal donde cada persona segaba la parte que se le había asignado. Los límites estaban marcados con piedras, las que se consideraban sagradas.

Rut hizo suya una tierra extraña. En lugar de depender de Noemí o esperar a que llegara la buena fortuna, tomó la iniciativa. Fue a trabajar. No tuvo miedo de admitir su necesidad ni de trabajar duro para satisfacerla. Cuando Rut salió a los campos, Dios proveyó para ella. Si usted está a la espera de la provisión divina, considere esto: Quizás El esté esperando que dé el primer paso para demostrar cuán importante es su necesidad.

Rut 2:4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.

Jehová sea con vosotros : Este intercambio entre Booz y sus segadores revela que, aun en estos tiempos de apostasía (los años de los jueces), todavía había gente cuyo lenguaje glorificaba al Dios de Israel.

Rut 2:5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?

Rut 2:6 Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab;

Booz había oído hablar de Rut, pero nunca la había visto. La joven moabita : Referencias al origen étnico de Rut se repiten a lo largo de todo el relato. El autor quiere destacar con ello claramente que Dios integraba a la joven gentil al seno del pueblo escogido y, en su momento, a la propia familia real.

Rut 2:7 y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento.

Se descansaba probablemente en un refugio improvisado que protegía a los segadores de las inclemencias del tiempo y del calor.

La tarea, aunque humilde, agotadora y quizás vil, Rut la llevó a cabo con fidelidad. ¿Cuál es su actitud cuando la tarea que se le encomienda no está a la altura de su verdadero potencial? La tarea que tiene a la mano tal vez sea todo lo que puede hacer, o a lo mejor sea el trabajo que Dios quiere que haga. O, como en el caso de Rut, puede ser una prueba de su carácter que abra nuevas puertas de oportunidad.

Rut 2:8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.

Oye : Booz apela a la sensibilidad de Rut. Quiere hacerle comprender que está sinceramente preocupado por su bienestar. Hija mía da a entender la diferencia de edades, algo a lo que Booz se referirá más tarde.

Rut 2:9 Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados.

Booz le concede un tratamiento cortés ( he mandado a los criados ), prometiéndole protección ante cualquier acción ruda o insensible por parte de quienes la rodeaban. Este era un favor muy apreciado, dado el provincialismo de la gente que frecuentemente discrimina o maltrata a los extranjeros.

Rut 2:10 Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?

Rut 2:11 Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.

Rut 2:12 Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.

Las prioridades espirituales de Booz se revelan en su respeto por los motivos que trajeron a Rut a Israel, su amabilidad con Noemí y su confianza en Jehová Dios de Israel.

La vida de Rut mostró cualidades admirables: trabajaba duro, era amorosa, bondadosa, fiel y valiente. Estas cualidades le permitieron ganar una buena reputación, pero solo porque las ostentó constantemente en todos los aspectos de su vida. A dondequiera que iba o cualquier cosa que hacía, el carácter de Rut era el mismo.

Su reputación se forma por la gente que lo observa en su trabajo, en su ciudad, en su casa, en su iglesia. Una buena reputación surge al vivir siempre con las cualidades en las que cree, sin importar qué tipo de gente o ambiente lo rodee.

Rut 2:13 Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

Porque has hablado al corazón de tu sierva : Indica la gratitud de Rut porque ha descubierto la amabilidad en medio de las dificultades.

Rut 2:14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.

La conversación entre Rut y Booz caracteriza el estilo del autor. Cerca de la mitad de los 85 versículos que componen este libro está compuesta de diálogos; la historia se relata fundamentalmente por medio de ellos.

Booz distinguió a Rut a la hora de comer invitándola a sentarse junto a sus segadores, privilegio que un recogedor común no hubiera recibido.

Rut 2:15 Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;

Rut 2:16 y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.

Los personajes del libro de Rut son ejemplos clásicos de gente buena en acción. Booz fue más allá del propósito de la ley de la siega al demostrar su bondad y generosidad. No solo permitió que Rut espigara en su campo, sino que además dijo a sus trabajadores que dejaran caer a propósito algo de espigas en el camino. De su abundancia, ayudó al necesitado. ¿Con cuánta frecuencia va usted más allá de los patrones aceptados para ayudar a los necesitados?

Rut 2:17 Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue como un efa de cebada.

Las órdenes impartidas por Booz a sus criados le permitieron a Rut recoger mucho más de lo que en condiciones normales habría podido. Un efa equivalía aproximadamente a treinta y siete litros, el fruto de la generosidad de Booz y de la diligencia con que Rut acometió la tarea.

Rut 2:18 Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio.

Rut 2:19 Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido.

Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz.

Rut 2:20 Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos.

Noemí alaba instintivamente al Señor, reconociendo que él ha abierto la puerta redentora: Nuestro pariente es aquel varón , y uno de los que puede redimirnos.

Noemí se sintió amargada, pero su fe en Dios todavía seguía viva y lo alabó por la amabilidad de Booz hacia Rut. En sus angustias, seguía confiando en Dios y reconociendo su bondad. Podemos sentirnos amargados por alguna situación, pero nunca debemos desesperarnos. Hoy es siempre una nueva oportunidad para experimentar el cuidado de Dios.

Aunque quizás Rut no reconoció siempre la dirección de Dios, El estaba a su lado en cada paso del camino. Fue a espigar y «precisamente ocurrió» que llegó al campo de Booz que «precisamente resultó» ser un pariente cercano. Esto fue algo más que una simple coincidencia. Mientras realiza sus tareas diarias, Dios obra en su vida en formas que ni siquiera usted nota. No debemos cerrar la puerta a lo que Dios puede hacer. Para el creyente, las cosas no ocurren por suerte ni coincidencia. Tenemos fe en que Dios dirige nuestras vidas para su propósito.

Rut 2:21 Y Rut la moabita dijo: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi siega.

Rut 2:22 Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo.

Rut 2:23 Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.

El consejo de Noemí como una mujer mayor y experimentada, y quien además está familiarizada con las costumbres del pueblo, recibe una respuesta positiva de Rut.

Rut providencialmente llega a espigar en el campo de Boaz

Boaz. Se identifica como un pariente (aquí se usa la palabra moyda’ , diferente de goel, redentor) del fenecido esposo de Noemí. Como indica, la frase descriptiva de él admite varias traducciones. Lit. dice: “Varón grande él”. La RVR-1995 lo toma en un sentido económico y traduce: “hombre rico”. Otras Biblias enfatizan su poder y valor como un hombre respetado e influyente. “De buena posición” (como la RVA) o “de muy buena posición” (como la Nueva Biblia Española) satisface bien. El significado de su nombre Boaz no es tan fácil de elucidar como el de su pariente Elimelec; sin embargo, se ha observado que el elemento -az que se usa en su nombre conecta con la idea de fuerza; y realmente fue un hombre fuerte.

Con esta presentación inicial de Boaz, el autor vuelve a su historia: Noemí y Rut ya están en Belén, pero sin una vida de bonanza. Y ante la escasez que están viviendo, Rut pide permiso de su suegra para ir al campo para recoger espigas, tras cualquier dueño o segador que quisiera admitirla. Ya sabemos que “la siega de la cebada” había comenzado. (Correspondería aproximadamente a nuestro mes de abril, época de cosecha en el hemisferio norte; la siega del trigo seguiría unas pocas semanas después.) Noemí, recordando probablemente las tradiciones y leyes pertinentes, accede, y Rut va. Noemí le explicaría tal vez que aunque la ley daba a los pobres el derecho de espigar, el ejercicio de ese derecho dependía de la buena voluntad del propietario, o de los encargados de la propiedad.

Casi siempre los segadores eran hombres; y tras ellos iban las mujeres como “espigadoras” (el sustantivo no aparece en el texto, pero el verbo sí. Ellas podrían ser pobres, viudas u otras personas necesitadas; o “criadas” del dueño.

El autor, con una simplicidad cautivante, escribe que dio la casualidad que la parcela del campo [donde Rut fue a espigar] pertenecía a Boaz. A la luz de todo el relato, es obvio que hemos de entender que sin el conocimiento de Rut, la providencia divina estaba guiando sus pasos. Entonces, antes y después.

¿Casualidad o providencia divina?

Lo que a primera vista puede parecer una casualidad muchas veces es la providencia de Dios, brindándonos oportunidades para tomar nuevos caminos que son como la luz de la aurora que aumenta hasta que el día es perfecto.

Después de conocerse, Boaz muestra su interés y generosidad hacia Rut

Habiéndonos presentado a Boaz, ahora el autor lo trae al escenario y describe la primera oportunidad que Rut y Boaz tienen para conocerse. Después que Rut obtiene el permiso del criado encargado de los segadores de Boaz y haber comenzado su intensa tarea con su acostumbrado empeño “he aquí” llega Boaz al campo para inspeccionar personalmente cómo va la siega. El señor de las mies y sus obreros intercambian saludos piadosos que claramente demuestran los sentimientos religiosos entre la población rural de aquella época en Israel. Tales costumbres representaban una sencillez natural, feliz y confiada que caracterizaba el pueblo. Boaz probablemente miraba a todos los que estaban trabajando en su campo; tal vez conocía a todos por nombre: menos a una. Y ahora, pregunta por ella “al capataz de los segadores”. ¿De quién es esa joven? La pregunta no tiene que ser interpretada despectivamente; tal vez no implicaba más que: ¿De qué familia es?, o: ¿Cuáles conexiones tiene con nuestro pueblo? (Se reconoce también que en el antiguo Oriente, sobre todo en esa época, toda mujer pertenecía a alguien: padre, esposo, hermano o dueño; ahora en Cristo ya no es así; El criado encargado de los segadores la identifica: Ella es la joven moabita que ha vuelto con Noemí…. Parece que todo el pueblo sabía de la extranjera que había llegado con Noemí. Aclara que ella pidió permiso para espigar y que él se lo concedió. Luego comenta elogiosamente su empeño. Es aquí donde comúnmente se reconocen problemas con el heb. Las revisiones de Reina y Valera, de 1960 y 1995, han traducido: “…está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento”. Hay Biblias que procuran sacar del heb. un sentido claro en base al vocablo que significa “casa” en el texto. Algunas implican la existencia en el campo de una cabaña (o carpa) donde los trabajadores podían descansar de cuando en cuando. De allí que Nácar y Colunga traducen: “Desde la mañana hasta ahora está aquí, y bien poco que ha descansado en la cabaña”. Sorpresivamente la versión Dios Habla Hoy también opta por ese camino y traduce: “…se ha pasado trabajando toda la mañana, hasta ahora mismo que ha venido a descansar un poco”. Pero reconoce en su nota: “…traducción probable. Heb. oscuro”. La RVA opta por una traducción que se vale del vocablo “casa” pero usa la evidencia de la LXX y la Vulgata para darle crédito a Rut por haber trabajado toda la mañana sin descansar “ni por un momento”. La Biblia Hebraica Stuttgartensia explica la pequeña enmienda al TM necesaria para sacar este sentido. En todo caso, la mujer es pintada como una trabajadora concienzuda. Boaz quiere conocerla.

Como característica literaria, el diálogo tiene notable importancia en el libro de Rut. Es obvio que Boaz siente atracción hacia Rut. Tal vez es demasiado hablar del “amor a primera vista” (difícilmente existía el concepto en ese tiempo); pero el interés del dueño del campo por conocer a esta joven pobre es evidente. Ya conoce sus antecedentes. Desde sus primeras palabras ejerce una atención y generosidad notables, providenciales y hasta proféticas. Le pide que espigue exclusivamente en sus campos y le da no solo el amplio privilegio de espigar tras los segadores sino también provee para su comodidad personal, ofreciéndole acceso al agua que se ha dispuesto para el equipo de trabajadores. Rut corresponde con los ademanes de respeto acostumbrados y expresa su sorpresa que haya llamado la atención del dueño del campo, sobre todo siendo ella una extranjera. Boaz contesta que conoce su historia, su sacrificio por Noemí, y pide para Rut una doble bendición de Jehová Dios de Israel, ya que ella ha venido a refugiarse bajo sus alas. La figura es muy bíblica. Señala cuidado y protección, y nos hace pensar en las palabras de Jesús. Es improbable que Boaz en ese momento pensara que él mismo sería el agente que el Todopoderoso usaría para hacer realidad la bendición y petición que él expresaba para Rut. La moabita concluye este primer diálogo con quien sería su futuro esposo expresando respeto y aludiendo al consuelo y ánimo que había conseguido de sus palabras, cuando ella ni siquiera tenía la posición de una de las criadas de Boaz.

A la hora de la comida, Boaz nuevamente muestra sus atenciones a la joven viuda, invitándola a comer con todo el equipo de segadores, ofreciéndole pan que se haría más apetitoso mojándolo en “la salsa” (según la Nueva Biblia Española; vinagre, RVA, que evidentemente era una mezcla de vino agrio y otros elementos). También le dio personalmente una porción del “grano tostado” tan abundante que no solo satisfizo a Rut sino que le sobró lo suficiente para Noemí esa noche.

Después de la comida pero antes de irse del campo, Boaz da instrucciones claras y específicas a sus trabajadores que sirven para favorecer todavía más a Rut en su labor de espigar. Aparte de medidas generosas que habían de aliviar su trabajo y aumentar su producción (que los seguidores le dieran permiso para recoger espigas también entre las gavillas; y que ellos sacaran algo para ella de los manojos dejando que ella las recoja,), Boaz da dos advertencias a sus hombres: …no la avergoncéis y …no la reprendáis. Casi parecería que Boaz tenía desconfianza en los labradores. Tal vez no es tanto una desconfianza sino el deseo de Boaz de proteger a Rut de los regaños y reprensiones que tan fácilmente los hombres daban a las mujeres, y ¡no solo en los campos de Belén de hace 3.000 años!

Noemí y Rut dialogan acerca de Boaz

El título que le damos a esta sección final no pretende tildar a Noemí y Rut de chismosas, sino enfatizar el aspecto del diálogo como técnica literaria de importancia en el libro de Rut, como ya se indicó.

Estos versículos nos narran cómo Rut, después de la faena en el campo (y eso hasta el atardecerx), desgranó [batiéndolo, seguramente] lo que había espigadox. Midió su producción como un efa. Fue a casa y mostró a la suegra lo que había espigado. También le proporcionó a Noemí el “grano tostado” que había guardado de la comida con Boaz y sus trabajadores a mediodíax. Luego hablan.

Noemí quiere saber todo y comienza con las preguntas. Parece que hace la misma pregunta (“¿Dónde…?”) dos veces. Puede ser. Algunas Biblias, como Dios Habla Hoy y la Biblia de Jerusalén, procuran dar ligeramente diferentes matices a las dos preguntas. Otras, como la Nueva Biblia Española, aceptan la evidencia versional (ver Biblia Hebraica Stuttgartensia) y traducen la segunda pregunta: “…y con quién has trabajado?” Lo atractivo de esta alternativa es que ésta parece ser la pregunta que Rut contesta. Pero antes de dar a Rut oportunidad de responder, Noemí pronuncia una bendición sobre el que se haya fijado en ti, sin saber en ese momento que había sido Boaz.

Por supuesto, Rut da un informe completo del día, como suele ocurrir entre buenas amigas (y lo eran, aparte de ser suegra y nuera), y luego identifica al hombre benefactor: El hombre con quien he trabajado hoy se llama Boaz. El regocijo de Noemí prorrumpe en otra bendición: !Sea él bendito de Jehová, pues no ha rehusado su bondad a los vivos ni a los que han muerto!

El último intercambio de este diálogo viene, donde Rut relata la invitación de Boaz a permanecer con sus criadas “hasta que hayan acabado toda” la siega y donde Noemí refleja estar de acuerdo que sea así, tal vez porque entre otras cosas ese proceder evitaría que Rut sufriera molestias en otro campo. La protección y apoyo de Boaz ya está funcionando. Otras dimensiones vendrán a su tiempo.

Concluye esta parte de la historia: Rut continuó con las criadas de Boaz espigando hasta que terminó la siega de la cebada. Y las cosas iban tan bien que el mismo arreglo funcionó para “la siega del trigo” que siguió inmediatamente. Durante todo este tiempo Rut “seguía viviendo con su suegra”

La casualidad

1. Muchas veces tomamos decisiones por casualidad, pensando en el momento inmediato solamente.

2. Muchas veces tomamos decisiones sin pensar en las consecuencias últimas.

3. Muchas veces las decisiones que parecen insignificantes llegan a ser de mayor importancia en nuestra vida.

4. Dios hace que nuestras decisiones, tomadas por casualidad, se conviertan en significativas.

Cualidades para admirar

1. Rut pidió permiso de su suegra para buscar dónde espigar

2. Pidió permiso del mayordomo para espigar

3. Trabajó con diligencia

4. Aceptó con gratitud los favores especiales de Boaz

5. Noemí expresó gratitud a Dios por la providencia en hacerle llegar al campo de uno de sus familiares

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