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Salmo 146: La Providencia de Yahvé

Salmo 146:1 ¡Aleluya! Oh alma mía, alaba al SEÑOR.

Este salmo contrasta la sabiduría de aquellos que esperan en el reinado eterno del Señor y su benevolente justicia, con la imprudencia de aquellos que confían en gobernantes mortales.

Estos últimos cinco salmos están llenos de alabanzas. Cada uno comienza con «Alabad a Jehová» y termina con «Aleluya». Nos muestran dónde, por qué y cómo alabar a Dios. ¿Qué hace la alabanza?

(1) Saca de nuestra mente los problemas y reveses y la enfoca en Dios.
(2) Nos lleva de una meditación individual a una adoración colectiva.
(3) Nos permite considerar y apreciar el carácter de Dios.
(4) Encauza nuestra perspectiva de lo terrenal a lo celestial.

Salmo 146:2 Alabaré al SEÑOR mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.

Salmo 146:3 No confiéis en príncipes, ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.

Príncipes : La naturaleza temporal de los gobiernos, las alianzas internacionales y las políticas estatales son bien conocidas en la historia de cualquier nación

El salmista describe al hombre como un salvador inadecuado, una falsa esperanza, aun los príncipes no pueden liberar (146.3). Dios es la esperanza y ayuda del necesitado. En Lucas 4:18-21 y 7 2 de Reyes 21:23, Jesús afirmó su interés por el pobre y el afligido. El no separa las necesidades sociales y espirituales de las personas, sino que atiende a las dos. Mientras Dios, no el gobierno, es la esperanza de los necesitados, nosotros somos sus instrumentos para ayudar aquí en la tierra.

Salmo 146:4 Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

Perecen : No significa que el espíritu se extingue, sino que se frustran sus propósitos y pensamientos

Salmo 146:5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR su Dios,

Salmo 146:6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre;

Verdad : Sugiere ser veraz en guardar las promesas y, así, la fidelidad de Dios en mantener su rol como sustentador del universo

Salmo 146:7 que hace justicia a los oprimidos, y da pan a los hambrientos. El SEÑOR pone en libertad a los cautivos.

La agenda social que aquí se expone constituyó el alma y el corazón del ministerio de Jesús entre los necesitados durante su vida en la tierra.

Salmo 146:8 El SEÑOR abre los ojos a los ciegos, el SEÑOR levanta a los caídos, el SEÑOR ama a los justos.

Salmo 146:9 El SEÑOR protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los impíos.

Los planes de Dios trastornan «el camino de los impíos» porque sus valores son opuestos al de la sociedad. Jesús lo demostró cuando proclamó que «muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros» , y que «el que pierda su vida por causa de mí, la hallará». No se sorprenda cuando otros no comprendan sus valores cristianos, pero no se rinda a los de ellos

Salmo 146:10 El SEÑOR reinará para siempre, tu Dios, oh Sion, por todas las generaciones. ¡Aleluya!

La alabanza en el libro de los Salmos

La mayoría de los salmos son oraciones y la mayoría de estas incluyen alabanzas a Dios. La alabanza expresa admiración, reconocimiento y gratitud. La alabanza a Dios en el libro de los Salmos se expresa individual y colectivamente. Considerando todo lo que Dios ha hecho y hace por nosotros, ¿qué puede ser más natural que un arranque de alabanza sincero?

Cuando lea los salmos, tome nota de la alabanza a Dios, no solo por lo que hace (creación, bendiciones, perdón), sino también por lo que El es (amoroso, justo, fiel, perdonador, paciente). Tome nota de esos momentos de alabanza en compañía de otros, donde a los demás también les alienta alabarlo. ¿De qué manera ha alabado a Dios en los últimos tiempos o le ha dicho a otros todo lo que El ha hecho por usted?

Himno de alabanza y confianza en dios libertador

Es un lindo himno que también es didáctico. Probablemente es posexílico. Cada uno de estos últimos cinco Salmos empieza y termina con ¡Aleluya!

Llamado a la alabanza

¡Aleluya! en sí es un llamado a la adoración; lit. es “Adorad a Yah (Jehová)”. El salmista se llama a alabar a Dios; toma una decisión consciente y definida. Así hemos de decidir alabar a Dios.

El versículo 2 tiene que ver con dos preguntas:

1) ¿cuándo adoramos?, y
2) ¿cómo adoramos?

Dice que adorará en su vida. Mientras que viva, todo el tiempo que viva; no vale esperar hasta que la muerte se acerque. Ahora, cuando tenemos vida, hemos de adorar.

El ¿cómo? causa mucha discusión, pues diferentes tradiciones usan diferentes modos o costumbres. Seguro muchas maneras de adoración agradan a Dios, pero ciertamente la misma Biblia es la mejor guía. El salmista adora cantando salmos a Dios.

La vanidad de confiar en el ser humano

La Biblia enseña por medio de contraste. La alternativa de confiar en Dios es confiar en el hombre. Pero si uno confía en el hombre, consigue lo que el hombre puede producir; sin embargo, si confía en Dios consigue lo que Dios puede hacer. Nótese el paralelo con Job 118:8.

No hay en él liberación es cierto, La verdadera liberación del mal, del pecado, de la corrupción, de la depresión, del camino equivocado viene solamente de Dios en Cristo. El salmista nos llama a los valores verdaderos.

Otra razón de no confiar en el hombre es la realidad de la muerte. Su espíritu ha de salir es una traducción lit. y muy buena. El volverá. El se refiere al hombre; aquí tenemos una sugerencia clara de que parte del hombre, su espíritu, sigue existiendo aun después de la muerte de su cuerpo. El salmista hace un juego de palabras entre “hombre” (?adam), y “polvo” (?adamah).

Perecerán sus pensamientos o “proyectos”. Los grandes del mundo hoy son descoronados mañana. Muchos sueños y proyectos grandes quedan estancados cuando fallece su autor. El próximo párrafo enfatiza por qué hemos de confiar en Dios; sus proyectos no fallan.

Dios creador ayuda a los oprimidos

Bienaventurado. Esta es la última de las 26 bienaventuranzas en el libro de los Salmos. Quiere decir “feliz” u “Oh, la felicidad de.” ¡Qué dichoso es el que tiene como Dios el Dios de Jacob! Jacob se refiere al pueblo de Israel. Pero señala también la misericordia que tuvo Dios con el hombre Jacob. Lo tomó de ser un hombre engañoso y temeroso y lo transformó en un hombre de fe y padre de su pueblo escogido. Si Dios lo pudo hacer con Jacob, también lo puede hacer con cada uno de nosotros.

¿Por qué hemos de confiar en Dios? Por causa de sus hechos; él creó todo y es fiel. Además, Dios se interesa en los desvalidos que la sociedad tiende a olvidar.

Jehová ayuda a los necesitados

Jehová… Cada una de las próximas cinco líneas empieza con Jehová y un verbo activo. Lo que Dios hace: suelta a los prisioneros, abre los ojos, etc. muestra de nuevo el énfasis bíblico en los necesitados y desvalidos. Jesús puso el mismo énfasis en su ministerio y hoy sigue haciendo las mismas maravillas.

Forasteros, huérfano y viuda aparecen juntos en muchos textos; significan los débiles y desvalidos en quienes toma interés especial.

Trastorna el camino de los impíos (v. 9) indica que es serio estar en contra de Dios.

El Salmo termina con la nota triunfal de que Dios reina para siempre; por eso se puede confiar en él.

Este Salmo está bien estructurado, es linda literatura. Demuestra un arreglo llamado “Correspondencia combinada” donde los temas se repiten en forma sistemática:

A Alabanza

B. a. Es malo confiar en el hombre

B. b. El hombre no tiene pode

B. c. El hombre es perecedero)

B’ a. Es bueno confiar en Dios

B’ b. Dios es todo poderoso

B’ c. Dios es eterno

A’ Alabanza

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