La maldad de la ciudad que describe el salmista, violencia, rencilla (o “lucha”), maldad, abuso, agravio (“fuerzas destructivas”), fraude y engaño, es la misma que corrompe nuestra sociedad. No podemos usar las mismas imprecaciones contra enemigos personales, pero el lenguaje se presta muy bien para la lucha contra las fuerzas y los poderes malignos que afectan a la sociedad hoy.
La maldad de los enemigos y las fuerzas malignas pueden arrastrar aun a un amigo a la traición. El salmista es atacado por muchos enemigos, pero lo que más le duele es que uno que era compañero e íntimo amigo fue influido por la multitud maligna y se alineó con los que se oponen a Dios. Comentando este versículo, dice Calvino que Satanás ha asaltado a la iglesia con la espada y la guerra abierta, pero también ha levantado enemigos domésticos para dañarla con las armas más secretas de artimañas sutiles y fraude. El versículo 14 muestra que este amigo falso antes era un compañero hasta en las cosas del santuario, pero la presión de la sociedad lo llevó a la traición. Hemos de comprender que hoy también muchos experimentan una lucha interior semejante.
En el versículo 15 el salmista vuelve a pensar en todos los enemigos; pide que Dios los juzgue. Seol significa el lugar de los muertos. Aunque no se habla mucho de ello en el AT, los judíos, como otros pueblos del antiguo Cercano Oriente, creían en alguna existencia después de la muerte. Es cierto, como muchos afirman, que a veces “tumba”, “pozo” y Seol se usan como sinónimos. Pero no es que Seol solamente quiera decir la muerte física; más bien “tumba” o “pozo” a menudo significan la entrada al mundo de “ultratumba”.
Confianza en Dios
No importa cuán firme esté instalado el mal entre los enemigos, Dios es soberano y todopoderoso. De manera que el salmista puede clamar a él con toda confianza. Al empujar al siervo de Dios a la oración, el enemigo pierde la batalla, pues desde allí cambia la situación.
El versículo 17 habla de la constancia en la oración. La Biblia nunca enseña que la repetición de la petición muestre una falta de fe. Toda la Biblia enseña que debemos ser persistentes en la oración. El salmista sigue clamando y repite su clamor en la confianza que Dios dará respuesta.
En el versículo 18, el salmista ya está viendo la respuesta. Usa lenguaje del éxodo (ha rescatado). Se menciona guerra aquí y en el versículo 21 (contienda), que traduce la misma palabra (qarab). El creyente puede descansar en paz, sabiendo que Dios lo protege, porque Dios es el mismo siempre.
Sorprende que la palabra Selah se encuentre en medio del versículo 19. Puede ser por el contraste entre el versículo 19b y el versículo 19c; se pide una pausa o interludio en la música; después vuelve a la descripción del enemigo.
La frase ni temen a Dios es plural y se refiere a todos los enemigos. Pero los verbos del versículo 20 son singulares, lo que da la impresión que se refiere al traidor del versículo 13. No es claro si el versículo habla de “ellos”, es decir todo el grupo, o de “él”, es decir el traidor. Los sufijos singulares indicarían al mismo traidor (RVR-1960 lo deja ambiguo; RVA lo hace plural); lo que es cierto del traidor lo es también para todos sus compañeros.
