Tú eres mi roca y mi fortaleza
Queja y petición
El salmista explica la oposición de los enemigos; ellos se aprovechan de su vejez y su debilidad. Asombro puede tener sentido positivo, asombrados de los milagros que Dios ha hecho para él. O, más probable, puede ser negativo, algo ominoso, señal del castigo de Dios. Están sorprendidos de cuánto ha aguantado él. Aparentemente el salmista tenía una vida pública.
La fe del salmista es evidente; aun en medio de su queja y petición, sólo hablar del asombro de los enemigos hace volver su mente a lo que Dios ha hecho; entonces empieza a alabarle de nuevo.
El versículo 9 podría tomarse como falta de fe; pero, más bien es una nueva declaración de fe y una nueva entrega al cuidado de Dios. A través de la vida, y también en la vejez, el que camina con Dios siempre tendrá nuevas experiencias que requieren nuevas entregas, que dirigen a nuevos actos de confianza.
Los versículos 10, 11 explican lo que sufre el salmista. Según Calvino lo que sucedió a David es una experiencia común a los hijos de Dios; es decir, los malos, cuando creen que es la voluntad de Dios que su pueblo esté expuesto a ellos para ser víctimas de su rapiña, se dan a sí mismos licencia abierta para hacerles todo tipo de daño. Creen que a los que Dios permite sufrir, los ha abandonado.
Pero el salmista sabe que Dios no lo abandona; siempre lo ha rescatado; está seguro de que lo hará ahora. Por eso clama con confianza y pide que Dios se encargue de juzgar a sus enemigos. El versículo 12 usa palabras y frases de otros salmos.
Confianza y esperanza
La confianza y la seguridad del salmista van creciendo, y a la par aumenta su alabanza. De nuevo dice siempre (o continuamente); el creyente crece en fe, también su alabanza va creciendo. La palabra esperaré significa “esperar con expectación”. En el versículo 15, proclamará (“contará”) y enumerarlas vienen de la misma raíz.
Celebraré es “vendré” o “iré”. Puesto que está paralelo con haré memoria, la idea debe ser: “vendré (a contar)”, por lo tanto, celebraré. Contar los poderosos actos de Dios es glorificarle.
Experiencias de victoria
En la oración, con la petición y la reflexión, el salmista va recordando todo que Dios ha hecho en su vida. Pide que todavía pueda contar todo esto a los jóvenes de la congregación y a sus hijos. Los que han experimentado la liberación de Dios son responsables de transmitir su testimonio a las próximas generaciones.
Hasta lo sumo destaca “lo alto” de su justicia; nos hace recordar el Job 8:1 : Has puesto tu gloria sobre los cielos.
Esperanza y alabanza
El salmista ya está seguro de la victoria; por anticipado alaba a Dios. En esta alabanza usará la lira, el arpa, sus labios, su alma y su lengua.
Nótese la semejanza entre los versículos 13 y 24 que terminan las dos partes principales del Salmo. En el versículo 13 todavía el salmista está pidiendo el juicio sobre los enemigos; en el versículo 24 ya está viendo su derrota. Los salmistas nunca dudan que Dios escucha y responde; están seguros de la victoria de Dios que también es suya.
