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Salmo 76: Dios se hace conocer por su victoria

Cántico de Sión: Dios temible y victorioso

Igual que otros “cánticos de Sion” este Salmo celebra una victoria sobre los enemigos; en este caso, sobre el ejército asirio de Senaquerib en 701 a. de J.C. Sin embargo, el lenguaje desborda este escenario para aplicarse a todas las victorias de Dios y, en la óptica neotestamentaria, a la victoria sobre los enemigos espirituales, las huestes de maldad.

El Salmo tiene tono hímnico. Los paralelos de estilo y palabras indican que el mismo autor escribió el Salmo 75. El 75 es un salmo de “enseñanza profética” que anuncia de antemano la victoria de Dios.

Dios se hace conocer por su victoria

Dios es conocido o “se hace conocer”, se revela en Judá, su pueblo. El verbo en forma de participio indica acción presente. ¿Dónde es conocido Dios? No entre los filósofos agnósticos que especulan sobre la deidad, sino entre su pueblo, donde él mismo se revela. ¡Qué privilegio es ser parte del pueblo de Dios y conocerlo. Es en este pueblo que su nombre es grande. Lo que hace su pueblo debe exaltar su nombre.

Dios es omnipresente, pero su morada especial está en su pueblo. ¡Qué motivo de alabanza! Su habitación se usa para la cueva o guarida del león. Salem es un nombre antiguo de Jerusalén; algunos creen que el Salem de Melquisedec era otro lugar.

Quebró… el arma de guerra implica quebrar todo el poder del enemigo. Donde está Dios, se manifiesta su poder victorioso. Los salmos hablan mucho del conflicto con los enemigos de Dios, pero Dios es victorioso y hace participar a su pueblo en su victoria. El NT habla de enemigos poderosos, pero Cristo los venció y nos hace partícipes en su victoria.

Esta victoria hace al salmista brotar en un cántico de alabanza. Dios es esplendoroso, más majestuoso y más firme que las montañas eternas, o “con animales de cacería” (en heb. taref). Parece que los traductores de la LXX leyeron ?ad, que puede tener los dos sentidos. (Según algunos, debe ser ?ad, pero un escriba puso taref; otros piensan que el salmista pensaba en la figura del león; Dios es el “león de Judá”.)

Aun los enemigos fuertes ahora duermen, que probablemente quiere decir que están muertos. A pesar del poder del enemigo Dios es victorioso y su pueblo disfruta la victoria. “No poder usar (o encontrar) sus manos” significó “perder valor o fuerza”. El versículo 6 explica por qué fueron derrotados: A tu reprensión; cuando Dios reprende al enemigo, la victoria es segura.

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