Sal 84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y contempla el rostro de tu ungido.
Sal 84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad.
Estar a la puerta : O «ser portero».
Sal 84:11 Porque sol y escudo es el SEÑOR Dios; gracia y gloria da el SEÑOR; nada bueno niega a los que andan en integridad.
Este versículo no promete que Dios nos dará todo lo que nosotros pensemos que es bueno, sino que no detendrá lo que es siempre bueno. Nos dará los medios para andar por sus caminos, pero nosotros somos los que tenemos que caminar. Cuando lo obedecemos, no detendrá nada que nos pueda ayudar a vivir para El.
Sal 84:12 Oh SEÑOR de los ejércitos, ¡cuán bienaventurado es el hombre que en ti confía!
Himno de un peregrino. Un cántico de Sión
Los cánticos de Sión son himnos procesionales que describen los anhelos y expectaciones de los peregrinos que iban subiendo a Jerusalén para participar en las fiestas religiosas. En este Salmo las alusiones al templo y al rey indican que es preexílico; surge de un peregrinaje al templo.
El Salmo 84 muestra semejanzas con el 42 que también es de los hijos de Coré. Son 12 los salmos de los hijos de Coré, ocho en el Libro II y cuatro aquí.
En los principales festivales los judíos de todas partes de Palestina (y luego de otros países) iban en bandas o grupos peregrinando a Jerusalén. Era un tiempo de gozo y de mucho canto. Podemos imaginar el campañerismo, alegría y espíritu de adoración que reinaban en estos grupos de peregrinos.
Anhelo por la casa de Dios
¡Cuán amables…! es el lenguaje de amor. El salmista ama a Dios y ama su santuario. Así debe ser el lugar de reunión de la iglesia, un lugar de gozo, donde queremos estar. Además, hemos de amar a los hermanos que son templo de Dios.
Jehová de los Ejércitos aparece aquí y al final del Salmo, arreglo literario que se llama una “inclusión”. El salmista está gozoso porque reconoce quién es este Dios que viene a adorar.
Anhela y desea viene de las palabras “pálido” y “consumir” en heb. Una señal del amor a Dios es el anhelo de estar en comunión con él y adorarle. Atrios habla del templo, pero también simboliza la comunión con Dios.
Su corazón y su carne, es decir toda su alma y cuerpo están involucrados en esta adoración. La adoración gozosa puede expresarse de varias maneras. No hay nada comparable a la comunión con Dios.
