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Éxodo 15: Cántico de Moisés y de María

Éxo 15:1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico(A) a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete.

El jinete se refiere al conductor del carro.

La música jugaba un papel importante en la adoración y celebración del pueblo de Israel. El canto era una expresión de amor y agradecimiento, y era una manera creativa de transmitir las tradiciones orales. Algunos dicen que este cántico de Moisés es el registro más antiguo que existe de una canción en todo el mundo. Era un poema épico festivo que celebraba la victoria de Dios, levantaba los corazones y las voces del pueblo por dentro y por fuera. ¡Después de haber sido liberados de gran peligro, cantaron con gran gozo! Los Salmos y los himnos pueden ser formas extraordinarias para expresar consuelo, adoración y agradecimiento cuando usted ha estado en pruebas.

Éxo 15:2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación.(B) Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Éxo 15:3 Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.

El varón de guerra era el guerrero. Constituía un reconocimiento de que Dios había peleado la batalla.

Éxo 15:4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.

Éxo 15:5 Los abismos los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra.

Que los egipcios descendieron . . . como piedra probablemente alude a que estaban pesadamente armados

Éxo 15:6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.

Éxo 15:7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.

Ira significa literalmente «arder». La acción de Dios los alcanzó de la misma forma que un incendio consume la hierba seca en un pastizal.

Éxo 15:8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar.

La frase «Los abismos se cuajaron en medio del mar» significa que las aguas se volvieron como duros muros entre los cuales caminaron.

Éxo 15:9 El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.

Éxo 15:10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.

Plomo : Se refiere probablemente a su armamento

Éxo 15:11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?

Éxo 15:12 Extendiste tu diestra; La tierra los tragó.

Éxo 15:13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.

Éxo 15:14 Lo oirán los pueblos, y temblarán; Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.

Éxo 15:15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán; A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor; Se acobardarán todos los moradores de Canaán.

Éxo 15:16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.

Éxo 15:17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado.

El santuario es un lugar sagrado consagrado al culto divino y a la realización de ceremonias religiosas.

Éxo 15:18 Jehová reinará eternamente y para siempre.

El cántico de Moisés está dedicado completamente a alabar a Dios por su presencia salvadora, el rescate, la protección y el asentamiento de su pueblo en la tierra prometida.

Éxo 15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar.

Éxo 15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.

Pandero era un pequeño instrumento de percusión utilizado principalmente por mujeres.

María fue llamada profetisa no sólo porque recibió la revelación de Dios, sino también por su habilidad musical. Por lo general la música y la profecía estaban íntimamente relacionadas en la Biblia.

Éxo 15:21 Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. El agua amarga de Mara

Éxo 15:22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.

Éxo 15:23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.[a]

Mara significa «amargo». Las fuentes y los pozos en esta región del mundo son por lo general salados.

Éxo 15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?

Éxo 15:25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;

Éxo 15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Yo soy Jehová tu sanador : Traducción del hebreo Yahweh-Ropheka.  sta es una de las bendiciones que se reciben cuando se mantiene una relación armoniosa con Dios.

sanador, rapha: Curar, sanar, reparar, enmendar, restaurar la salud. Su participio rophe  «aquel que sana», es la palabra hebrea para doctor. El verbo rapha denota principalmente sanidad física. Algunos han tratado de explicar la enseñanza bíblica en cuanto a la sanidad divina, pero todos pueden ver que este versículo habla sobre enfermedades físicas y su cura divina. La primera mención de rapha en la Biblia se refiere incuestionablemente a la cura de una condición física, así como sucede con las referencias a la sanidad de la lepra y otras enfermedades de la piel.

Dios es bueno . ¡ Sólo desea lo mejor para ti. Al prometer que su presencia sanadora estará junto a nosotros continuamente, Dios demanda dos importantes condiciones a su pueblo.

Primero, nos pide que le prestemos atención, que escuchemos su voz y que tengamos oídos para oír. Dios siempre ha hablado a su pueblo, y hoy te hablará a ti, pero tienes que cultivar una actitud receptiva a su voz. El Señor habla de muchas maneras: a través de su Palabra, por sus siervos ungidos, y por medio de revelación directa en nuestro ser interior. Dios busca personas que escuchen su voz y no que traten de huir y esconderse de su presencia.

Segundo, Dios nos pide que hagamos lo que es recto en su presencia; busca personas que no sólo oyen sus palabras, sino que las guarden en su corazón y actúa en ellos; gente que obedezca sus palabras y no sean sólo oidores.

Dios ha prometido su bondad en abundancia. Esta aguarda a aquellos que siembran para el Espíritu, escuchando su voz y haciendo lo que él les pide.

El pacto de sanidad del Antiguo Testamento. Muchos se refieren a este como el pacto de sanidad divina del Antiguo Testamento. Se le llama «pacto» porque en él Dios promete guardar a su pueblo libre de enfermedades, aunque condiciona esta promesa a la diligente obediencia de su pueblo.

Las palabras usadas aquí para «enfermedades» (del hebreo makhaleh  y «sanar» (del hebreo rapha  denotan por lo general dolencias físicas y sanidad corporal. Este no sólo es un concepto espiritual, sino también físico. El pacto queda confirmado absolutamente por el hecho de que Dios conjuga su propio y poderoso nombre a la promesa, llamándose a sí mismo Yahweh-Rapha  que significa «Jehová el que sana». Yahweh-Rafáááa es uno de los nombres compuestos por medio de los cuales Dios revela sus atributos a Israel. En esta ocasión su nombre mismo declara que es parte de su naturaleza ser sanador de aquellos que obedecen su palabra, para recobrar la salud y para sostenerlos en salud.

Aunque el pecado y la desobediencia no siempre son la causa directa de las enfermedades, la caída en el pecado es la causa ubyacente y original de toda enfermedad. Aquellos que desean sanidad se beneficiarán si buscan a Cristo Jesús, quien cargó con nuestros pecados, mientras persiguen una renovada consagración.

Dios prometió que si el pueblo lo obedecía estarían libres de las enfermedades que infestaban a los egipcios. Muy pocos supieron que muchas de las leyes morales que les dio posteriormente los mantendrían libres de enfermedades. Por ejemplo, la ley de Dios respecto a la prostitución los mantendría libres de enfermedades venéreas. Las leyes de Dios para nosotros a menudo están diseñadas para mantenernos lejos del peligro. El hombre y la mujer son seres complejos. Nuestros físicos, emociones y vidas espirituales se encuentran entrelazadas. La medicina moderna está reconociendo ahora lo que suponía estas leyes daban por sentado. Si queremos que Dios nos cuide, debemos someternos a sus instrucciones.

Éxo 15:27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.

Las aguas de Mara se contrastan con las fuentes de agua de Elim. Mara representaba la incrédula y quejosa actitud del pueblo que no confiaba en Dios. Elim representa la abundante provisión de Dios. ¡Cuán fácil es murmurar y quejarse demasiado seguido, sólo para ser avergonzados por la ayuda de Dios!

Las alabanzas de Moisés y María

Después de la victoria en el mar, Moisés y los hijos de Israel elevaron su alabanza a Jehová por medio de un cántico. Los énfasis de los caps. 14 y 15 son claros al señalar que no fueron salvados por una fe creada por ellos. Lo cierto es que ellos habían tardado en confesarla. En realidad la fe era un don de Dios, pues Israel creyó después de haber sido librado por la mano fuerte de Dios. Sin embargo, al darse cuenta de la grandeza de la hazaña, los redimidos prorrumpieron en alabanzas a aquel que les había librado.

Los cánticos de Israel trataban de muchos eventos de la vida cotidiana; además, cantaban en las celebraciones religiosas (ver los Salmos). El canto triunfal de Moisés era uno de victoria del género popular. Dramatizaba el evento histórico en una forma poética que hacía más fácil transmitir la verdad generación tras generación a través de las familias y en el culto. Probablemente llegó a formar una parte vital en la celebración de la Pascua.

A pesar de opiniones en contra, parece que la evidencia es suficiente para atribuir la composición del cántico a Moisés; el estilo concuerda con el de otros pueblos del Medio Oriente de su época, los arcaísmos encontrados en el himno favorecen una composición antiquísima, y la última parte del cántico indica la confianza de heredar la tierra de Canaán en vez de considerarla ya conquistada. La primera sección del poema mira hacia atrás a los hechos históricos inolvidables de Jehová , mientras que la segunda expresa la confianza de la victoria suya en el futuro. El pasado y el futuro están en las manos de Jehová quien reinará por siempre jamás.

La alabanza por la victoria en el mar

La alabanza a Jehová por su persona. En el cántico del pueblo se emplea el verbo singular colectivo. La alabanza vino después de haber tenido la experiencia con el Señor que produjo la fe. Había encontrado vida y libertad cuando todo parecía perdido. El resultado fue una fe nueva que brotaba en cantos a Jehová . No se exaltaba el pueblo a sí mismo por la victoria, sino alababa al Señor, al que llamaba Jehová , Dios, padre y guerrero. Además, con júbilo, lo aclamaba con las frases mi forta-leza, mi canción, y mi salvación. Con reverencia y gratitud empleaba tres verbos distintos para expresar su gozo: cantaré, alabaré y ensalzaré. En la alabanza, Jehová era el objeto de la adoración y del honor; el pueblo quería honrarlo con su devoción. Lo alababan por sus hazañas, especialmente por la de arrojar al ejército enemigo en el mar.

La palabra fortaleza se emplea en el sentido de «fuerza material» o «seguridad», de «poder físico», y de «fuerza personal, social, o política». Llegó a ser una palabra usada con frecuencia en la adoración de Israel.

El vocablo salvación significa «bienestar» o «prosperidad», «liberación», «auxilio»), «salvación» de angustia o males externos y «redención» o «salvación» espiritual. Aunque el contexto de la destrucción del ejército egipciox indica la alabanza por la «liberación» no debe olvidarse el contexto más amplio de 14:31 donde el pueblo hace su manifestación de fe pública en Jehová . El cántico incluye los dos aspectos de la palabra: la liberación física y la salvación espiritual.

Al usar la frase el Dios de mi padre, Moisés identificó a Jehová , el redentor, con el Dios de los patriarcas; la frase también se usó en Génesis, durante la época de los patriarcas.

Las expresiones, Jehová es un guerrero y Jehová combatirá por vosotros, se refieren al concepto de «la guerra santa» que aparece con frecuencia en los primeros libros del AT. Existen pautas en los caps.14 y 15 que se formalizarán más adelante. Kelley presenta seis de estas en un estudio de Exodo :

(a) Israel estaba amenazado por un ejército superior y clamaba a Dios en su angustia

(b) se aseguró al pueblo que Jehová era capaz de librarlos

(c) se mandó al pueblo que marchase

(d) Jehová intervino en favor del pueblo

(e) el enemigo se aterrorizó ante Jehová

(f) el pueblo dio crédito a Jehová por la victoria.

A las pautas indicadas en los caps. 14 y 15, se agregan otras: la «guerra santa» tenía que ser sancionada por Dios (ver Núm. 31:3); era en defensa del territorio del pueblo o era para protegerles contra algún agresor, a menos que el Señor le hubiera enviado al ejército como castigo por la infidelidad de otros; los soldados tenían que ser dedicados a la tarea (ver Deut. 20:5–9; Jue. 7:3–6), y mantenerse limpios conforme a los ritos (ver Deut. 23:10–14); Jehová peleaba por los suyos empleando la naturaleza y dándoles una capacidad sobrenatural en la actuación (ver Deut. 20:4; Jos. 10:12, 13; Jue. 5:4, 20, 21; 9:19–22).

La «guerra santa» no era un fin en sí, sino un medio para alcanzar la paz; tenía el propósito de librar al pueblo del pacto de alguna amenaza y de preservarlo. Su fin no era la conquista, ni siquiera la de Canaán: Israel consideraba que la tierra era suya por medio de la promesa de Dios a Abram. La fe de Israel no negaba a otros pueblos el derecho de juntarse con ellos, si lo hacían aceptando el señorío de Jehová como su Dios único y ligándose por medio de las estipulaciones del pacto.

Por cierto, los guerreros de aquella época no tenían las enseñanzas del Señor Jesucristo para guiarles, y a través de la historia de Israel se encuentran algunos excesos de parte de los que empleaban mal el concepto de la «guerra santa.» Moisés no la presentaba como un desafío para desenfrenados actos de hombres radicales que hubieran perdido el respeto por la vida de otros. Por medio del concepto se infundía en el pueblo recién librado la fe y la perseverancia en defensa de los derechos justos de su causa; al mismo tiempo, se evitaban los excesos de pasiones sin freno para con los demás. La «guerra santa» del AT no era la misma a la que se aferran los terroristas hoy en día, aun cuando los motivos de su queja sean justos.

La alabanza a Jehová por la victoria

La diestra era un símbolo de poder en el pensamiento del AT. Además, con ella se bendecía, y con ella se fortalecía.

Por medio del soplo de tu alientox, o por medio de la tormenta del Señor, se abrió paso por el mar. Dijo el salmista: Con tu brazo has redimido a tu pueblo… Las aguas te vieron y temblaron… Los nubarrones vertieron sus aguas; tronaron las nubes; también se desplazaron tus rayos… la tierra se estremeció y tembló. Tu camino estaba en el mar… Como a un rebaño has conducido a tu pueblo por medio de Moisés y de Aarón.

La alabanza por la victoria futura en Canaán

Jehová es alabado por la grandeza de su ser, por los hechos ya realizados, y por la victoria futura sobre los habitantes de Canaán.

La alabanza a Jehová , el Dios supremo.

“¿Quién como tú, oh Jehová , entre los dioses?“ ’elohim  (palabra plural, «Dios» o «dioses») es el vocablo que se emplea con más frecuencia en el AT para el Dios verdadero. Por medio del contexto no hay problema en distinguir entre Dios y los dioses. El término se usa para indicar hombres destacados «los poderosos»), ángeles, e ídolos. Entre todos los dioses, de Egipto o del mundo, no hay ninguno como Jehová . Con frecuencia se habla en el AT de otros dioses como si existieran.

Dios es majestuoso o «glorioso». La palabra viene de un verbo que quiere decir «ser amplio», «ser grande», «ser exaltado», o «ser noble». Es majestuoso en santidad. Dios no es hombre; él es qodesh H6944, es «santo», «diferente», o «separado» del hombre. No implica que sea inaccesible, sino incomparable.

Después de describir a Dios (cómo es), se declara lo que hace. Con maravillas extendió su diestra y la tierra los tragó. Esta es una referencia simbólica al Seol, el lugar de los muertos debajo de la tierra, como si se hubiera abierto y tragado a los egipcios.

La alabanza a Jehová por la victoria futura en Canaánx.

De repente se cambia el simbolismo de Dios guerrero al del pastor, y en su misericordia el Señor guía al pueblo redimido a la santa morada. Aquí la santa morada es la tierra de Canaán en vez de Jerusalén, o Sion. De acuerdo con las promesas de Dios, llegarán a la tierra prometida por medio de la misericordia (hesed) de Jehová que les ha redimido (ga’al).

El destino del pueblo al cruzar el mar no era la orilla opuesta, sino Canaán. Dios iba a introducirlos y plantarlos en el lugar preparado para su habitación: en el monte de tu heredad. Con un destino asegurado, serían establecidos como un pueblo que adoraba a Dios.

La misericordia es una palabra central del pacto. Significa el «amor de Dios» que se caracteriza como su «amor leal». Refleja la gracia de Dios y despierta en el recipiente fidelidad y lealtad hacia su benefactor. Cuando la palabra se refiere al hombre, se espera una fidelidad (lealtad) que concuerde con la fe del pacto. Cuando la palabra se refiere a Dios, sugiere el amor bondadoso e inmerecido que viene de él. Se incluye la redención de pecado, la dirección en la vida y la fidelidad de cumplir con lo pactado. Su amor es fiel.

Dios redimió a los esclavos. El verbo se refiere a una liberación por medio del pago de un precio de compra. Dios los compró, y de una manera especial le pertenecían a él. El verbo ga’al («redimir») significa «hacer la función del pariente más cercano». Eran varias las funciones de redención estipuladas en el AT:

(a) Rescatar una propiedad vendida por un pariente pobre

(b) ser el vengador de la sangre inocente derramada de un pariente

(c) casarse con la viuda del pariente más cercano para que hubiera prole para continuar el nombre de la familia (Rut 3:12, 13). Dios era el pariente más cercano que redimió al pueblo

Los hebreos se habían librado de un enemigo; sin embargo, habría más. A éstos también pasarán: en cuanto a los filisteos, a los edomitas, a los moabitas, y a los habitantes de Canaán, sobre ellos caen terror y espanto; ante la gran-deza de tu brazo. El primer enemigo se hundió como piedra (v. 5), y los otros enmudecen como la piedra.

La alabanza a Jehová por su reino eterno. Como clímax al cántico, se proclama el señorío perpetuo de Jehová : Jehová reinará por siempre jamás. El es Señor de los señores; es Señor de la creación, es Señor de los hombres y es Señor de la historia. El tema del reinado de Jehová corre a través del AT

Verdades prácticas

1. La adoración es un fin en sí misma, no un medio. No adoramos a Dios para obtener bendiciones, sino para agradecer las que ya nos ha concedido.

2. La adoración no se cumple si el adorador no se presenta ante Dios con la completa disposición de cumplir su voluntad.

3. La alabanza, como el cántico de Moisés, es una parte muy importante de la adoración. Se puede alabar con cantos, con poesías, con lecturas bíblicas, con testimonios de gratitud, con exclamaciones espontáneas y con otras diversas manifestaciones.

4. La adoración sincera y atenta produce en el adorador una nueva o renovada disposición de consagración al Señor.

5. En la adoración nos ocupamos de Dios mismo, no de su obra, si bien ésta se fortalece como resultado de la adoración.

La alabanza de María

A María se la llama aquí hermana de Aarón. No se incluye el nombre de Moisés posiblemente por ser Aarón el mayor de los dos hermanos. Era costumbre que las mujeres celebraran una victoria con cantos y danzas. La frase enaltecido grandemente (v. 21) en el hebreo enfatiza la intensidad de la victoria y glorifica a Jehová ; la victoria en el mar le glorificó.

El viaje a Sinaí: la fe probada

En esta sección del libro se narra el viaje desde el mar Rojo hasta Sinaí. Es una parte de la historia de las peregrinaciones que continua en Números 10:17. El tema principal es la preservación del pueblo por medio de la providencia divina; sin embargo, no es una providencia que viene de la tierra misma por medio del trabajo de los hombres. Es una providencia que llega por medio de las provisiones milagrosas de Dios.

Al parecer de los recién librados esclavos, el desierto llegó a ser un capataz más cruel que los egipcios. Por causa de la servidumbre habían desarrollado una mentalidad servil y siempre se quejaban de las situaciones difíciles. Kelley observa: «La esclavitud deshumaniza, y sus víctimas pronto pierden la voluntad para resistir». Sus amos egipcios les habían provisto el sustento diario, y con las durezas del desierto añoraban la seguridad que habían conocido en Egipto. Al olvidarse de los duros años de servidumbre comenzaron a pensar en el pasado como algo lindo; era necesario que aprendieran la lección de confiar en la providencia de Jehová .

En el desierto no había panaderías ni carnicerías y el hambre los amenazaba. Era un lugar inhospitalario, y corrían el peligro de ser atacados por fieras y por feroces tribus aguerridas. Había poca agua, y siendo la gente tan numerosa, enfrentaban el peligro constante de morir de la sed. Las dificultades apagaron el ardor por la libertad que ardía tanto cuando estaban en Egipto y muchos no estuvieron dispuestos a pagar el precio por ella.

Con todo, Dios demostraba una y otra vez su amor hacia el pueblo. No se anticipaba a sus necesidades; sin embargo, al enfrentarlas, aun con sus quejas, les daba lo necesario. Ross dijo: «Deseaba que aprendieran a depender de él completamente; deseaba probar su fe en él y hacerla crecer». En el desierto se probó su fe. Tuvieron que usar la que tenían: Israel «tenía que probar su fe y hacerla crecer. El desierto era un gimnasio donde los músculos espirituales de Israel se estaban fortaleciendo» (íbid).

¿Por qué llevó Dios al pueblo por medio del mar y a través del desierto? Son varias las razones:

(a) No era fácil volverse atrás. El mismo mar que los protegía de los egipcios era un obstáculo que les impedía volver con facilidad.

(b) No serían amenazados por las tropas egipcias ni podrían ser sorprendidos fácilmente por ataques de tribus hostiles.

(c) Era para enseñarles a confiar completamente en Dios: tal como la libertad, el sustento vendría de él, y tendrían que aprender a caminar por fe y no por vista.

(d) Era para probar la fe.

(e) Era para usar la fe. Era para que Jehová les demostrase su amor bondadoso y su poder por medio de su presencia con ellos.

Se debe notar la triste tendencia del pueblo de murmurar y rebelarse contra Moisés y el Señor. Es un tema que corre por el libro de Exodo tanto como por Números y Deuteronomiox. Childs observa que hay dos patrones evidentes en las narraciones que tratan de las murmuraciones: El primero se relaciona con una necesidad legítima que el Señor suple milagrosamente; el segundo se presenta como una queja ilícita sin una base de necesidad real.

De igual manera, los autores subsiguientes en el AT, al referirse al período formativo nacional, presentan los dos lados. A veces miran el lado positivo como si fuera un período ideal; sin embargo, otras veces se refieren a las murmuraciones como rebeliones que profanaban el nombre de Jehová.

Algunos comentaristas consideran que los dos patrones indican diferentes autores o fuentes literarias; sin embargo, en vez de sugerir autores diferentes parece que son testimonios de la realidad histórica de la lucha interna del pueblo y son típicos de la vida humana. Israel, como pueblo, estaba psicológicamente en su «jardín de infantes nacional». Había momentos de gloria y momentos de fracaso. A través de todo, el autor hace énfasis en la actividad divina en elegir, librar, proteger e instruir a un pueblo para ser instrumento de la salvación universal.

Como ilustración del principio, la tragedia del fracaso del Israel físico no excluía a los descendientes de Jacob de formar parte del Israel nuevo. La fe neotestamentaria comenzó con un remanente de la nación física que aceptó a Cristo como el Mesías prometido; poco a poco se dio cuenta del divino propósito universal de incluir a todos los que creyeran en el Nuevo Pacto. Tal como había fe e incredulidad en la época cristiana, de la misma manera había dos pautas en el éxodo mismo. Un relato honesto sirve para inspirar y amonestar a las generaciones futuras. De acuerdo con el propósito divino, los autores inspirados eligieron de las pautas históricas la que ilustraría el mensaje que presentaban.

La fe probada por la sed

Dos veces se narra el problema causado por la falta de agua. Las dos se tratarán en esta misma división del libro.

El agua amarga

Después de un reposo, Moisés hizo que Israel partiese del mar Rojo hacia el interior del desierto de Shur. Aunque existen varias posibilidades para la ubicación del desierto, es imposible identificarlo con exactitud.

La palabra Shur H7791 significa «muro» o «pared» y algunos intérpretes la traducen con el vocablo «torre», indicando así alguna clase de fortificación fronteriza egipcia. No obstante, en virtud de la ubicación más allá del mar, parece mejor considerar el término como algo geográfico que indicaba el aspecto del terreno precordillera que formaba una especie de acantilados que separaban el corazón del Sinaí de la zona del mar.

Un camino de tres días indicaría un viaje de unos 40 o 50 km. Con el ganado y la gran cantidad de gente, se hubiera acabado el agua que llevaban consigo. Al llegar a los pozos con sed y esperanza, se encontraron con que las aguas no eran potables.

La palabra Mara significa «amargura» y en la actualidad todavía hay terrenos ricos en sales en Sinaí, cuyos oasis contienen aguas ligeramente salobres. El pueblo tenía mala memoria; fácilmente se olvidaron de las obras maravillosas que Dios había hecho. En su preocupación murmuraron contra Moisés diciendo, ¿Qué hemos de beber?. La situación era crítica: Al problema de la falta de agua potable se agregaba el de la rebelión contra Dios que les había mandado a su siervo Moisés. A Moisés no se le presentó solamente una crisis física de falta de agua, sino también una cuestión fundamental de autoridad.

La primera acción abordó la crisis de sed. Moisés, de acuerdo con su fe ya madura, clamó a Jehová quien le dio un remedio: Jehová le mostró un árbol que endulzó el agua una vez arrojado en ella. Algunos árabes hoy en día dicen que existen árboles que pueden fijar las sales y endulzar temporalmente las aguas salobres. Nunca sabremos si Moisés usó algo de la sabiduría ganada por sus largos años en el desierto, o si fue simplemente otro hecho sobrenatural del Señor a favor del pueblo. Si fue un árbol el que endulzó las aguas, fue un milagro de anticipación. Años antes de la necesidad, el Señor había comenzado la preparación para que estuviera listo en el momento preciso. No obstante, ambos, Moisés e Israel, quedaron bien seguros que Dios les había provisto el agua necesaria para salvarles de la muerte.

En segundo lugar, el Señor se ocupó del problema de la autoridad. Dios había probado la fe de Israel y el pueblo no salió bien en la prueba. Entonces, Jehová les dio leyes y decretos. No esperó el Señor hasta la llegada a Sinaí para iniciar la reglamentación de la vida del pueblo. Su intervención era cuestión tanto de autoridad como de convivencia. No hay indicaciones en el texto del contenido de este cuerpo legal; sin embargo, podría haber estado relacionado con indicaciones sanitarias y éticas. Lo que es claro era la importancia de confiar en la legislación divina y de obedecer los mandamientos. Dios prometió que si prestaban atención a ellos no sufrirían las enfermedades o plagas con las cuales fueron azotados los egipcios. Lo más importante era que Dios mismo sería su sanador. Las leyes servían de base para acciones preventivas; la presencia del Señor constituía el poder sanador. El obedecer significaría la vida; el desobedecer resultaría en la muerte. La autoridad quedaba en manos de Jehová y la obligación de obedecer era responsabilidad del pueblo.

De Mara fueron a Elim, donde encontraron manantiales de agua suficientes para sus necesidades. Elimse relaciona con el nombre Dios (’el) y en su forma plural significa un lugar de cultos donde había un terebinto o árbol grande. Se lo identifica con Wadi Garandel, un fértil oasis ubicado a unos 95 km. de la ciudad moderna de Suez. Era un lugar de descanso sobre la ruta caravanera entre Egipto y Sinaí. En esa época, los árboles y el agua podrían haber sido interpretados como un lugar favorecido por un dios. Los doce manantiales y las setenta palmeras podrían haber sido los números exactos de lo que el pueblo encontró; no obstante, siendo que estos números significaban para Israel algo ideal o perfecto, puede haber sido su manera de decir que el Señor había provisto lo necesario en Elim. La tradición judía posterior vio una correspondencia entre estos números y las doce tribus y los setenta ancianos de Israe.

La falta de agua.

La primera ocasión de la sed era por razón de no encontrar agua potable. La segunda era por falta completa del líquido. Desde Elim el pueblo entró en el desierto de Sin que se ubica en la parte sur de la península de Sinaí cerca del lugar tradicional del monte Sinaí, o Jebel Musa.De allí se movió por etapas hasta Refidim que se ha identificado con el Wadi Refayid. La ubicación está cerca de Horeb, o el monte Sinaí.

Según el mandato del Señor, el pueblo acampó en Refidim donde no había agua para que el pueblo bebiese (v. 1). Por eso, el pueblo altercó con Moisés pidiendo que les diera agua. Altercar viene del verbo rib que significa «criticar», «disputar», o «litigar», y se lo relaciona con el nombre Meriba o «altercado».

¿Por qué ponéis a prueba a Jehová ? La palabra prueba viene de la raíz nasah y quiere decir «probar», «poner a prueba», o «tentar». Aparece en el nombre Masá, o «prueba». Moisés condenó al pueblo por poner a Jehová a prueba. Era Dios quien debía poner a Israel a prueba, no al revés.

El pueblo acusó a Moisés de traerlo al desierto para matarlo de sed y estaba tan enojado con él que hasta quiso apedrearlo.

Moisés clamó a Jehová pidiendo dirección y el Señor le indicó que fuese a la peña de Horeb tomando consigo algunos ancianos del pueblo y la vara con la cual golpeó el Nilo. El Señor le dijo que estaría delante de él sobre la peña, y que, al llegar, golpeara la roca con la vara y saldría agua de la peña para que el pueblo bebiera. Dios es la fuente de agua que da vida. Los ancianos tuvieron la responsabilidad de informar al pueblo de la provisión nueva hecha por el Señor para ellos.

La tradición judía dice que el agua de la peña seguía a Israel durante sus peregrinaciones en el desierto hasta su llegada a la tierra prometida. Parece que el apóstol Pablo se refería a esta tradición cuando dijo: Todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

Al lugar se le dio un nombre doble, Masá y Meriba, para que el pueblo recordara su tonta pérdida de fe en el Señor y el altercado con Moisés. Sin embargo, más allá de la provisión de agua, la lección mayor de la prueba fue la demostración de que el Señor estaba con ellos.

Con experiencias tan grandes era de esperar que la gente creciera en su fe y madurez espiritual. Sin embargo, tal como sucede con el resto de la humanidad, para Israel era difícil recordar las victorias de ayer cuando se enfrentaba a crisis nuevas en el camino.

Una vez más el Señor proveyó providencialmente lo que el pueblo necesitaba. Es inútil buscar una explicación racional del acontecimiento sugiriendo que Moisés pegó justamente a un manantial o vena cegada de agua de la roca. Si hubiera sido así, sería tanto un milagro de Dios utilizando la naturaleza como un hecho sobrenatural.

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