La alabanza por la victoria futura en Canaán
Jehová es alabado por la grandeza de su ser, por los hechos ya realizados, y por la victoria futura sobre los habitantes de Canaán.
La alabanza a Jehová , el Dios supremo.
“¿Quién como tú, oh Jehová , entre los dioses?“ ’elohim (palabra plural, «Dios» o «dioses») es el vocablo que se emplea con más frecuencia en el AT para el Dios verdadero. Por medio del contexto no hay problema en distinguir entre Dios y los dioses. El término se usa para indicar hombres destacados «los poderosos»), ángeles, e ídolos. Entre todos los dioses, de Egipto o del mundo, no hay ninguno como Jehová . Con frecuencia se habla en el AT de otros dioses como si existieran.
Dios es majestuoso o «glorioso». La palabra viene de un verbo que quiere decir «ser amplio», «ser grande», «ser exaltado», o «ser noble». Es majestuoso en santidad. Dios no es hombre; él es qodesh H6944, es «santo», «diferente», o «separado» del hombre. No implica que sea inaccesible, sino incomparable.
Después de describir a Dios (cómo es), se declara lo que hace. Con maravillas extendió su diestra y la tierra los tragó. Esta es una referencia simbólica al Seol, el lugar de los muertos debajo de la tierra, como si se hubiera abierto y tragado a los egipcios.
La alabanza a Jehová por la victoria futura en Canaánx.
De repente se cambia el simbolismo de Dios guerrero al del pastor, y en su misericordia el Señor guía al pueblo redimido a la santa morada. Aquí la santa morada es la tierra de Canaán en vez de Jerusalén, o Sion. De acuerdo con las promesas de Dios, llegarán a la tierra prometida por medio de la misericordia (hesed) de Jehová que les ha redimido (ga’al).
El destino del pueblo al cruzar el mar no era la orilla opuesta, sino Canaán. Dios iba a introducirlos y plantarlos en el lugar preparado para su habitación: en el monte de tu heredad. Con un destino asegurado, serían establecidos como un pueblo que adoraba a Dios.
La misericordia es una palabra central del pacto. Significa el «amor de Dios» que se caracteriza como su «amor leal». Refleja la gracia de Dios y despierta en el recipiente fidelidad y lealtad hacia su benefactor. Cuando la palabra se refiere al hombre, se espera una fidelidad (lealtad) que concuerde con la fe del pacto. Cuando la palabra se refiere a Dios, sugiere el amor bondadoso e inmerecido que viene de él. Se incluye la redención de pecado, la dirección en la vida y la fidelidad de cumplir con lo pactado. Su amor es fiel.
Dios redimió a los esclavos. El verbo se refiere a una liberación por medio del pago de un precio de compra. Dios los compró, y de una manera especial le pertenecían a él. El verbo ga’al («redimir») significa «hacer la función del pariente más cercano». Eran varias las funciones de redención estipuladas en el AT:
(a) Rescatar una propiedad vendida por un pariente pobre
(b) ser el vengador de la sangre inocente derramada de un pariente
(c) casarse con la viuda del pariente más cercano para que hubiera prole para continuar el nombre de la familia (Rut 3:12, 13). Dios era el pariente más cercano que redimió al pueblo
Los hebreos se habían librado de un enemigo; sin embargo, habría más. A éstos también pasarán: en cuanto a los filisteos, a los edomitas, a los moabitas, y a los habitantes de Canaán, sobre ellos caen terror y espanto; ante la gran-deza de tu brazo. El primer enemigo se hundió como piedra (v. 5), y los otros enmudecen como la piedra.
La alabanza a Jehová por su reino eterno. Como clímax al cántico, se proclama el señorío perpetuo de Jehová : Jehová reinará por siempre jamás. El es Señor de los señores; es Señor de la creación, es Señor de los hombres y es Señor de la historia. El tema del reinado de Jehová corre a través del AT
Verdades prácticas
1. La adoración es un fin en sí misma, no un medio. No adoramos a Dios para obtener bendiciones, sino para agradecer las que ya nos ha concedido.
2. La adoración no se cumple si el adorador no se presenta ante Dios con la completa disposición de cumplir su voluntad.
3. La alabanza, como el cántico de Moisés, es una parte muy importante de la adoración. Se puede alabar con cantos, con poesías, con lecturas bíblicas, con testimonios de gratitud, con exclamaciones espontáneas y con otras diversas manifestaciones.
4. La adoración sincera y atenta produce en el adorador una nueva o renovada disposición de consagración al Señor.
5. En la adoración nos ocupamos de Dios mismo, no de su obra, si bien ésta se fortalece como resultado de la adoración.
