La palabra fortaleza se emplea en el sentido de «fuerza material» o «seguridad», de «poder físico», y de «fuerza personal, social, o política». Llegó a ser una palabra usada con frecuencia en la adoración de Israel.
El vocablo salvación significa «bienestar» o «prosperidad», «liberación», «auxilio»), «salvación» de angustia o males externos y «redención» o «salvación» espiritual. Aunque el contexto de la destrucción del ejército egipciox indica la alabanza por la «liberación» no debe olvidarse el contexto más amplio de 14:31 donde el pueblo hace su manifestación de fe pública en Jehová . El cántico incluye los dos aspectos de la palabra: la liberación física y la salvación espiritual.
Al usar la frase el Dios de mi padre, Moisés identificó a Jehová , el redentor, con el Dios de los patriarcas; la frase también se usó en Génesis, durante la época de los patriarcas.
Las expresiones, Jehová es un guerrero y Jehová combatirá por vosotros, se refieren al concepto de «la guerra santa» que aparece con frecuencia en los primeros libros del AT. Existen pautas en los caps.14 y 15 que se formalizarán más adelante. Kelley presenta seis de estas en un estudio de Exodo :
(a) Israel estaba amenazado por un ejército superior y clamaba a Dios en su angustia
(b) se aseguró al pueblo que Jehová era capaz de librarlos
(c) se mandó al pueblo que marchase
(d) Jehová intervino en favor del pueblo
(e) el enemigo se aterrorizó ante Jehová
(f) el pueblo dio crédito a Jehová por la victoria.
A las pautas indicadas en los caps. 14 y 15, se agregan otras: la «guerra santa» tenía que ser sancionada por Dios (ver Núm. 31:3); era en defensa del territorio del pueblo o era para protegerles contra algún agresor, a menos que el Señor le hubiera enviado al ejército como castigo por la infidelidad de otros; los soldados tenían que ser dedicados a la tarea (ver Deut. 20:5–9; Jue. 7:3–6), y mantenerse limpios conforme a los ritos (ver Deut. 23:10–14); Jehová peleaba por los suyos empleando la naturaleza y dándoles una capacidad sobrenatural en la actuación (ver Deut. 20:4; Jos. 10:12, 13; Jue. 5:4, 20, 21; 9:19–22).
La «guerra santa» no era un fin en sí, sino un medio para alcanzar la paz; tenía el propósito de librar al pueblo del pacto de alguna amenaza y de preservarlo. Su fin no era la conquista, ni siquiera la de Canaán: Israel consideraba que la tierra era suya por medio de la promesa de Dios a Abram. La fe de Israel no negaba a otros pueblos el derecho de juntarse con ellos, si lo hacían aceptando el señorío de Jehová como su Dios único y ligándose por medio de las estipulaciones del pacto.
Por cierto, los guerreros de aquella época no tenían las enseñanzas del Señor Jesucristo para guiarles, y a través de la historia de Israel se encuentran algunos excesos de parte de los que empleaban mal el concepto de la «guerra santa.» Moisés no la presentaba como un desafío para desenfrenados actos de hombres radicales que hubieran perdido el respeto por la vida de otros. Por medio del concepto se infundía en el pueblo recién librado la fe y la perseverancia en defensa de los derechos justos de su causa; al mismo tiempo, se evitaban los excesos de pasiones sin freno para con los demás. La «guerra santa» del AT no era la misma a la que se aferran los terroristas hoy en día, aun cuando los motivos de su queja sean justos.
La alabanza a Jehová por la victoria
La diestra era un símbolo de poder en el pensamiento del AT. Además, con ella se bendecía, y con ella se fortalecía.
Por medio del soplo de tu alientox, o por medio de la tormenta del Señor, se abrió paso por el mar. Dijo el salmista: Con tu brazo has redimido a tu pueblo… Las aguas te vieron y temblaron… Los nubarrones vertieron sus aguas; tronaron las nubes; también se desplazaron tus rayos… la tierra se estremeció y tembló. Tu camino estaba en el mar… Como a un rebaño has conducido a tu pueblo por medio de Moisés y de Aarón.
