La mención del pajarito y la golondrina enfatiza el lugar de seguridad y descanso que es el lugar de comunión de Dios. Algunos sugieren que pueden ser figuras del salmista mismo. Se repite Jehová de los Ejércitos, y este gran Dios sobre todas las huestes celestiales es ¡Rey mío y Dios mío!
¡Bienaventurados!. Este salmo contiene tres bienaventuranzas. ¡Qué privilegio es servir al rey de todo! Hemos de alabarle continuamente.
Peregrinación con bendición
La segunda estrofa empieza con otra bienaventuranza. En la primera estrofa el salmista anhela y espera el peregrinaje; ahora está en camino y el rigor del viaje sugiere varios conceptos como fuerzas, caminos y valle, sobre los cuales medita. Su fuerza está en Dios; “cuanto más reconocemos nuestra impotencia y debilidad, y nos apropiamos de sus fuerzas, tanto más capaces y poderosos somos” (M.C.).
¿Cómo podemos tener sus caminos en nuestro corazón? Por tomar en serio su palabra y confiar en él.
Como dice la nota de RVA, el valle de lágrimas podría ser “Valle Baca”, antes de llegar a Jerusalén. Pero mejor es nuestro texto pues en los caminos de Dios también habrá problemas y dificultades. Pero, para el que confía en Dios, se cambian en oportunidades de servicio y crecimiento. Aun más, se manifiesta allí el poder de Dios; Pablo dice que vamos de triunfo a triunfo en Cristo.
Oye. Al acercarse a Jerusalén el salmista empieza a orar a Jehová de los Ejércitos. Cuanto más nos acercamos a Dios, más entendemos quién es él.
Expresión de súplica y confianza
En esta estrofa el salmista, junto con los otros peregrinos, han llegado a Jerusalén y derraman su oración a Dios. El ungido es el rey que representa a todo el pueblo. El NT dice que en Cristo, el Ungido, Dios nos mira con agrado.
El versículo 10 enfatiza el privilegio de la comunión con Dios. Es mejor estar solo en la puerta donde está Dios que en el mejor asiento lujoso de lugares malos. “Quien haya gustado la presencia divina y haya venido haciendo su voluntad, ya nunca más querrá vivir lejos del Señor” (R.G.).
Sol y escudo. Este es el único lugar en la Biblia donde Dios es llamado sol. Por supuesto, el salmista está usando lenguaje figurativo para mostrar que Dios es su luz y su protección. Nótese el énfasis en la integridad. La comunión con Dios no es sólo algo místico; implica y requiere una moral.
¡Bienaventurado… que confía en ti!. ¡Qué buena conclusión! La base de la vida con Dios es la fe, la confianza en él. No podemos reducir la vida cristiana a unas recetas o a un legalismo; depende de la confianza personal en un Dios personal y todopoderoso.
