Salmo 90:10 Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es sólo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos.
Si la vida de alguien se prolonga 10 años, sólo significa más molestia y trabajo , que pronto pasan como sueño olvidado
Salmo 90:11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?
La ira de Dios constituye la reacción divina al uso irresponsable del tiempo por el hombre. Deberíamos considerar con temor nuestra responsabilidad de responder a Dios por todos nuestros actos en la vida.
Salmo 90:12 Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Percatarnos de que la vida es corta nos ayuda a utilizar el poco tiempo que tenemos de una manera sabia. Nos ayuda a centrarnos en usar la vida para un bien eterno. Dedique tiempo para contar sus días al preguntar: «¿Qué quiero que suceda en mi vida antes de morir? ¿Qué pequeño paso puedo dar hoy hacia ese propósito?»
Salmo 90:13 Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? y compadécete de tus siervos.
El Señor aprecia la contrición y el arrepentimiento humanos y se muestra compasivo.
Salmo 90:14 Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.
De mañana : Temprano, al comienzo del día cantaremos y nos alegraremos .
Salmo 90:15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y a los años en que vimos adversidad.
Salmo 90:16 Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos,
Tu obra : Actos de misericordia y salvación.
Salmo 90:17 y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.
Estos pensamientos hacen que el salmista caiga de rodillas en oración.
La luz : La placidez, la belleza de la luz del día. Porque nuestros días están contados, queremos que nuestro trabajo cuente. Queremos ser eficaces y productivos. Deseamos ver revelado ahora el plan eterno de Dios y que nuestra obra refleje su permanencia. Si nos sentimos insatisfechos con esta vida y todas sus imperfecciones, recuerde que nuestro deseo de ver nuestra obra establecida está delante de Dios. Pero nuestro deseo puede satisfacerse únicamente en la eternidad. Hasta entonces debemos seguir amando y sirviendo a Dios.
