La comparación del hombre como la hierba que se corta y se seca se encuentra en otros salmos y en la enseñanza de Jesús. Es una ilustración apta de lo transitorio que es la vida del ser humano.
El hombre bajo el juicio de Dios
El problema del hombre no consiste solamente en su debilidad, sino también en su enemistad con Dios. El salmista reconoce que toda la humanidad cae bajo la ira de Dios porque todos han pecado. El salmista recuerda la enseñanza de Génesis 2 y 3 y señala hacia la de Romanos 1 y 2. El versículo 8 indica que somos culpables; los versículos 7 y 9 forman un marco para el 8.
El versículo 10 simplemente dice que aun los que viven un poquito más de 70 años, que es lo normal, son pasajeros y la mayor parte de la vida no es placentera. Los versículos 11 y 12 forman una transición entre el lamento de los versículos 7-10 y la súplica de los versículos 13-17. Ya empieza a hablar del temor de Dios. El castigo de Dios sobre la humanidad debe dirigir a los seres humanos hacia el temor de Dios.
Pero muy pocos han aprendido a “contar sus días”, y no se dan cuenta de lo efímero de su vida. Hoy pueden medir la distancia al sol y la luna y a las estrellas y la cantidad exacta de tiempo para que la luz llegue de ellas, pero no han aprendido a contar sus propios días. Aun si son lit. las cifras de larga vida de los prediluvianos, ninguno vivió por mil años, que para Dios no es más significante que un día. Solamente Dios puede dar la sabiduría para contar, o evaluar, o juzgar, nuestros días; sólo Dios puede hacernos entender la realidad.
Todo esto debe llevarnos al temor de Dios que es el principio de la sabiduría.
Oración por la gracia de Dios
Esta sección usa el lenguaje común a las súplicas de la comunidad. Las peticiones empiezan con el versículo 12, pero el versículo 12 todavía es parte del lamento. Las peticiones aquí corresponden a las necesidades mencionadas antes: cf. enséñanos con la necesidad de conocimiento; la petición por salvación con el sufrimiento bajo la ira de Dios; el ruego por la estabilidad con lo transitorio de la vida.
¡Vuelve, oh Jehová!, el clamor es que Dios vuelva de su ira y vuelva a tener misericordia. La misma palabra heb. (shub) también se usa dos veces en el versículo 3, pero allí aplicada al hombre.
Por la mañana; la mañana es tradicionalmente el tiempo para buscar a Dios. El salmista dice que si Dios, al principio del día, nos inunda con su misericordia, podemos cantar y alegrarnos, pues sólo Dios puede dar una base para gozo verdadero. La combinación de días y años también se usa en los versículos 4 y 9.
El salmista no apela a ninguna justicia propia, reconoce que necesita la misericordia de Dios. Pero sabe que cuando se manifieste la obra de Dios en tus siervos el resultado será gozo, firmeza y el establecimiento de la obra de nuestras manos.
Aunque mucho del Salmo tiene tono triste, empieza y termina con confianza en Dios. Se destaca el contraste entre la eternidad de Dios y lo pasajero del hombre.
El propósito es que Dios tenga misericordia, que no olvide que el hombre es tan pasajero, que actúe ahora.
La Biblia no divide entre lo físico y lo espiritual como nosotros acostumbramos hacer. Lo espiritual, lo físico y lo emocional forman una totalidad. También la Biblia se mueve entre lo particular y lo general. Muchos salmos reconocen en particular que Israel sufre por su apostasía del pacto. Aquí, el salmista seguramente reconoce esto, pero lo relaciona con la situación univerSalmo del hombre bajo la ira de Dios. La situación del ser humano no es la que Dios quiso; la alienación de Dios, la caída en Génesis 3 cambió el rumbo de la humanidad. Toda la Biblia presenta el plan de Dios para restaurar a esta humanidad. En el proceso, el pueblo de Dios, redimido y separado por Dios para ministrar a los demás, reconoce que también participa en los sufrimientos de toda la humanidad.
