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Salmo 90: Dios es eterno

Suplica colectiva. El Dios eterno y el hombre fugaz

Este primer salmo en el Libro IV del Salterio se atribuye a Moisés. Se cree que los títulos fueron agregados a los salmos más tarde de su composición, aunque son parte del texto heb. De modo que se discute si debemos pensar que realmente fue escrito por Moisés o si fue escrito mucho más tarde (algunos dicen el tiempo posexílico) pero tomando en cuenta la situación de él. Taambién podría ser una composición de Moisés reeditada en tiempo posterior. Pero el Salmo ciertamente cabe bien en la escena de Deuteronomio 2, cuando Moisés se acercaba al fin de su vida. También está lleno de sabor de Deuteronomio.

Algunos sugieren que el Salmo está compuesto por dos poemas: uno, versículos 1-12 tiene que ver con todos los seres humanos, mientras el otro, versículos 13-17, tiene que ver con Israel. Pero las dos partes muestran un enlace literario complejo y muy bien hecho. La primera parte es la base para la segunda; además las dos partes están entretejidas por su estructura literaria. Los versículos 1, 2 y 16, 17 forman una “inclusión” o envoltura para lo demás; también los versículos 11 y 12 hacen una transición entre las dos partes.

Se han encontrado otros detalles de estructura literaria que muestran notable trabajo literario. El versículo 4 parece seguir lógicamente al versículo 2, entonces los versículos 1b, 2 y 4 forman un tipo de marco o envoltura alrededor del versículo 3; en su turno, los versículos 3 y 5-10 forman una unidad, entonces los versículos 3, 5 y 6 forman un marco alrededor del versículo 4. Esta estructura de versículos entrelazados sigue a través del Salmo.

El contenido también merece estudio cuidadoso; la primera parte señala la grandeza de Dios en contraste con lo pasajero y pequeño que es el hombre. El lenguaje sublime acerca de Dios nos hace recordar Isaías 40. Después, en los versículos 7-10 hay un lamento por el sufrimiento bajo el castigo de Dios y al final una serie de peticiones por la misericordia de Dios. La eternidad y firmeza de Dios es la respuesta a nuestra vida inestable y pasajera.

Dios es eterno

La palabra heb. para morada aquí se traduce refugio igual que en Deuteronomio 33:27 : El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los brazos eternos. Aquí también (v. 2) el énfasis está en la eternidad de Dios. La mente humana no alcanza la trascendencia ilimitada de Dios tanto en tiempo como en poder y en espacio. Este es el Dios que ha sido fiel en nuestra experiencia y a través de generaciones.

El hombre es pasajero

Todo el párrafo muestra el gran contraste entre Dios y el hombre. En comparación con el poder de Dios, el hombre es un granito de arena, y asimismo en cuanto a durabilidad. Pero la gran masa de seres humanos no se da cuenta de lo pasajero que son porque están tan ocupados con este mundo. Si pueden levantar la vista a una perspectiva más amplia cambiarán su valores.

Mil años… como el día. Esto se cita en 2 de Pedro 3:8; sencillamente muestra el gran contraste entre Dios y el hombre. No es que Dios no tenga consciencia del tiempo o de la sucesión de hechos, el salmista dice que nuestros tiempos están en su mano; él está consciente de nuestro tiempo.

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