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Tito 1: Las fuentes del apostolado

Cómo debe ser el anciano

Por el contrario, lo que debe ser es hospitalario, debe amar todas las cosas buenas y a todas las personas buenas, debe ser prudente, justo, piadoso, controlado, con un buen dominio del mensaje verdaderamente fiable que le confió la enseñanza cristiana, que esté bien capacitado para animar a los miembros de la iglesia con enseñanza salutífera, y para redargüir a los que se oponen a la fe.

El pasaje anterior presentaba las cosas que el anciano de la iglesia no debe ser; este presenta cómo debe ser. Estas cualidades necesarias se distribuyen en tres grupos.

(i) Primero, están las cualidades que debe desplegar el anciano de la iglesia con otras personas. Debe ser hospitalario. En el original griego es filóxenos, que quiere decir literalmente amador de los extranjeros. En el mundo antiguo siempre había gente que se estaba trasladando. Las posadas eran caras, sucias e inmorales; y era esencial que el cristiano forastero pudiera encontrar una puerta abierta en la comunidad cristiana. En nuestro tiempo sigue siendo verdad que nadie necesita tanto la solidaridad cristiana como el que es extranjero en un lugar extraño para él. Debe ser también filágathos, que puede querer decir amador de las cosas buenas o amador de las personas buenas, palabra que usa Aristóteles con el sentido de altruista, es decir, amador de las buenas acciones. No tenemos que escoger uno solo de estos tres significados, porque están incluidos los tres. El pastor debe ser una persona que responda de corazón a la bondad que se pueda encontrar en cualquier persona, lugar o acción.

(ii) Segundo, viene un grupo de términos que nos hablan de las cualidades que debe tener el pastor cristiano para consigo mismo. Debe ser prudente (sófrón). Eurípides llamaba a esta prudencia «el don más precioso que han dado los dioses a los hombres.» Sócrates la llama « la piedra fundamental de la virtud.» Jenofonte decía que era el espíritu que rehuye el mal, no solo el que se puede ver, sino también cuando nadie lo ve. Trench la definía como « el dominio total de las pasiones y deseos, a los que no permite más de lo que la ley y la recta razón admiten y aprueban.» Sófrón es el adjetivo que se debe aplicar a la persona, decían los griegos, cuyos pensamientos son salutíferos.« El pastor debe ser una persona que controla sabiamente todos sus instintos. Debe ser justo (dclzaios). Los griegos definían al justo como el que le da a Dios y a los hombres lo que les es debido. El pastor cristiano debe ser tal que les da a Dios la reverencia, y a las personas el respeto, que les son debidos. Debe ser piadoso (hosios). La palabra griega es difícil de traducir, porque describe a la persona que respeta las decencias fundamentales de la vida, las que van más allá de ninguna ley hecha por los hombres. Debe ser controlado (enkratés). La palabra griega describe a la persona que ha alcanzado un dominio propio completo. El que haya de servir a otros debe antes ser dueño de sí mismo.

(iii) Finalmente está la descripción de las cualidades del pastor cristiano dentro de la iglesia. Debe poder animar a los miembros de la iglesia. La marina tiene una regla que dice que ningún oficial debe hablar despectivamente a ningún otro en el ejercicio de sus deberes. Hay algo que no es como es debido en la predicación o la enseñanza cuyo efecto es desanimar a la congregación. La función del verdadero predicador o maestro cristiano no es sumir en la desesperación, sino elevar a la esperanza.

Debe tener la capacidad para redargüir a los que se oponen a la fe. En griego es elénjein, una palabra henchida de sentido. Quiere decir reprender a una persona de tal manera que se ve obligada a admitir su error. Trench dice que quiere decir «reprender a otro, con tan efectivo manejo de los brazos -victoriosos de la verdad, que la lleva, si no siempre a la confesión, al menos a la convicción de su pecado.» Demóstenes decía que describe la situación en que una persona demuestra incontestablemente la verdad de las cosas que ha dicho. Aristóteles decía que quiere decir probar que las cosas no pueden ser de otra manera que como se han presentado. La reprensión cristiana quiere decir mucho más que lanzarle palabras airadas o condenatorias a otro. Quiere decir hablarle de tal manera que comprende su error y acepta la verdad.

Los falsos maestros de Creta

Hay muchos que son indisciplinados, charlatanes hueros, farsantes. Especialmente los que son de la circuncisión. Habría que ponerles un bozal. Son la clase de gente que trastorna casas enteras enseñando lo que no conviene solamente para obtener una ganancia de vergüenza.

Aquí tenemos el retrato de los falsos maestros que causaban problemas en Creta. Los peores parece ser que eran los judíos. Trataban de convencer a los conversos cretenses de dos cosas. Trataban de persuadirlos de que la simple historia de Jesús y de la Cruz no era suficiente, sino que, para ser realmente sabios, necesitaban todas las historias sutiles y las largas genealogías y las elaboradas alegorías de los rabinos. Además trataban de enseñarles que la gracia no era suficiente, sino que, para ser realmente buenos, tenían que asumir todas las reglas y normas acerca de los alimentos y de los lavatorios que eran tan características del judaísmo. Los falsos maestros estaban tratando de persuadir a las personas de que necesitaban más que a Cristo y más que la gracia para salvarse. Eran intelectualistas para quienes la verdad de Dios era demasiado buena y sencilla para ser verdad.

Una tras otra desfilan ante nosotros las características de estos falsos maestros. Eran indisciplinados; eran como los soldados desleales que se niegan a obedecer la palabra de mando. Se negaban a aceptar el credo o el control de la Iglesia. Es absolutamente cierto que la Iglesia no trata de hacer pasar a nadie por el rasero de una uniformidad de creencias; pero hay algunas verdades que uno debe creer si realmente quiere ser cristiano, la mayor de las cuales es la todosuficiencia de Cristo. La disciplina no se elimina totalmente ni siquiera en las iglesias protestantes. Eran charlatanes hueros; la palabra griega es mataiológoi, formada por el adjetivo mátaios, vano, vacío, inútil, que se aplicaba al culto pagano. La idea era que era un culto que no producía ninguna bondad de vida. Aquellas personas de Creta podían hablar con mucha pretendida elocuencia, pero que no servía para acercarle a uno ni un paso a la bondad. Los cínicos solían decir que el conocimiento que no sirve para fomentar la virtud es vano. El maestro que no hace más que ofrecerles a sus discípulos un foro de agradable discusión intelectual o especulativa, enseña en vano.

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