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1 Pedro 5: Los ancianos de la iglesia

El ideal de los ancianos

Hay una cosa en este pasaje que desafía la traducción y sin embargo es una de las cosas más preciosas y significativas en él, que es lo que hemos traducido por « tiranuelos sobre los que han confiado a vuestro cuidado.» En la frase que hemos traducido por que os han confiado es curiosa en griego; es tón klérón, el genitivo plural de tón kléros, una palabra extraordinariamente interesante.

(i) Empieza por . significar un dado o una suerte. De este modo se usa en Mateo 27:35, que nos dice que los soldados al pie de la Cruz se jugaron a los dados (kléroi) la túnica inconsutil de Jesús.

(ii) En segundo lugar quiere decir un puesto que se obtiene o asigna por suerte. Es la palabra que se usa en Hechos 1:26, que nos dice que los discípulos echaron a suertes quién había de heredar el puesto de Judas el traidor.

(iii) Luego pasa a significar una heredad que se lega, como en Colosenses 1:12 para la heredad de los santos.

(iv) En griego clásico quiere decir a menudo una asignación pública o parcela de tiarra. Estas asignaciones las distribuían las autoridades civiles entre los ciudadanos; y a menudo la distribución se hacía echando a suertes los varios terrenos disponibles para distribución.

Si no hubiéramos de pasar de aquí, esto querría decir que el cargo de anciano y, de hecho, cualquier forma de servicio que se nos ofrece, no se gana nunca por méritos propios, sino nos es asignada por Dios. No es nunca nada que hayamos merecido sino siempre algo que nos asigna Dios por gracia.

Pero podemos ir más lejos con esto. Kléros quiere decir algo que se le asigna a una persona. En Deuteronomio 9:29 leemos que Israel es la heredad (kléros) de Dios. Es decir, que Israel es el pueblo que Se ha asignado Dios por propia elección. Israel es el kléros de Dios; la congregación es el kléros del anciano.

Como Israel Le está asignado a Dios así le son asignados al anciano sus deberes en la congregación. Esto debe querer decir que la actitud global del anciano hacia su pueblo debe ser la misma que la de Dios hacia el Suyo.

Aquí tenemos otra gran idea. En el versículo 2 hay una frase en los mejores manuscritos griegos que no está en la versión Reina-Valera. La hemos traducido: « pastores del rebaño de Dios, que está a cargo de vosotros, no porque se os obligó a ello, sino por vuestra propia libre voluntad como Dios quería que hicierais.» Como Dios quería que hicierais es en griego kata Theon, lo que podría querer decir simplemente como Dios. Pedro les dice a los ancianos: « Pastoread a vuestro pueblo como Dios.» De la misma manera que Israel es la asignación especial de Dios, las personas que tenemos que servir en la Iglesia o donde sea so¡,,, nuestra asignación especial; y nuestra actitud hacia ellas debe ser la actitud de Dios.

¡Qué gran ideal! ¡Y que responsabilidad! Nuestro cometido es mostrarle a la gente la paciencia, el perdón, el amor buscador, el servicio ilimitado de Dios. Dios nos ha asignado una tarea y nosotros debemos cumplirla como Él lo haría. Ese es el supremo ideal de servicio en la Iglesia Cristiana.

El recuerdo de jesús

Una de las cosas encantadoras de esta pasaje es la actitud de Pedro en todo él. Empieza, como si dijéramos, colocándose en el mismo nivel de sus lectores. « Vuestro compañero en el ministerio de anciano» se llama a sí mismo. No se coloca por encima de ellos, sino comparte la experiencia y los problemas cristianos con ellos. Pero en una cosa es diferente: Pedro tiene recuerdos de Jesús que son lo que colorea todo este pasaje. Hasta cuando está hablando, se le vienen a la mente y se la llenan.

(i) Se describe a sí mismo como testigo de los sufrimientos de Cristo. A primera vista podríamos sentirnos inclinados a cuestionar esa afirmación, porque se nos dice que, después del arresto en el huerto, «todos los discípulos Le abandonaron y huyeron» (Mateo 26:56). Pero si lo pensamos un poco mejor nos damos cuenta que a Pedro se le concedió ver el sufrimiento de Jesús de una manera todavía más entrañable que a ninguna otra persona. Él siguió a Jesús hasta el patio de la casa del sumo sacerdote donde por debilidad negó tres veces a su Maestro. El juicio llegó a su fin y se llevaron a Jesús; y allí encontramos lo que puede muy bien ser la frase más dramática del Nuevo Testamento: «Y el. Señor se volvió y miró a Pedro… y Pedro salió y lloró amargamente» (Lucas 22: 61 s). En aquella mirada vio Pedro el sufrimiento del corazón de un Líder al Que había fallado. Su seguidor en la hora de Su más amarga necesidad. Pedro fue el testigo del sufrimiento que tiene Cristo cuando Le negamos; y por eso tenía tanto interés en que su pueblo fuera inconmovible en su lealtad y fiel en su servicio.

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