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1 Pedro 5: Los ancianos de la iglesia

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(ii) Se describe a sí mismo como participante en la gloria que se va a revelar. Esa afirmación contiene una mirada atrás y adelante. Pedro había tenido ya un atisbo de esa gloria en el monte de la trasfiguración. Allí los tres durmientes habían despertado y, como dice Lucas «Se quedaron despiertos y vieron Su gloria» (Lucas 9:32). Pedro había visto la gloria. Pero también sabía que había una gloria por venir, porque Jesús les había prometido a Sus discípulos una participación en la gloria cuando el Hijo del Hombre viniera a sentarse en Su glorioso trono (Mateo 19:28). Pedro recordaba la experiencia y la promesa de gloria.

(iii) No cabe la menor duda que, cuando Pedro habla de pastorear el rebaño de Dios, está recordando la tarea que Jesús le dio cuando le encargó apacentar Sus ovejas (Juan 21:15-17). El nombramiento de pastor fue una recompensa de amor; y Pedro lo recordaba así.

(iv) Cuando Pedro- habla de Jesús como el Mayoral o Pastor Principal debe de haber tenido muchos recuerdos en la mente. Jesús Se había comparado a Sí mismo con el pastor que busca la oveja perdida a riesgo de su vida (Mateo 1.8:12-14; Lucas 15:4-7). Había enviado a Sus discípulos a allegar las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 10:6). Jesús se había conmovido misericordiosamente al contemplar las multitudes como ovejas sin pastor (Mateo 9:36; Marcos 6:24). Sobre todo, Jesús Se había comparado al Buen Pastor Que estaba dispuesto a dar Su vida por las ovejas Juan 10:1-18). La imagen de Jesús como el Pastor era especialmente preciosa, y el privilegio de ser pastor del rebaño de Cristo era para Pedro el más grande privilegio que podría disfrutar un siervo de Cristo.
El manto de la humildad

Y vosotros los más jóvenes, aplicaos el cuento: manteneos bajo la autoridad de los más ancianos. Y así todos, en vuestras relaciones recíprocas, no os revistáis más que con el manto de la humildad; porque Dios se opone a los soberbios, pero concede Su gracia a los humildes.

Pedro vuelve de nuevo a la idea de que la negación de uno mismo debe ser la marca característica del cristiano. Confirma su argumento con una cita del Antiguo Testamento: « Ciertamente Él escarnece a los escarnecedores, y da gracia a los humildes» (Proverbios 3:34).

De nuevo es posible que el recuerdo de Jesús esté en el corazón de Pedro y ponga su colorido en todo su pensamiento y lenguaje. Le dice a su gente que deben revestirse con el manto de la humildad. La palabra que usa para revestirse es poco corriente; es enkombusthai, que se deriva de kombos que describe cualquier cosa que se ata con un nudo. En relación con esto está enkombóna, túnica que sé sujeta con un nudo. Se usaba corrientemente como ropa de protección; se usaba para un par de mangas que se ponían encima de la túnica y se ataban por detrás del cuello. También se usaba para el delantal de un esclavo. Hubo una ocasión en que Jesús se lo puso como delantal.

En la última Cena, Juan dice que Jesús tomó una toalla y se la ciñó, y tomó agua y se puso a lavar los pies de Sus discípulos (Juan 13:4s). Jesús se ciñó con el delantal de la humildad y así deben hacer Sus seguidores.

Resulta que el enkombusthai se usa de otra clase de ropa. Se usa de ponerse una túnica larga, semejante a una estola, que era señal de honor y preeminencia.

Para completar el cuadro tenemos que poner las dos imágenes juntas. Jesús se puso una vez el delantal del esclavo y se encarga del más humilde de todos los deberes: lavar los pies de Sus discípulos; así que nosotros debemos en todas las situaciones ponernos el delantal de la humildad en el servicio de Cristo y de nuestros semejantes; pero ese mismo delantal de la humildad se convertirá en un atuendo honorable para nosotros, porque es el que se hace siervo de todos el que es el más grande en el Reino del Cielo.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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