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1 Pedro 5: Los ancianos de la iglesia

Las normas de la vida cristiana

Así que adoptad una actitud humilde bajo la poderosa mano de Dios para que sea Él Quien os exalte cuando Le parezca bien. Descargad sobre Él toda vuestra ansiedad; porque Él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios. Manteneos alerta. Vuestro adversario, el diablo, está merodeando a vuestro alrededor como león rugiente a ver a quién se puede devorar. Hacedle frente, firmes en la fe, sabiendo pagar el tributo del sufrimiento lo mismo que vuestros hermanos que siguen en el mundo. Y después que hayáis padecido lo vuestro un poco de ‹ tiempo, el Dios de todas las gracias Que os llamó a Su gloria eterna por medio de Jesucristo, os restaurará, establecerá, fortalecerá y afirmará. Suyo sea el dominio para siempre jamás. Amén.

Aquí Pedro habla en imperativos, estableciendo ciertas leyes para la vida cristiana.

(i) Está la ley de la humildad delante de Dios. El cristiano debe mantenerse humilde bajo Su poderosa mano. La frase la poderosa mano de Dios es corriente en el Antiguo Testamento; y se usa muy a menudo en relación con la liberación que -Dios obró con Su pueblo cuando lo sacó de Egipto. «Con mano poderosa -dijo Moisés- el Señor os sacó de Egipto» (Éxodo 13:9). «Señor Dios, Tú has comenzado a mostrar a Tu siervo Tu grandeza y Tu mano poderosa» (Deuteronomio 3:24). Dios sacó a Su pueblo de Egipto a la libertad con mano poderosa (Deuteronomio 9:26). La idea es que la poderosa mano de Dios está sobre el destino de Su pueblo, si éste acepta Su dirección humilde y fielmente. Después de todas las diversas experiencias de su vida, José pudo decirles a sus hermanos que una vez habían tratado de eliminarle: «Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien» (Génesis 50:20). El cristiano nunca siente resentimiento por las experiencias de la vida, ni se revela contra ellas, porque sabe que la poderosa mano de Dios está al timón de su vida.

(ii) Está la ley de la serenidad cristiana para con Dios. El cristiano debe descargar toda su ansiedad en Dios. «Echa sobre el Señor tu carga y Él te sostendrá» (Salmo 55:22). «No os angustiéis por el día de mañana,» dijo Jesús (Mateo 6:25-34). La razón por la que podemos hacerlo con confianza es que estamos seguros de que Dios cuida de nosotros. Como. decía Pablo, podemos estar seguros de que el Que nos dio a Su Hijo único nos dará también con Él todas las cosas (Romanos 8:32). Podemos estar seguros, puesto que Dios cuida de nosotros, de que la vida no está diseñada para deshacernos sino para hacernos; y con esa seguridad podemos aceptar cualquier experiencia que nos venga, sabiendo que en todo Dios obra para el bien de los que Le aman (Ronulnos 8:28).

(iii) Está la ley del esfuerzo cristiano y de la vigilancia cristiana. Debemos ser sobrios y estar alerta. El hecho de que nos descarguemos en Dios de todo no nos da derecho a sentarnos cómodamente y no hacer nada. Cromwell aconsejaba a sus tropas: «¡Confiad en Dios, y mantened seca la pólvora!» Pedro sabía lo difícil que es esta vigilancia, porque se acordaba de que en Getsemaní se habían dormido sus condiscípulos y él cuando debieran haber estado velando con Jesús. (Mateo 26:38-46). El cristiano es una persona que confía, pero al mismo tiempo aplica todo su esfuerzo y toda su vigilancia al negocio de vivir para Cristo.

(iv) Pst! la ley de la resistencia cristiana. El diablo siempre está acechando a ver a quién puede arruinar. De nuevo Pedro debe de estar acordándose de cómo el diablo le había vencido para que negara a su Señor. La-fe de una persona debe ser como una muralla contra la que se estrellan en vano los ataques del diablo. El diablo, como cualquier agresor, acaba por retirarse cuando se le resiste valientemente con el poder de Jesucristo.

(v) Por último, Pedro habla de la ley del sufrimiento cristiano. Dice que, después que el cristiano ha pasado por el sufrimiento, Dios le restaura, establece, fortalece y afirma. Hay todo un cuadro detrás de cada una de las palabras que usa Pedro aquí. Cada una nos dice algo acerca de lo que el sufrimiento está diseñado que haga por la persona.

(a) Por medio del sufrimiento Dios restaura a una persona. La palabra para restaurar es difícil de traducir en este caso. Es kartarizein, que se usa corrientemente para arreglar una ‹fractura, la palabra que se usa en Marcos 1:19 para remendar las redes. Quiere decir suplir lo que falta, arreglar lo que está roto. Así es que el sufrimiento, si se acepta con humildad, confianza y amor, puede reparar las debilidades de carácter de una persona y suplir la grandeza que todavía no tiene. Se dice que Sir Edward Edgar estaba una vez oyendo cantar a una joven un solo de una de sus composiciones. Tenía una voz con una pureza, claridad y gama excepcionales, y una técnica casi perfecta. Cuando ella acabó, Sir Edward dijo suavemente: «Será realmente grande cuando le suceda algo que le rompa el corazón.» Barrie cuenta cómo perdió su madre a su hijo favorito, y entonces dice: «Así fue como obtuvo mi madre la ternura de sus ojos, que hacía que otras madres acudieran a ella cuando perdían un hijo.» El sufrimiento había hecho algo por ella que no podría haber producido una vida fácil. El sufrimiento está diseñado por Dios para añadir las notas de la gracia a la vida.

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