Eclesiastés 12:6 antes que la cadena de plata se quiebre, se rompa el cuenco de oro, el cántaro se quiebre junto a la fuente y la polea se rompa sobre el pozo;
La muerte se representa aquí como la ruptura de una cadena de plata, la rotura de un cuenco de oro, o el quebrar un cántaro junto al pozo.
La cadena de plata, el cuenco de oro, el cántaro y la rueda simbolizan la fragilidad de la vida. Con cuánta facilidad nos llega la muerte, con cuánta rapidez y sin esperarlo podemos regresar al polvo del que salimos. Por lo tanto, deberíamos tener la vida como un recurso que hay que usar sabiamente y no despilfarrarla frívolamente.
Eclesiastés 12:7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.[d]
La imagen que aquí se ofrece de la muerte como la separación del cuerpo y el espíritu (aliento) se repite en 3.21; 8.8; Job_34:14-15; Salmos 104:29 y, como tal, ofrece un cuadro antitético frente a la creación de la vida, según la describe Genesis 2:7; Ezequiel 37:9-10.
Despojados del Espíritu de Dios, nuestros cuerpos regresan al polvo. Despojados del propósito de Dios, nuestro trabajo es en vano. Despojados del amor de Dios, nuestro servicio es vanidad. Debemos poner a Dios primero sobre todo y en todo lo que hacemos, porque sin El no tenemos nada. Saber que la vida es vanidad sin Dios motiva a la persona sabia a buscar a Dios primero.
Eclesiastés 12:8 «¡Vanidad de vanidades –dijo el Predicador–, todo es vanidad!».
Eclesiastés 12:9 Resumen del deber del hombre. Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo. Escuchó, escudriñó y compuso muchos proverbios.
Estos versículos, al igual que 1.1, 2, están escritos en tercera persona, y dan a conocer la obra de un discípulo que dio su forma definitiva a la obra del Predicador. El discípulo desea que el lector comprenda la importancia que tiene la obra del maestro, tras la cual añade un resumen de sus propias palabras, probablemente citando las utilizadas por su maestro en versículos 12-14, y así asegurarse que el lector ha comprendido el mensaje. Aunque la publicación de nuevos libros y la multiplicación de los conocimientos humanos nunca cesará, la sabiduría humana se inclina ante valores que son limitados y transitorios y por ello no es suficiente. Por el contrario, reverenciar y obedecer a Dios es el todo del hombre , algo que se halla en completa oposición a las cosas de este mundo consideradas «vanidad». Estas cosas pasarán, pero nuestra relación con Dios perdurará hasta que él juzgue a la tierra. ¿Fue inútil entonces la búsqueda del Predicador? De ninguna manera. Demuestra con toda claridad cuáles deben ser nuestras prioridades: no las cosas de este mundo, sino las de Dios.
Eclesiastés 12:10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables y escribir rectamente palabras de verdad.
Eclesiastés 12:11 Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos hincados las de los maestros de las congregaciones, pronunciadas por un pastor.[e]
El aguijón se usaba para mantener al buey o al ganado en marcha. Como un aguijón, una palabra sabia o una verdad importante puede ser desagradable cuando se aplica por primera vez, pero nos mantendrá en marcha en dirección de Dios.
Eclesiastés 12:12 Ahora, hijo, a más de esto acepta ser amonestado.[f] No tiene objeto escribir muchos libros; el mucho estudio es fatiga para el cuerpo.
