Los versículos 2 al 5 contienen una serie de figuras poéticas para describir la extrema ancianidad. Un ejemplo que podemos recordar es el de Isaac, acabado, engañado, burlado. La muerte ha aparecido ya algunas veces en el escrito del Predicador, pero hasta aquí habló el sabio; ahora habla el poeta. No ahorra tintes oscuros al poema, como, por ejemplo los endechadores, que hacen duelo por dinero, y que andan esperando el momento del desenlace. Pero no se debe olvidar que esto mismo se puede vivir de dos maneras: con Dios, o sin él; y sobre todo no se debe olvidar que es necesario buscar a Dios antes de que lleguen esos días.
Antes que se oscurezcan el sol… la luna… las estrellas. Justo J. Serrano cita aquí el Targum: “El sol es la cara; la luz, los ojos; la luna las mejillas y las estrellas, la niña de los ojos.”
Y las nubes vuelvan tras la lluvia. Después de la lluvia, no sale el sol, se acumulan nuevas nubes. Es una figura patética de los continuos achaques de la senectud.
El versículo 3 contiene figuras poéticas, y no todas son de fácil interpretación, de hecho el Talmud presenta distintas formas de hacerlo. El Predicador va describiendo un organismo humano que poco a poco va perdiendo sus fuerzas hasta llegar a la misma muerte. Los guardianes de la casa se interpreta generalmente como los brazos y las manos. Otros los interpretan como las ijadas y las costillas. Los hombres valerosos son las piernas que sostienen el cuerpo que se debilitan con la edad. Cuando estén inactivas las muelas. Las muelas se refiere a los dientes, y es una alusión a la falta de apetito del anciano si se compara con su juventud. Los que miran por las ventanas se refiere a los ojos que pierden su visión con la edad.
Se cierran las puertas de la calle, o sea, los labios, o quizá mejor la dureza de oído típica del anciano. Y se debilite el ruido del molino. El ruido del molino, motivo de alegría que deja de oírse por alguna calamidad o por la sordera progresiva del anciano. Se levanta ante el gorjeo de un pajarito, es referencia al sueño liviano del anciano, y dentro de esto, el insomnio que lo hace despertar temprano. Todas las hijas del canto sean abatidas es referencia a las notas musicales “hijas del canto” que apenas se oyen por la sordera. Ver la nota de nuestra versión.
Cuando se tenga miedo de la altura…. Cualquier altura se hace peligrosa para el anciano y se limitan sus paseos. Cuando florezca el almendro; los comentadores judíos ven en esta figura los “picos de loro” que aparecen como artrosis en la extremidad inferior de la espina dorsal y causan dolores y dificultades para caminar. Otros ven en la flor del almendro el color de las canas que “florecen” en la cabeza del anciano.
La langosta se arrastre pesadamente y se pierda el deseo. La langosta que se arrastra, ¿será símbolo de la agilidad perdida? Ver en la nota al pie de la página la otra traducción para “y se pierde el deseo”. Si se entiende por “deseo” el deseo sexual, y por la “alcaparra” que pierde su efecto un afrodisíaco que ya no es efectivo, se tiene la misma idea. El hombre se va a su morada… y los que hacen duelo rondan alrededor… Se refiere a la vecindad de la muerte con sus ritos. Un fin melancólico de las figuras de la ancianidad.
Antes que se rompa el cordón de plata. Cuatro figuras del momento de la muerte, las que es el mejor tomar como una descripción total del suceso. En el Targum “la cadena es la lengua; la lámpara, la médula; el cántaro, la vesícula con su hiel y la rueda, el cuerpo” (J. J. Serrano).
En los versículos 7 y 8 el Predicador ve en la muerte el cumplimiento de la antigua sentencia contra el hombre. La muerte, si no hay otra instancia distinta que la vida debajo del sol, es la total vanidad. Y el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio. Una tenue luz hasta que llegue la perfecta claridad del Nuevo Testamento.
Llegamos al epílogo escrito seguramente por un discípulo. Algunos distinguen dos epílogos: uno sobre el hombre el otro sobre su obra. El epílogo contiene lo que podemos llamar la primera interpretación del Eclesiastés, la moraleja que nos puede servir de interpretación para nuestra propia interpretación hoy. Hay que buscar maneras de entender una obra tan controvertida como ésta, y poner final a una obra que ha desafiado y desafiará aún la comprensión humana.
