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Eclesiastés 11: Echa tu pan sobre las aguas

Eclesiastés 11:1 Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo hallarás.[a]

Echa tu pan sobre las aguas : Invierte tu dinero; no lo atesores simplemente.

Eclesiastés 11:2 Reparte a siete, y aun a ocho, porque no sabes qué mal ha de venir sobre la tierra.

Reparte a siete : Sé generoso con tu riqueza; o, a la luz de v. 1, diversifica tus inversiones. En uno u otro caso, el mal que vendrá sobre la tierra alude a los malos tiempos, cuando se necesita de amigos e inversiones seguras.

Eclesiastés 11:3 Si las nubes están llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cae hacia el sur, o hacia el norte, en el lugar donde el árbol caiga, allí quedará.

El Predicador advierte contra la demora en invertir, debido a la obsesión de hacerlo en el momento ideal, cuando se espera obtener las máximas ganancias. En lugar de ello, siembra tu semilla por la mañana , esto es, invierte mientras eres joven.

Eclesiastés 11:4 El que al viento observa, no sembrará, y el que a las nubes mira, no segará.

Esperar a que lleguen las condiciones perfectas significará inactividad. Este razonamiento práctico se aplica en especial a la vida espiritual. Si esperamos el tiempo y el lugar perfectos para leer la Biblia, nunca comenzaremos a leerla. Si esperamos una iglesia perfecta, nunca nos congregaremos. Si esperamos un ministerio perfecto, nunca serviremos. Tome medidas ahora para crecer espiritualmente. No espere a que lleguen condiciones que nunca existirán.

Eclesiastés 11:5 Así como tú no sabes cuál es el camino del viento[b] ni cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta,[c] así también ignoras la obra de Dios,[d] el cual hace todas las cosas.

Estos versículos de Salomón resumen que la vida encierra riesgos y oportunidades. Debido a que la vida no ofrece garantías, debemos estar preparados. «Echa tu pan sobre las aguas» significa que la vida presenta oportunidades que debemos aprovechar, y no limitarnos a ir a lo seguro. Salomón no apoya la actitud de desesperanza. Sólo por el hecho de que la vida sea incierta no quiere decir que no hagamos nada. Necesitamos un espíritu de confianza y aventura. Debemos enfrentar los riesgos y oportunidades de la vida con entusiasmo y fe dirigidos por Dios.

Eclesiastés 11:6 Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tus manos; pues no sabes qué es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.

lo mejor, chashar: Tener razón, con éxito, apropiado, correcto; cumplir con ciertos requisitos. Chashar aparece tres veces en el Antiguo Testamento: en este pasaje; en 10.10, «provechosa»; y en Ester 8:5, donde la reina presenta su petición bajo la condición de que sea lo correcto para el rey. Por lo tanto, chashar describe cualquier cosa que sea correcta, apropiada o adecuada. Además, algo prosperará y tendrá éxito simplemente debido a cuán «correcto» sea. Su derivado posbíblico, kosher significa que la comida está debidamente preparada de acuerdo con la leyes dietéticas judías, que derivan a su vez de la Escritura y las especificaciones rabínicas.

Eclesiastés 11:7 Suave ciertamente es la luz y agradable a los ojos ver el sol;[e]

Aquí cambia el tono de la prosa y aparece el primer resumen de las conclusiones. Véase el esquema del contenido. El Predicador no ha hallado nada de valor permanente «debajo del sol» (en este mundo), como la vida misma es vanidad. De manera que arriba a dos conclusiones: En esta vida lo mejor que se puede hacer es gozar de las bendiciones de Dios; y todo valor absoluto debe trascender esta vida, y estar afianzado en la justicia de Dios. El saber que Dios juzgará todas las cosas, debe motivarnos a vivir moralmente, mientras gozamos de aquello con lo que él nos ha bendecido.

Eclesiastés 11:8 pero aunque un hombre viva muchos años y en todos ellos tenga gozo, recuerde que los días de las tinieblas serán muchos, y que todo cuanto viene es vanidad.

Salomón no es un pesimista monótono en 11.7-12.14. Nos alienta para que nos regocijemos todos los días pero que recordemos que la eternidad es mucho más larga que la expectativa de vida de una persona. El Psa_90:12 dice: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». La persona sabia no sólo piensa en el impacto del momento, echa un vistazo a largo plazo hacia la eternidad. Dé a sus decisiones un enfoque desde una perspectiva de Dios. Considere el impacto que tendrán dentro de diez años y para siempre. Viva con la actitud de que si bien la vida es corta, viviremos con Dios para siempre.

Eclesiastés 11:9 Consejos para la juventud. Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia. Anda según los caminos de tu corazón y la vista de tus ojos, pero recuerda que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.

A menudo escuchamos a la gente decir: «No importa». Pero muchas de nuestras decisiones son irreversibles: permanecerán con uno el resto de la vida. Lo que uno hace cuando es joven sí importa. Disfrute de la vida ahora, pero no haga nada físico, moral o espiritual que pueda impedirle disfrutar de la vida cuando sea viejo.

Eclesiastés 11:10 Quita, pues, de tu corazón el enojo y aparta de tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud son vanidad.[f]

Echa tu pan sobre las aguas

Se han dado a este proverbio dos interpretaciones: una de ellas tiene que ver con el comercio marítimo y sería una exhortación a arriesgarse en ellos ya que la recompensa es segura; la otra, con la generosidad en socorrer a los necesitados que a la larga traerá su recompensa.

Reparte a siete, y también a ocho. Como en el versículo anterior también este puede interpretarse de dos maneras: con referencia a tener más de una manera de ganarse la vida porque si uno tiene una sola manera, y esta fracasa, el fracaso es total; la otra interpretación sería una exhortación a ser generosos con nuestros bienes en toda circunstancia posible para asegurar la gratitud y la recompensa. Como pensaba el mayordomo injusto, solo que el Predicador se refiere al uso de los propios bienes. Puede referirse a la sabiduría de la diversificación y no limitarse a una la actividad o inversión.

Si las nubes se recargan de agua, derramarán…. Hay que tener para dar. … trabaje esforzadamente… para tener qué compartir con el que tenga necesidad. En el lugar donde caiga, allí quedará. Como un árbol permanece en la dirección en que ha caído, el sabio debe permanecer en la orientación que ha dado a su vida.

El que observa el viento… el que se queda mirando las nubes. El viento hace difícil la siembra que se hacía “al voleo”, la lluvia impide la cosecha. Quien teme una u otra cosa, ni sembrará ni segará, pero este temor es, a veces, el argumento de holgazán. Otro argumento semejante se da en el Salmo 22:13.

Como tú no comprendes… así no comprenderás. Para algunos la referencia es a la gestación de la vida humana en el vientre de la madre, para otros, teniendo en cuenta que la palabra para viento y para espíritu es en hebreo la misma, traducen: “Así como no sabes por dónde va el viento, ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre tampoco sabes nada…” (Dios Habla Hoy). La ignorancia del hombre con respecto a la obra de Dios es un tema aquí repetido.

En la mañana… por la tarde… porque tú no sabes. Al no conocer qué actitud tendrá éxito hay que mostrarse diligente en todo momento, pero confiando en Dios. Es como el refrán castellano: “A Dios orando y con el mazo dando.”

Los versículos 7 y 8 son una introducción al capítulo final. Agradable es la luz y bueno el sol, pero también hay días de tinieblas. Lejos está el Predicador de pensar que los días de tinieblas, que inexorablemente han de llegar, resten su alegría a los días de luz. Refleja una concepción positiva, pero realista, de la vida.

Exhortación para jóvenes

En este momento final de su composición el Predicador vuelve a reflexionar sobre la muerte. Su mensaje es que en vista de la muerte el hombre debe aprovechar la vida. Su pensamiento es paralelo al del Salmo 90: Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al corazón sabiduría. Hoy diríamos: “El pesimismo es malo, el optimismo engañoso, el camino justo es la fe.” Por eso su exhortación es contar siempre con Dios, en los días pletóricos de la juventud como en los días melancólicos de la ancianidad. Y para hablar de la muerte el Predicador se vuelve poeta, porque la muerte se hace plenitud cuando la vida se ha vivido en la presencia de Dios. Y hay un momento propicio y adecuado para buscar a Dios y es el momento de la juventud que es el momento de las grandes decisiones de la vida. Si la decisión por Dios ha sido la correcta, toda la vida es, no vanidad, sino plenitud. Y en esto desemboca el peregrinaje que nos ha conducido el Predicador en su obra.

Alégrate, joven en tu adolescencia. Es un consejo positivo; la juventud se pasa, antes de que eso suceda hay que gozar de ella. Anda según los caminos de tu corazón, o sea, la vida es tuya, vívela de la manera que creas adecuada. Pero recuerda: Dios te traerá a juicio. El camino del placer tiene sus riesgos, eso ya lo ha dicho el Predicador, por eso la invitación a una prudente reflexión. Libertad, sí, pero libertad con responsabilidad. Retengamos que el Predicador no quiere amargar los momentos felices del joven, trayendo a su memoria el juicio de Dios, pero sí quiere en el joven una vida responsable.

Quita, pues, de tu corazón… aleja de tu cuerpo… vanidad. “La vida es muy corta para hacerla pequeña”, es un refrán contemporáneo que está dentro del pensamiento del Predicador. Hay muchas maneras de empequeñecer la vida: hay que huir de todas ellas.

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