El contraste abismal entre el necio y el justo
El versículo 15 contrapone lo que puede lograr “la buena prudencia” con lo que logra “la traición”. Por un lado, la prudencia da gracia o favor. Por otro lado, el camino del traicionero es duro o “duradero”, es decir, parece que el camino traicionero nunca termina, sigue produciendo dolor.
El versículo 16 modifica 12:23, enseñando casi la misma verdad. Se utiliza la misma identificación el hombre sagaz, que viene del mismo vocablo hebreo. En todo (no en 12:23) el hombre astuto actúa (12:23 tiene encubre o “no declara públicamente”) con conocimiento. Al contrario, el necio “disemina o demuestra la insensatez”.
El versículo 17 contrasta el mensajero fiel con el mensajero malvado. Por un lado, el mensajero infiel o malvado cae en la destrucción. Por otro lado, el enviado fiel experimenta sanidad. Entonces, mandar al mensajero fiel va a mejorar una situación (hay una seguridad en él), mientras mandar al enviado infiel o malvado va a producir una oportunidad en que el mal va a ocurrir, porque siempre cae en algún mal. Finalmente, el señor o rey no va a querer mandar al enviado malvado porque es un riesgo muy grande.
El versículo 18 subraya los resultados que se basan en la actitud del hombre hacia la reprensión. Por un lado, pobreza (económica) y vergüenza pública para aquél que “salta” (del vocablo hebreo para’, que significa “dejar lo suelto o saltar” y figurativamente se opone a la idea de “guardar”) la reprensión. Por otra parte, el que “vigila” o “guarda” la reprensión o corrección será muy honrado (“muy” viene de la forma verbal en pual para intensificar la acción del verbo). El dicho enseña el valor de ser corregible. Aristóteles dijo que los jóvenes han de tener vergüenza cuando no logran cumplir las virtudes (Ethica Nicomachea). Un dicho declara que “de los arrepentidos es el reino de los cielos”, eliminando así a los que no guardan la disciplina.
La expresión el deseo cumplido se encontró en el versículo 12 y ahora en el versículo 19. Tal deseo cumplido “es placentero”. Al contrario, el desviarse del pecado es abominación o “algo detestable” para el necio. El necio tiene sus valores distorsionados.
El peligro de los compadres corruptos
El versículo 20 muestra cómo las amistades afectan a una persona. Por un lado, la consecuencia de andar con los sabios es llegar a ser sabio o prudente. Por otro lado, el que anda como “amigo” o “prójimo” del necio sufrirá con ellos cuando llega la desgracia. Hay un juego de palabras y sonidos. Hay un dicho contemporáneo que expresa esta verdad: “El que se acuesta con perros, se levantará con pulgas.”
Otra vez, el versículo 21 habla del mal que persigue intensamente (la forma del piel, intensifica la acción del verbo) a los pecadores. Por otro lado, el bien recompensa generosamente (la forma piel) a los justos o rectos.
Se une el versículo anterior y este versículo por la palabra tob. Se habla de los bienes del hombre bueno y del hombre pecador, es decir los que yerran al blanco (de Dios). Por un lado, los bienes del bueno llegan a heredarse por los nietos del hombre bueno, quien es responsable de entregarlos a ellos (así es el sentido de hiphil, que es causante). Por otra parte, la riqueza del pecador está reservada para los justos.
El versículo 23 subraya la injusticia hecha hacia el pobre. En primer lugar, se muestra el potencial en la tierra no trabajada del pobre (es tierra de los pobres). Abundancia de comida expresa esta idea. En seguida se muestra que está arrasada por medio de la “falta de justicia” (vocablo hebreo que significa el juicio legal, la sentencia, el fallo). Esto está en contra de que la pobreza es siempre la consecuencia de la flojera. La opresión es un segundo factor que está presente en la Biblia, en un sentido frecuentemente formal.
El versículo 24 muestra la gran importancia de formar y de reformar a los hijos, apoyando así la disciplina paternal. El proverbio antitético afirma que al retener “la vara” (del hebreo que significa un castigo físico muy severo) él “detesta” a su hijo. Por otro lado, quien ama es “diligente” (lit. “empezar temprano”) y “busca en una forma diligente” el “informarformarreformar”. Es importante notar que, en la mayoría de los casos, se usan con los hijos la persuasión y la razón. El castigo físico se usaba en el caso extremo en que el joven, por su actitud, está totalmente cerrado a escuchar. Entonces, es mejor castigar físicamente que dejar al niño formándose mal y perjudicándose a sí mismo y a los demás. El amor verdadero busca el bien del niño a largo plazo, que sea un valor para sí mismo y para la comunidad.
El versículo 25 muestra que la impiedad es otro factor del hambre. Por un lado, el justo o recto satisface su “apetito”. Por otro lado, el estómago del impío padecerá necesidad (tener hambre). Por lo tanto, se ha visto que la flojera del individuo, la corrupción e injusticia hacia el pobre y ahora la impiedad y la maldad son diversos factores para el hambre.
