1de Crónicas 14:11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Dijo luego David: «Dios abrió una brecha entre mis enemigos por mi mano, como un torrente de agua». Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim.[c]
1de Crónicas 14:12 Dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemaran.[d]
La acción rápida y decisiva de David en contra de los ídolos lo ayudó a unificar su reino y encauzar a la gente a la adoración del Dios único y verdadero. El obedeció la ley que decía, «sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego». La mayoría de los sucesores de David fracasaron en destruir los ídolos y esto condujo a una increíble corrupción moral en Israel.
Con frecuencia los soldados querían quedarse con recuerdos de la batalla (y 2 de Samuel 5:21 afirma que algunos de los hombres se quedaron con algunos de estos ídolos), pero David ordenó que quemaran los ídolos. La única respuesta adecuada al pecado es desprenderse de él por completo. Usted no puede ser un seguidor de Dios mientras continúe asido de partes de su vida pasada que empujan a Dios fuera del centro de sus pensamientos y acciones. Destruya cualquier cosa en su vida que tome el lugar legítimo de Dios y sígalo con toda devoción.
1de Crónicas 14:13 Volvieron los filisteos a extenderse por el valle,
1de Crónicas 14:14 y volvió David a consultar a Dios, y Dios le dijo: «No subas tras ellos, sino rodéalos y atácalos frente a las balsameras.
1de Crónicas 14:15 Cuando oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos».
1de Crónicas 14:16 Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.
1de Crónicas 14:17 Y la fama de David se divulgó por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones.
David edifica su casa
Las dudas ocasionadas en David respecto a su liderazgo parecen comenzar a disiparse por causa de unos eventos que auguraban el favor continuo de Dios. Uno de estos fue la misión de Hiram, rey de la ciudad portuaria de Tiro. Los emisarios de Hiram venían ofreciendo todos los elementos necesarios para construir una casa real. Según el Cronista, David vio en este suceso la mano de Dios asegurándole la aprobación de su papel como rey. No obstante esto, era necesario que David reconociera que el éxito de su reinado obedecía al amor que Dios tenía por su pueblo.
La expresión para edificarle una casa (versículo 1) no se halla en la fuente del Cronista; es contribución directa del escritor posexílico. Este texto nos introduce a un tema y algunas circunstancias que llegaran a una especie de clímax en el capítulo 17.
Hijos de David nacidos en Jerusalén
Para el tiempo de David, el que un rey tuviera múltiples esposas era la norma, no la excepción. No era anormal tampoco que hombres comunes tuvieran más de una esposa. Durante todo el tiempo del AT se practicaba la poligamia pese a la advertencia en su contra en Deuteronomio 17:17. No es de extrañarse, pues, que el Cronista nos mencione la pluralidad de esposas de David y sus numerosos hijos nacidos en Jerusalén. Lejos de simplemente duplicar un dato encontrado en su fuente, el escritor posexílico quiere contrastar la casa creciente de David con la dinastía fenecida de Saúl. Notable es la mención de Salomón en quien la casa de David estaría afirmada.
