¿Por qué les sentó tan mal a los corintios la actitud de Pablo? Por una parte, según la manera de pensar de los griegos, era una deshonra para un hombre libre el trabajar con las manos. No se había descubierto, o se había olvidado, la dignidad del trabajo honrado fuera cual fuera, y los corintios no comprendían la actitud de Pablo. Por otra parte, en el mundo griego se suponía que los maestros recibían dinero por su trabajo. Jamás ha habido una época en la que pudiera hacer más dinero uno que supiera hablar.
Augusto, el emperador romano, pagaba al retórico Verrio Flaco un sueldo anual de 100,000 sestercios, que serían el equivalente de 50,000,000 de pesetas. Todas las ciudades concedían total exención de todas las cargas civiles e impuestos a cierto número de maestros de retórica y literatura. La independencia de Pablo era algo incomprensible para los corintios.
En cuanto a los falsos apóstoles, ellos también acusaban a Pablo de su independencia como si fuera algo malo. Ellos sí que aceptaban ayuda sin problemas, y mantenían que el hecho de aceptarla era una señal de que eran realmente apóstoles. Sin duda mantenían que Pablo se negaba a aceptar nada porque su enseñanza no valía nada. Pero en lo más íntimo de su corazón tenían miedo de que se les vieran las intenciones, y querían arrastrar a Pablo a su nivel para que no se viera el contraste que había entre la independencia de él y la codicia de ellos.
Pablo los acusa de disfrazarse de apóstoles de Cristo. La leyenda judía era que Satanás se había disfrazado una vez como uno de los ángeles que cantaban alabanzas a Dios, y que fue entonces cuando le vio Eva y fue seducida.
Todavía sigue siendo verdad que muchos se disfrazan de cristianos, algunos conscientemente, pero todavía más inconscientemente.
Su cristianismo es algo exterior que no tiene la menor realidad. El sínodo de la Iglesia de Uganda trazó las siguientes cuatro pruebas por las que uno se puede examinar a sí mismo para comprobar la autenticidad de su cristianismo.
(i) ¿Conoces la salvación por la Cruz de Cristo?
(ii) ¿Estás creciendo en el poder del Espíritu Santo, la oración, la meditación y el conocimiento de Dios?
(iii) ¿Tienes un gran deseo de extender el Reino de Dios por el ejemplo, la predicación y la enseñanza?
(iv) ¿Traes a otros a Cristo buscándolos individualmente, visitándolos y testificando en público?
En la conciencia de otros no nos podemos meter; pero podemos poner a prueba nuestro propio cristianismo, no sea que nuestra fe sea un disfraz más que una realidad.
