2 de Crónicas 20:6 dijo: «Jehová, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y dominas sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder que no hay quien te resista?[c]
La oración de Josafat tenía varios ingredientes esenciales:
(1) Entregó la situación a Dios, reconociendo que sólo Dios podía salvar a la nación.
(2) Buscó el favor de Dios ya que su pueblo era el pueblo de Dios.
(3) Reconoció la soberanía de Dios en la situación actual.
(4) Alabó la gloria de Dios y se consoló en sus promesas.
(5) Profesó una dependencia completa de Dios, no de sí mismo, para la liberación. Para ser la clase de líder que Dios quiere en la actualidad, siga el ejemplo de Josafat: concéntrese totalmente en el poder de Dios y no en usted mismo.
2 de Crónicas 20:7 Dios nuestro, ¿no expulsaste tú a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de tu amigo Abraham para siempre?[d]
2 de Crónicas 20:8 Ellos la han habitado, y han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo:
2 de Crónicas 20:9 “Si mal viene sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta Casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta Casa); clamaremos a ti a causa de nuestras tribulaciones, y tú nos oirás y salvarás”.
2 de Crónicas 20:10 Ahora, pues, aquí están los hijos de Amón y de Moab, y los de los montes de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasara Israel cuando venía de la tierra de Egipto,[e] sino que se apartara de ellos y no los destruyera.
2 de Crónicas 20:11 Ahora ellos nos pagan viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión.
2 de Crónicas 20:12 ¡Dios nuestro!, ¿no los juzgarás tú? Pues nosotros no tenemos fuerza con que enfrentar a la multitud tan grande que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos».
2 de Crónicas 20:13 Todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños, sus mujeres y sus hijos.
2 de Crónicas 20:14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión;
El Espíritu de Jehová
2 de Crónicas 20:15 y dijo: «Oíd, todo Judá, y vosotros habitantes de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
La alabanza poderosa engendra victoria. La senda de la alabanza. He aquí una gran lección sobre el poder de la alabanza. Judá estaba siendo confrontada por sus enemigos mortales, Moab y Amón. El pueblo buscó a Dios en oración y con fe en su palabra. Entonces vino la palabra del profeta: «No temáis… porque no es vuestra la guerra, sino de Dios». La victoria vino de una manera extraña y poderosa. Los levitas se levantaron y alabaron «a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz» . Entonces algunos fueron designados para que cantaran al Señor y le adoraran en la belleza de su santidad. Estos marcharon ante el ejército, diciendo: «Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre». ¡ El resultado de esta poderosa alabanza fue una victoria total!
