En consenso con sus consejeros y estrategas, el rey asignó a los que irían delante del ejército cantando alabanzas al Señor. Mientras el pueblo cantaba, el Señor tendió una trampa al enemigo y lo destruyó, haciendo que cada uno se volviera contra su compañero en el campo de batalla. El rey y el pueblo fueron testigos de la gran mortandad en las filas del enemigo, tal como se dio en el glorioso capítulo del triunfo de Gedeón. Además, pasaron tres días recogiendo el botín de la victoria.
El valle de Beraja se hallaba al oeste de Tecoa. En este valle, cuyo significado es bendición, Josafat y el pueblo bendijeron a Jehová en un espíritu festivo sin paralelo en mucho tiempo. Una vez más, todos los reinos de aquellas tierras temieron al Dios de Judá, como resultado de esta hazaña, mientras Josafat gozaba de tranquilidad en su reino.
La conclusión, que cubre el resto del capítulo, tiene su paralelo con 1 de Reyes 22:41-49, salvo en la intervención del profeta Eliezer al condenar la asociación de Josafat con Ocozías, rey de Israel.
Ocozías era un hombre dado a la impiedad. Su reinado sobre Israel fue breve, del 853 al 852 a. de J.C. Esta alianza de carácter comercial fue tan breve como la misma empresa que formaron para construir barcos mercantes. En la ReinaValera Actualizada barcos que fueran a Tarsis debe leerse como “barcos que podrían viajar a Tarsis”, indicando el tipo y no la ruta. El verdadero puerto mercante sería Ofir.
La función del profeta Eliezer es desconocida en otros registros del Antiguo Testamento. Su mensaje era muy claro para la conciencia de Josafat y su pueblo. Dios jamás honrará o aprobará alianzas con gente impía, porque estas siempre tienden a desviar al creyente de los caminos del Señor. Con el capítulo 20 termina su período de luchas intensas por la consolidación del reino de Judá como pueblo escogido de Dios.
En Gadi (Fuente de los cabritos) El lugar donde la “gran multitud” se ha concentrado para invadir Judá se encuentra localizada en la costa occidental del mar Muerto, casi a una distancia equidistante de su punta norte y la del sur. Originalmente fue llamada HazazónTamar. Hoy la fuente AinDyide es un verdadero manantial de agua caliente que ha creado un oasis célebre por las palmeras, por sus viñedos y por sus bálsamos.
El poder de la alabanza “Al comenzar a alabar a Dios por el mal, tomamos nuestra situación desfavorable y la arrojamos en el líquido del fotógrafo, que es la presencia de Dios. Así como el fotógrafo tiene que esperar mientras los productos químicos de la solución realizan el trabajo de revelado, nosotros también tenemos que esperar, mientras tanto seguimos alabando, mientras el Espíritu hace el trabajo”.
